VOTAR POR EL MEJOR PARA FRENAR AL PEOR.

Por Aquiles Julián

El autor es escritor.

Recibirá con gusto su opinión si le escribe a librosderegalo@gmail.com 

Cajamarca, 15 de Mayo del 2010.

Tengo una amistad de años con Juan Luis Pimentel, intelectual dominicano que pertenece a ese segmento que señalé como la clase media radical urbana dominicana: crítico, insumiso, irónico, sano e inteligente, aunque en esto de las elecciones  no está mostrando todo el bueno juicio que le conozco. Así, Juan Luis es de los que renuncian a ejercer su derecho a escoger lo mejor, por lo que terminará facilitando que se entronice lo peor. Luego criticará, juzgará, opinará, se escandalizará… Y todo inútilmente. Y además negará responsabilidad alguna en los resultados.

Sé que ni este artículo ni razonamiento alguno influirá en su decisión. Hace tiempo que acepté que carezco de poder de convencimiento: nunca he logrado convencer a ninguna de las personas cercanas a mí: mi esposa, mis hijos, mis padres, mis hermanos y mis amigos. Me resigno a ello. No tengo esa facultad cuasi hipnótica que poseen algunas personas de atraer hacia sus ideas, en ocasiones estúpidas y en otras no sólo estúpidas sino criminales, a gente que en otras circunstancias parecen sensatas y dueñas de ese saludable escepticismo que nos libra de tantos sicópatas y dementes enganchados a guías políticos, espirituales y sociales.

Mi único recurso es el empleo del razonamiento crítico: pensar; ir tras los hechos; evaluar orígenes, trayectorias, antecedentes; medir las consecuencias previsibles de una decisión personal  y su impacto… Y actuar en consecuencia.

Soy ciudadano de la República Dominicana. Cuando tuve uso de razón e independencia suficiente como para escoger mi lugar de residencia, preferí quedarme en mi país. Tuve opciones de radicarme en otro, pero amo indeclinablemente, con sus singularidades, sus realidades que avergüenzan, sus limitaciones, sus atrasos, sus mentiras institucionalizadas y otras situaciones criticables a enderezar, mi país. Asumo mi cuota de responsabilidad por mis errores, por mis desvaríos, por mi inconsecuencia y cualquier acto, pronunciamiento o debilidad que haya afectado a este pueblo digno de mejor suerte y a este país igualmente digno de mejor dirección.

Fui de los que demandé, en ocasiones de manera estridente y en otras con escasa razón para ello, democracia, libertad, respeto a los derechos civiles y políticos, etc. Expuse mi vida y pagué cierto precio en atropello, palizas, encarcelamiento y maltratos. Nada de eso me da derecho o privilegio, simplemente lo expongo porque, si por demandar derechos políticos y humanos para la población recibí mi ración de macanazos ¿tiene sentido que renuncie a ejercer mis derechos políticos simplemente porque no soy uno de los candidatos?

Y es que, para los que promueven la abstención, a esto se reduce todo: los únicos limpios, los únicos decentes, los únicos con principio, los únicos que pueden hacer una buena gestión… ¡son ellos! Todos los demás son sospechosos de venalidad, de proclividad a depredar, de inmoralidad política.

El asunto es que ninguno de ellos se presentó, propuso su candidatura,  se ofreció a darnos el privilegio de votar por alguien inmaculado, pulcro y puro; de ahí que, como ninguno se presentó, ahora nos piden que votemos por “Ninguno”, o sea, por ellos, que es votar por nadie; peor aún, es votar por el peor.

¿No es eso un acto de irresponsabilidad? En mi opinión sí. Más que eso, es un acto de soberbia, de engreimiento, de infantilismo. ¿Es decir que si no es usted, nadie sirve? La descalificación abarca al FALPO, al PCT, al MPD, al PTD y demás agrupaciones de lo que podríamos llamar convencionalmente ultraizquierda, para no hablar de los que serían las organizaciones y partidos tradicionales, que los hay de sabores y colores de toda laya, proponiendo sus candidatos.

Estos promotores del “Voto por Ninguno”, que es un caldo de variopintos intereses donde coinciden jóvenes con inquietudes más que válidas de activismo social, a los que impulsan nobles intereses aún discrepemos de sus propuestas, junto a zaramagullones de innoble historial, excandidatos que nunca sacaron votos ni concitaron apoyos significativos y desbarran contra las elecciones porque son partidarios de los paredones; de la violencia y la bota, no  del derecho a elegir y los votos; y otros que estuvieron comprometidos hasta los  tuétanos con ejecutorias negativas, dañinas y que nos llenaron de vergüenza y ahora quieren limpiarse,  abusando de la amnesia política que nos lastra y que permite que exfuncionarios de ejecutorias más que cuestionables, ahora vengan vendiéndose como defensores de prístinas posiciones de honor, simplemente porque sus amos políticos no están en la liza.

Hay personas con las que no me interesa coincidir en nada y, de hecho, si se diera el caso, me cuestionaría de emergencia sobre qué fundamentos sostengo mis opiniones, porque ellas son como una brújula de hacia dónde no ir, de dónde alejarse. Y buena parte de esos individuos hoy hacen propaganda por “Ninguno” cuando bien sé que lo hacen porque no se les dio el “Alguno” que querían.

Acepto que también hay jóvenes bienintencionados que se sienten defraudados por unos candidatos que han mostrado carencia de valores, principios e integridad; que se mueven de una parcela a otra por el único interés de ir a medrar a costilla del erario público, pues no representan ningún concepto político trascendente que no sea el parasitar y lucrarse de la Cosa Pública. Y la falta de propuestas, de una oferta política racional se disimula con bachata, discolights, ron, bulla y aplausos comprados a troche y moche.

Eso es verdad. Y que es difícil escoger a personas que han pasado por el Congreso Nacional o los ayuntamientos sin que tengan el más mínimo aporte que mostrar. Simplemente han ido a ser alicates de sus partidos, levantadores de mano a cambio de “barrilitos”, exoneraciones, tráfico de influencia y otras prebendas, cuando no beneficiarios del ubicuo “hombre del maletín”.

Entiendo la indignación y el intento de ejercer un voto de castigo. El problema es la legislación electoral dominicana que es taxativa en que las posiciones se determinan por los votos válidos, no por los nulos ni por la abstención. Y si es así, el votar por “Ninguno” o el abstenerse es, en el fondo, permitir que lo más pútrido de la oferta pueda imponerse en base a la compra de votos y a manipular el hambre, la ignorancia y la desesperación  de los sectores más famélicos de nuestra población.

Me siento tan indignado y tan defraudado como el que más; me irrita la estulticia de personas de las que se espera mayor juicio, pero no por ello voy a renunciar a ejercer mi derecho a decidir qué rumbo darle a nivel legislativo y municipal a mi país.

Puedo asegurar, porque los conozco, que este país tiene opciones valiosas, como la del empresario Ignacio Joga Isa, presidente de Óptica Almánzar, quien tiene años realizando acciones en pro del medio ambiente y la sociedad, desde su negocio y hoy es candidato de uno de los partidos que compiten. O la de Pedro Catrain, abogado y politólogo, que evolucionó desde la izquierda radical a una propuesta viable, democrática y participativa, y que sería un excelente legislador.

No quiero, por razones de mis limitados conocimientos del historial de cada candidato, tener que enumerar a los candidatos uno por uno o dar la impresión errónea de que favorezco taimadamente a algunos. Sé que las tantas veces que nos han engañado y abusado de nuestra buena fe ha terminado por tornarnos desconfiados, escépticos, paranoides. No he sido, no soy ni pienso ser empleado público ni beneficiario directo o indirecto de partido político o candidato alguno. Nunca he recibido prebendas, canonjías o privilegios. Por el contrario, sí he recibido y sigo recibiendo perjuicios de quienes dirigen el país. Me han quebrado empresas levantadas con duro esfuerzo. Soy, como tantos dominicanos, una víctima más de la camada de depredadores que parasitan en nuestras instituciones públicas.

No tengo santo ni altar que defender. Soy un simple ciudadano, dueño, eso sí, de un voto que ni se vende, ni se alquila. Un voto, un simple voto, que tampoco endosa lo mal hecho. Y que no renuncia a ser ejercido en provecho de lo que considero mejor para mi país.

Hoy, viernes 14 de mayo del 2010, leí en el Listín Diario un artículo de Nicole Rizik. No la conozco, pero desde ya la respeto. ¡Qué racionalidad tan límpida! ¡Qué argumentos tan bien expuestos! ¡Cuánta cordura en unos párrafos que se ganan mi admiración y mi endoso! ¡Qué mentís tan contundente a quienes desean conducirnos a un callejón sin salida! ¡Y se trata de una jovencita de 18 años de edad! ¿No avergonzará eso a los zaramagullones que atizan a otros jóvenes a posiciones disparatosas el hecho de que una jovencita de 18 años muestre mayor juicio, mayor respeto por sí misma, mayor racionalidad, mayor lógica y mayor cordura que lo que ellos han exhibido en toda su vida? No esperamos tanto. Hay quienes morirán empecinados en el error mayúsculo que ha sido su entera vida, miedosos de encarar esa incómoda verdad.

Nicole Rizik, desde sus núbiles 18 años de vida, nos alecciona: “tu voto cuenta, tus luchas cuentan, no hay hecho sensato que realices que no tenga una repercusión a través del tiempo. Sin embargo, si callas en estas elecciones, callarás durante seis años, y cuando alguno de ellos no cumpla sus propuestas, no tendrás una fuerte base moral para criticarlos, porque, a fin de cuentas, tú no decidiste nada. A mis 18 años de edad, estoy a punto de ejercer por primera vez el derecho al vito, y de modo sempiterno lo seguiré haciendo hasta ser escuchada”.

Y yo y sé que muchos otros escuchamos a Nicole Rizik y nos sentimos más que reanimados porque también existe esa otra juventud: sensata, pensante, que no se deja provocar ni narigonear por los zaramagullones que no tienen nada ético, nada positivo, nada emulable que mostrar en su vida, críticos sempiternos de todo sin aporte de nada.

Como terminé de responderle a mi querido amigo Juan Luis Pimentel: “El lunes, querido Juan Luis, te informaré por quienes votaste. Y si se te ocurre aquello de que "Ese no es tu congreso", "Esa no es tu constitución" y ese "no es tu ayuntamiento" y "este no es tu gobierno", te pediré que en la práctica actúes como si lo fueran, no vaya a ser cosa de que violes las normas constitucionales, municipales y legales que ese congreso, ese ayuntamiento y ese gobierno dispongan y que te concierten y afectan, votes o no votes. Así que, vota por Ninguno que como dije en mi artículo: es el peor.

Déjale eso a los locoviejos, gallolocos y excandidatos que nunca sacaron ni una gata a mear. ¿O persistiremos en reeditar un pensamiento y una conducta erróneos simplemente para no tener que decir que vivimos una buena parte de nuestra vida 100% equivocados?

Yo sí iré a votar por los mejores, que los hay, para impedir en lo que está a mi alcance, mi voto, que ganen los peores, que también los hay. Y es que en la política y en la pelota es mejor perder jugando, buscando ganar, que por forfait.”

 

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AQUILES JULIÁN, escritor, poeta, narrador, dramaturgo y ensayista dominicano. Formación en marketing, comunicación, programación neurolingüística, PNL, coaching e inteligencia emocional. CRISTINA GUTIÉRREZ DE JULIÁN, ingeniera de alimentos y especialista en nutrición y salud preventiva, colombiana. Coach y mentora para personas que desarrollan nuevos negocios. Ambos dirigen IDEACCION, S.A. e INTERCOACH, S.A., compañías que forman en liderazgo y competencias a ejecutivos y empleados de distintas empresas. Igualmente con consultores de negocio y coach ejecutivos de gerentes y empresarios. Actualmente edita y dirige cinco colecciones de libros digitales que regala sin costo por la Internet. Para recibirlas, escríbale a librosderegalo@gmail.com. 

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