CANTARES DE MUJER

Por Socorro Barrantes Zurita*.

Volviendo a estar juntos…

                Han pasado  120 años desde que nació Don Augusto.  Para celebrar esa fecha se han reunido los hijos que quedan, los nietos, los bisnietos y  hasta los tataranietos.  ¡Qué bonito es cuando se junta esa familia extensa! La  que va desapareciendo  para dar cabida a la familia  nuclear que no tiene más espacio.  Una de las estrategias para volver a los valores humanos, es indudablemente fortalecer la familia concebida como ese Arbol que va deviniendo en nuevas ramas, hojas, frutos, semillas.  Arbol que se engarza en ese bosque que es la sociedad.  Los chicos se quejan  de que no hay comunicación con los padres,  a pesar de los  celulares para todas las clases y segmentos sociales.  Está la internet con lo más sofisticado y mágico de tal manera que se pueden ver desde distancias lejanas,  tenemos cabinas para los que no tienen los equipos, existen leyes, normas, programas, planes para el desarrollo y fortalecimiento familiar y sin embargo los hijos se quejan de incomunicación,  desarrollan actividades ilícitas, echando la culpa a la soledad,  al abandono familiar. 

                Esas vertientes de encuentro familiar se van perdiendo para dar paso al desarrollo bueno o malo de la individualidad.  Prevalece la persona, sobre todo lo demás,  también hay un desprecio hacia la naturaleza, hacia la cultura colectiva, hacía las relaciones de familia extensa.  Cada hijo o hija que forma su familia,  focaliza su centro,  alrededor de esa pequeña célula social,  que corresponde precisamente a una maquinaria de producción y consumo que no da tiempo para pensar en la familia grande, menos en la comunidad social.  No hay tiempo para “visitarnos”, conversar,   darle soga al chisme, para los paseos con la familia y los amigos.  Si hay tiempo para el consumo,  en el Quinde,  en los restaurantes, en las salas de juego,  en los clubes, en los video pub, en las cantinas, en los recreos, es decir ahora las  relaciones sociales se dan en los espacios de consumo.  Hay toda una cultura que nos lleva hacia ese abismo que individualiza, que compite,  que despilfarra, que genera  soledades y angustias.  Por eso ha sido qué bonito ver cuando la familia de Don Augusto, se  ha juntado para celebrar la memoria de ese padre, de ese tronco que generó toda una serie de ramas, de hojas, de frutos,  de semillas que van heredando esos valores  de cariño,  sencillez,  unión,  alegría, de humor, de arte, de festejo,  de generación en generación. 

 

                Se han reunido después de  tantos años en su memoria escribiendo, cada uno o una,  sus propias historias, pero a través de ese raíz umbilical que genera una fragancia que no se acaba a pesar de los espacios y tiempos que cada uno habita y vive a su manera.   No se ha perdido ese hilo conductor.  No han venido todos, pero creo que ha sido motivo para que todos se busquen algún día y se abracen con esa ternura con la que el padre abrazó  cada rama.  Y es que la familia da ese cálido afecto que les está haciendo falta a nuestros hijos, quienes no nos hallan para contarnos su éxitos y fracasos, sus alegrías y pesares.   Y tener que contarle a esa máquina,  comunicadora por excelencia de este mundo de hoy.  A través del face book, etc. etc. se sabe todo de todos, mas, el cuerpo,  el alma necesitan todavía de esos seres humanos que nos dan calor verdadero e imprescindible para tener una autoestima saludable, positiva, optimista.  A nuestros hijos, cuántos de nosotros, les hemos negado esos espacios, quizás por trabajar para darles  alimentación, vestido, vivienda, educación, una educación que está más preocupada en matemáticas y dizque en comunicación, pero que aún no sabe ser afectiva. 

 

 

                Afecto   es  lo que un ser humano necesita para crecer y  florecer sanamente.  Hoy más que nunca existe una niñez, adolescencia,  juventud abandonada a las máquinas inteligentes, al consumo infatigable, a la soledad de una TV o computadora que da todas las respuestas, pero  incapaz de abrazar todavía, de  enseñar una democracia justa a partir del hogar, una educación creadora, cálida, que responda a las necesidades humanas.  Volvamos a estar juntos, busquemos por lo menos en fechas  significativas de cada familia,  el encuentro, para el abrazo, para determinar nuestro árbol familiar, al que  debemos abonar con los valores que aprendimos de niños, bailar a su alrededor y verlo vivo con nuestra propia y colectiva sangre y sueños.

Cajamarca,  19 DE noviembre del 2010

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*Socorro Barrantes Zurita. Profesora, poetisa y escritora peruana, nació en Cajamarca, sus estudios de educación primaria y secundaria los realizó en el Colegio Particular "Nuestra Señora de Fátima" de Cajamarca y los superiores en la Escuela Normal "Santa Teresita", trabajó como Profesora rural en Huacapampa comprensión de la provincia de Celendín y en Ventanillas de Otuzco de la jurisdicción de Cajamarca, es miembro activo de la Asociación de Poetas y Escritores de Cajamarca (APECAJ), la “Asociación de Escritoras Norteñas”, SERCOFE, colabora con la Mesa Redonda Panamericana de Cajamarca, en la sección “Cantares de Mujer” de esta Web y en el diario “Panorama Cajamarquino”, laboró por muchos años conduciendo los destinos de la Asociación Mujer Familia luchando indesmayablemente por la defensa de los derechos de las mujeres. Iniciadora y promotora del: “Encuentro de Cartas y Poemas de Amor” y gestora indesmayable de la "Casa de la Memoria Cultural de Cajamarca" (CMCC).

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