CANTARES DE MUJER

 

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 Por Socorro Barrantes Zurita*

Cajamarca, 15 de julio de 2011

 

“Vive de instante en instante, porque eso es la vida”

 

 

“Soy lo que soy y me gusta

Tener conciencia de ser

 Saber que vive una parte

Del infinito en mi piel”

 

facundocabral.info

         Lo han matado en la mañana del 9 de julio del 2011, pero no lo han matado  su presencia,   en todas las canciones de la vida; nos hablan de él, de sus ojos ya casi sin luz, faros luminosos.  Lo han matado y no lo han matado,  su canto persiste en los resplandores del amanecer.   Facundo Cabral resuena en lo alto del Cumbe donde cantan los  sin voz  tendiendo sus armonías,  los niños del pedregal.

               Sus ojos tiernos de luz,  amanecen después de la noche intensa, diminuta humanidad el que dispara al pecho de la libertad, sereno  barco en pleno mar.  Sus asesinos vierten el olvido de sus propios nombres   alejándose del universo,  canción y guitarra como él lo quería, con sus arbolitos en pleno cielo, con sus casitas de barro en la circunferencia del tiempo; con sus alegrías yendo al país en que encontraría la eternidad, en la a faena de amar en todas las distancias.   Amábamos a Facundo Cabral en la dimensión de sus manos echas de fruta  fresca, “un fruto en movimiento”, peregrino predicando lo que quería  el Señor  en las veredas  de la pobreza.  Lo amábamos después de la tarde cuando bajaba con su ojos casi ciegos y tomaba las manos del mundo para encender la ternura de su reclamo.  Lo amábamos en la tibieza de unas sábanas de seda,  en las orgías de los sueños por una patria  preciosa cargada de tunas  y racimos de saúco   convalecientes de profundas sequías.  Lo amábamos  porque era el canto de un amor,  extendiendo  las alas,  palomas libertarias.  Se ha ido, llevando los sauces  de hondo llorar y profunda calma.  “Una canción inconclusa y  amores en todo el mundo y nada preso en la mano, un amigo en el desierto y un maestro en la montaña, la libertad más hermosa y la idea más extraña, esas cosas dejaré, el día que yo me vaya, querida perdóname si a ti no te dejo nada”

 

 

 

                  Sigue pintando  sus versos,  trasminando  en cantos frecuentes, con  su franqueza, para gritar al opresor el llanto del oprimido.  Su voz  derramándose a raudales   como rojo  pañuelo    fulgurante  entre las aguas de un mar inmenso, de un río   echando  aguas en  ferviente rito de piedra y   canto.  Oímos  su voz en  el precipicio del odio, donde su amor es refugio.   Mil banderas a su paso, cuando su cuerpo  en marcha doliente camina hacia el paraíso.   Todos los cantos del mundo reclamando su memoria.  Los opresores lo verán pasar esbozando una hipócrita sonrisa y los mal llamados “pobres”  resurgirán de sus cenizas con canciones  sembradas, para seguir reclamando la equidad en todos los rincones.  Lo sentimos en el  zumo del limón  en la dulzura de la ciruela madura.  Lo sentiremos cuando baje entre las aguas de la corriente, en voz ardiente candela, pasión de aromas perennes, pasión de vida en instantes. De que callada manera se viene la muerte de usted, si la felicidad era la soga para traspasar el muro del cobarde.   Vuestras notas  musicales  bajan por  las quebradas hondas, por las caídas sempiternas cuando la justicia se abandera en el territorio de lo  injusto.  La tristeza se yergue en los arenales, en las pampas  argentinas, en las laderas de los médanos, en la  ribera del bosque, en los barcos de papel que los hace navegar  el niño.  Facundo Cabral, aquí estamos esperándote para oír tu voz en primavera,  en invierno, en otoño o en verano.  No te vayas, quédate en mi casa, en su casa, en la casa americana,   necesitamos  oír la maravilla de tus verdades en la voz  salida de tu garganta  cósmica.  Eras “el caminante de sales y maderas, enamorado del polvo de los caminos”   ¡NO te vayas, quédate un momento más! Tú que conoces el deliro de las plantas y de ellas aprendiste los cantos que nos cantabas.  Serás el astro que siempre fuiste, pero ahora  pentagrama  brillando en el firmamento,  iluminando  a los niños, a los jóvenes, a las mujeres, a  los indios, a los que no ven y no oyen.  Te llevas nuestras manos todas juntas de esta tierra Cajamarca, tratando de entender “ la muerte me acompaña paso a paso, para tomarme  y al fin recrear la vida, entonces camino hacia la nada…” que para nosotros es todo.

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*Socorro Barrantes Zurita. Profesora, poetisa y escritora peruana, nació en Cajamarca, sus estudios de educación primaria y secundaria los realizó en el Colegio Particular "Nuestra Señora de Fátima" de Cajamarca y los superiores en la Escuela Normal "Santa Teresita", trabajó como Profesora rural en Huacapampa comprensión de la provincia de Celendín y en Ventanillas de Otuzco de la jurisdicción de Cajamarca, es miembro activo de la Asociación de Poetas y Escritores de Cajamarca (APECAJ), la “Asociación de Escritoras Norteñas”, SERCOFE, colabora con la Mesa Redonda Panamericana de Cajamarca, en la sección “Cantares de Mujer” de esta Web y en el diario “Panorama Cajamarquino”, laboró por muchos años conduciendo los destinos de la Asociación Mujer Familia luchando indesmayablemente por la defensa de los derechos de las mujeres. Iniciadora y promotora del: “Encuentro de Cartas y Poemas de Amor” y gestora indesmayable de la "Casa de la Memoria Cultural de Cajamarca" (CMCC), Condecorada por el MIMDES con la Orden al Mérito de la Mujer 2011 en la categoría de Desempeño de su Profesión.

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