CANTARES DE MUJER

 

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Soñaba con tener tres hijos…

 

Socorro Barrantes Zurita

 

En aquella infancia, soñaba que tendría tres hijos. Eran claros los días, corría la luz presurosa entre los nenúfares del cielo, patria de las estrellas, continente de los sueños. Bajé los senderos de las tierras fértiles, el aleteo alegre de las aves en la basta aurora del amanecer. Soñaba con tener tres hijos, que alumbraran el nido de mis lirios, los dientes, mi risa, la retina de mis ojos y después sentarnos, viendo correr el día hasta  entender las oscuridades de la noche,  abrigando las lámparas tranquilas, las caricias del firmamento y la luna.

Acaso las brumosas sombras de mis tristes días se habían disipado? Esas que atormentan los astros, sin alumbrar las grutas donde crecen las dudas, las contradicciones, los quebrantos? Se ha cuajado de nuevas aguas, aquél río sediento a punto de secar su cauce y darse al olvido?

Soñaba con tener tres hijos.  Las cortinas del universo dejaban entrever los vientres preñados de las mujeres amadas.  Yo estaba sola soñando con tener tres hijos. No había tiempo para la queja, créeme sombra mía.  Escuché a la vida sintiendo en mi vientre latir a mis  hijos: tres alientos frescos que dan de beber  mis entrañas, olas redondas del mar.  Tres caminos por los que descubro el silencio y el amor filial.  Tres tules de oro, secando los inviernos de mis ojos.  Tres cintas al viento recogiendo mis cabellos, acariciando el avance de mis años. Tres vertientes por las que corren mis aguas turbulentas o tranquilas; desesperadas o alegres.

Y, los sueños que soñaba se volvieron tres pancitos brillantes en el horno impasible de mi corazón. Todas las madres soñamos con hijos, así nos soñaron las madres y abuelas y así las que vienen seguirán soñando, con aquellos hijos que nos hacen conocer la felicidad plenamente. Por estas calles del mundo le doy gracias a Dios, a la Vida por Javier, Leonardo y Eduardo quienes, momento a momento, me dan la posibilidad de ser, de existir, de crear.  Las aguas benditas de sus vertientes, me van descubriendo la ternura de su amor.

 

  Cajamarca, 25 de noviembre de 2014 

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