CANTARES DE MUJER

Nuestro Señor de los Milagros…

 

 Por Socorro Barrantes Zurita*

 

Dice mi amiga Petronila que la FE  no es otra cosa que la certeza de que va a suceder lo que se pide.   Pienso  que para alcanzar esa certeza hay que pasar un proceso largo de conciencia, aferrándonos  a ese sueño, a ese pedido, a esa súplica con seguridad suprema.  En el andar, nos entran las dudas.  La imposibilidad trepa como  enredadera,  empezamos a dudar.       Entonces no sucede lo que deseamos.  Va entrando la desilusión, el desánimo que son mas cuestiones de psicología y afines, verdad?  Por ello,  me referiré esta vez a la FE  religiosa que tienen las madres humildes ante  la sobrevivencia de sus hijos,  pidiéndole a Dios el pan de cada día y,  entonces, sucede el milagro,   Dios  se vuelve el compañero  de nuestros diarios trajines.  A El recurrimos para  todo.   Son innumerables los casos que se resuelven por esta  fe.   La  FE peruana, nos  viene de las dos vertientes: la andina y la de occidente.  Nuestra vida,  es un acto de fe.  Creyeron nuestros sabios antepasados  en ese tótem, en esa fuerza de la naturaleza, en los  Apus,  en los dioses tutelares de cada región.  Esta fe ancestral se entreveró  con la que trajeron los españoles.   Cada pueblo,  comarca, región tiene sus Santos Protectores, su Virgen, en la diversidad de nombres que se le atribuye.  Así la Virgen del Carmen es Patrona de Celendín;  la Virgen de la Puerta de Huamachuco;  La Inmaculada de la Encañada y así sucesivamente.  Esa Fe  permite la convivencia  con los Seres del Cielo, antes con los seres de arriba.  Esa FE ya no es solamente  certeza psicológica de lograr lo que se pide, lo que se desea,  sino es la fusión de compartir la responsabilidad exitosa del vivir,  con el mismo SER SUPREMO.   Cada uno de los cristianos acudimos a Dios para pedirle una y otra y otra cosa sin descanso.   Aunque físicamente estemos solos, nos sentimos acompañados por Dios, la Virgen, algún Santito que nos escucha, que nos ilumina,  que nos facilita, que nos “indica” lo que hay que hacer para solucionar los  problemas cotidianos y finalmente,  si no hallamos la solución,  la cura, el perdón, están allí para darnos consuelo, compañía, apoyo en este “valle de lágrimas”.  También  compartiendo con nosotros nuestras fiestas,  costumbres,  celebraciones, nuestra razón de ser festivos, celebrantes del dolor y la alegría. 

 

 

 

Más,   en este mes  sale a recorrer el Perú,  NUESTRO SEÑOR DE LOS MILAGROS,   esparciendo milagros como flores  de vibrante color morado, púrpura como el desprendimiento del amanecer dejando la noche;  nuestra fe se acrecienta,   en ebullición nuestros más sentidos pedidos.   Quién de nosotros no ha llorado alguna lágrima en su procesión?   Todas las fuerzas de nuestras entrañas y  sueños se encuentran al paso del Señor. 

 

 

 

 

Las madres sacan en brazos a sus niñitos para ofrecerlos a El;  los enfermos tocan aunque sea  su anda y ese remedio invisible se coloca en la herida del cuerpo o del  alma, en  esa pena intensa que  mana  sangre sin curarse,  se   pide al Señor de los Milagros  que la cure,  que la limpie; los viejecitos  ponen sus olvidos,  recuerdos en sus manos llagadas,  crucificadas para que llene sus soledades  con el retorno de los hijos que se fueron dejándolos solitos; los enamorados le ruegan con fervor intenso que regrese ese amor perdido o que bendiga el amor  presente con un matrimonio feliz y,  si es con un minero gringo, mucho mejor;    bendición a las casas por donde avanza la procesión,  a la crianza de los animales, a  la fructificación de la cosecha, a  las instituciones y hasta los pendejos políticos,  se ponen el hábito morado o le entregan flores para que ganen las reñidas elecciones. 

 

 

 

 

Señor de los Milagros cómo no agradecerte el milagro de la vida, el milagro de saborear el universo en la vastedad de sus diferencias, el agua, el viento, el sol,  las estrellas, el fuego,  la tierra, hasta las piedras que nos permiten la construcción de nuestro refugio.  Cómo no agradecerte la vida de nuestros hijos que los hiciste a tu imagen y semejanza,  por ellos,  más que nada,  te pedimos nos perdones nuestros pecados como educadores.   Los bendigas cada día  con su  noche, en primavera o invierno.  Nuestra FE grande o pequeña se queda ante tus pies heridos por duros clavos de nuestras maledicencias individuales o colectivas, suplicándote que desde nuestra casa hasta los gobiernos local, regional y nacional sepamos caminar hacia el bienestar que Vos sembraste creando el paraíso para vivir en armonía,  con paz, justicia, equidad,  libertad y creación.

Cajamarca, 25 de octubre del 2010

 

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*Socorro Barrantes Zurita. Profesora, poetisa y escritora peruana, nació en Cajamarca, sus estudios de educación primaria y secundaria los realizó en el Colegio Particular "Nuestra Señora de Fátima" de Cajamarca y los superiores en la Escuela Normal "Santa Teresita", trabajó como Profesora rural en Huacapampa comprensión de la provincia de Celendín y en Ventanillas de Otuzco de la jurisdicción de Cajamarca, es miembro activo de la Asociación de Poetas y Escritores de Cajamarca (APECAJ), la “Asociación de Escritoras Norteñas”, SERCOFE, colabora con la Mesa Redonda Panamericana de Cajamarca, en la sección “Cantares de Mujer” de esta Web y en el diario “Panorama Cajamarquino”, laboró por muchos años conduciendo los destinos de la Asociación Mujer Familia luchando indesmayablemente por la defensa de los derechos de las mujeres. Iniciadora y promotora del: “Encuentro de Cartas y Poemas de Amor” y gestora indesmayable de la "Casa de la Memoria Cultural de Cajamarca" (CMCC).

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