CANTARES DE MUJER

 

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III ENCUENTRO DE POETAS EN CAJAMARCA,  BAMBAMARCA, CHOTA “LUIS YAÑEZ PACHECO

 

 

”Una barricada de sangre universal vierte la historia, en nuestras agallas de escribidores cotidianos.  Las venas de la tierra son los caminos que se buscan al son de versos inventados.  Abrense  los túneles del espíritu,  agazapada concavidad,  partir el alma en sendos pañuelos de colores,  flameando  de contento.    Niños alborotados  subiendo a la fiesta en  Cajamarca, Hualgayoc-Bambamarca y Chota.   De par en par  los Q´orimarcas abren las manos y salen versos de sus dedos ardientes. Catequil,   Rayo  bajando Pencaspampa,  la tempestad del alma comienza para albergarnos   en la región del oro, donde empieza la pena y la fragmentación de la aurora.  Los Caciques Huaygus, Carvarrica y Tantayali, se miran como si el pasado volviese a reabrirse.  El Obispo Martínez de Compañón mira la algarabía de la fiesta del verso y la palabra, del asombro y de la imaginación; del canto y del silencio.  Se avergüenza de la ciudad vacía de Hualgayoc, donde la esperanza es una piedra larga, filuda que espera cientos de años para hundirse en la sangre de las generaciones futuras, que avanzan sin descanso hacia la hora de la risa plena, descubriendo por fin la libertad. Ser libre, sin la  atadura de los metales, que cubren sus ojos,  el puñado de huesos desperdigados en el socavón, sin poder dar paso a las lágrimas del  incendio que han de bajar  por el sendero de los  Huambos en occidente y los Cuismango en Oriente.  Pacopampa, Negropampa, Rejopampa, vestigios que brillan cuando la luna se viste de luz y de misterio.  Desentrañar el rito de la hora en que los poetas graznan sus versos al filo del cuchillo,   parte las venas y las junte con  la sangre azteca, de los kikapúes, nahuas, zapotecos, de México; con la de los andoas, secoyas, quichuas del Ecuador,  con la de Santiago del Estero, de  Argentina;  la de las favelas de Brasil, la de de los tugurios de Lima, la de los barrios de Laguna Negra, la de los Pieles Rojas de  EE.  UU.; la de  los guajiros, los caucas, los nariños de Colombia; con la de los kandys, colombos de Sri Lanka; con la  de los de Athabasca Chipewyan de Canadá…   En fin, juntemos la sangre de nuestras venas en MINGA fecunda, que nos permita querernos, que nos permita imaginar ese mundo donde podamos disfrutar del amor, haciendo el amor a los cuatro vientos, recitando el amor en tus oídos de fuego y de silencio. Quiero enterciar tu sangre desconocida hasta ayer,  con la sangre de los pueblos de Bambamarca, Chota. Cajamarca.  Que nuestras venas sean  caminos para descubrir que los humanos de todas las regiones del mundo,  son  caminos de la vida,  por los que hemos de transitar cantando los versos más hermosos y tremendos de esta noche, aunque sea de día, de esta noche doliente, detrás de la montaña donde ruge un cóndor, esperando volar interminable hasta vernos hechos, rio de sangre, que corra tempestuoso desde el Yanayacu, naciendo en el cerro Clarinorco, hasta el paraíso del mundo entero.  Bebamos nuestras sombras, incendiadas del sol de vuestros versos y escritos maravillosos.  No bebáis el vino solos, el alma del Apu se reciente,  compartamos  el vino, la  poesía entre todos y todas.  La Cultura Andina es  Cultura del encuentro; aunque sea un traguito, pero  que alcance para todos.  La vida, el beso, la escritura, el vino ha de ser comunión de todas las razas, de todos los versos,  sean éstos trascendentes como los tuyos o intrascendentes, como los míos.  La Vida es un poema fabuloso que debe alcanzar para todos, para todas.  Déjame probar el vino de tu boca en un beso que alcance para todos.

Cajamarca, 24 de octubre del 2011

 

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