MÁRTIRES DE UCHURACCAY: RESPETO Y GRATITUD ETERNA.

Escribe: Pc. Hugo Reyna Goicochea.

Tomado de: Panorama Cajamarquino.

Año XIV Nº 4019 del Lunes 26 de Enero del 2009.

A fines de enero de 1983, una noticia irrumpía abruptamente en los medíos de comunicación, tanto nacionales como internacionales, dando cuenta del asesinato de ocho periodistas, en las serranías de Ayacucho, lugar emblemático e histórico, donde se sellara, siglos atrás, la Independencia del Perú. La noticia era aterradora y escalofriante, en una coyuntura en la que el país comenzaban a gestarse acciones terroristas, que involucraban a campesinos, especialmente en la comunidad de Uchuraccay, la que ofreció una tenaz resistencia a los terroristas; recibiendo como represalia una secuela de sangre, a través del asesinato de decenas de campesinos, dirigentes y autoridades comunales.

Este 26 de enero se conmemora el vigésimo sexto aniversario de este Holocausto, deplorable acontecimiento que enlutó al periodismo peruano, ocurrido en las serranías del departamento de Ayacucho, a más de cuatro mil metros de altura, y que pese, al transcurrir del tiempo, constituye una herida abierta y un cuestionamiento latente sobre el accionar de la "justicia peruana”

Las convulsiones sociales de inicios de los años ochenta involucraban a acciones sediciosas en las serranías de Ayacucho. Según versiones oficialistas de la época, dadas fundamentalmente por el Jefe Político Militar de la zona de emergencia, Gral. Clemente Noel, sobre la matanza de campesinos en las partes altas de Ayacucho y la presencia de grupos terroristas no eran recibidas con credibilidad; razón por la cual, un grupo de ocho periodistas de medios limeños y ayacuchanos decidieron visitar personalmente la zona, viajando hasta Huaychao; sin presagiar siquiera que éste sería una ida sin retorno.

Resultados de "investigaciones" realizadas seguidamente por comisiones especiales, indicaban que los periodistas pudieron haber sido confundidos por terroristas, y que debido a las barreras idiomáticas no "habrían" podido comunicarse con los comuneros, los mismos que se encontraban enardecidos por los constantes asesinatos de campesinos de la zona.

Los informes de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación, realizados años más tarde, tampoco satisfacen plenamente el esclarecimiento de los verdaderos móviles de esta masacre, ni el señalamiento de "chivos expiatorios'; han logrado convencer. ¿Quiénes fueron los verdaderos culpables? ¿Qué motivos originaron estos execrables asesinatos? Es de esperar que la dinámica social y las condiciones de nuevas coyunturas sociales y políticas en el transcurrir del tiempo, permitan develar las verdaderas causas y razones de este abominable crimen, que las fuerzas de los poderes ocultos de la sociedad porfían en mantenerlos ininteligibles.

Para quienes abrazamos esta incomprendida profesión o práctica cotidiana de nuestro quehacer personal como periodistas, un homenaje sincero y de gratitud, a estos mártires del periodismo, será el de desarrollar esta noble profesión, bajo rectos principios de respeto y la ética profesional; algo muy difícil de exigir, en momentos en los que la corrupción también involucra malos "periodistas" que han encontrado en su "ejercicio" una cómoda, pero condenable forma de sobrevivencia.

Jorge Sedano Falcón (Diario "La República"), Eduardo de la Piniella Palao ("El Diario de Marka"), Willy Retto Torres (Diario "El Observador"), Pedro Sánchez Gavidia ("El Diario de Marka"), Amador García Yanque (Semanario "Oiga"), Jorge Luis Mendivil Trelles (Diario "El Observador"), Félix Gavilán Huamán ("El Diario de Marka"), Octavio Infante García (Diario "Panorama" de Huamanga) y el guía Juan Argumedo García: ¡ DESCANSEN EN PAZ!.

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