Carátulas de libros de Cajamarca - 2019

 

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Iniciamos esta sección incluyendo la carátula

de un libro de minificción "Panza de Perro.

Cuentos breves y minificciones" del gran escritor

César Gonzalo Mejía Lozano.

Auguramos que este 2019 sea prolifero

en publicaciones de libros y superen

todas las expectativas que tenemos.

Juan C. Paredes Azañero.

 Cajamarca, 02 de enero de 2019.

 

 

17.    TORRES RUIZ, Guillermo Manuel. Pétalos de alborada. [11/02/2020].

16    LEZCANO RUIZ, Consuelo. Historias vitales. [21/12/2019].

15.    LÓPEZ CORONADO, José. Desnudos del tabú. 102 minicuentos eróticos. [16/12/2019].

14.    SÁNCHEZ ZEVALLOS, Luis Edgardo. Biografía: Srta. María Octavila Sánchez Novoa. [27/11/2019].

13.    ALCALDE PALOMINO, Wilder Manuel y otros. Raíz Cúbica - La Antología. [21/11/2019].

12.    BARRANTES ZURITA, Socorro Isabel. Caminito... cielo rojo. [30/10/2019].

11.  GARNETT, Miguel. Tamborín y el arquitecto. [24/10/2019].

10. MEDINA, Bethoven. Edición extraordinaria. Antología general de la poesía en La Libertad. (1918 – 2018). [09/10/2019].

9.  ALVÍTEZ MONCADA, Victor Hugo- Patito Feliciano. [07/10/2019].

8.  GUERRERO CASTILLO, Luis Enrique Personajes de hoy. Empresari@s cajamarquin@s de Éxito. [04/10/2019].

7.  TERRONES COTRINA, Camilo. Un biscocho pa' mi burro. [25/09/2019].

6.  CORCUERA, Marco Antonio. Apuntes para mis memorias. [13/09/2019].

5.  CABRERA MIRANDA, Carlos Ernesto. El juego de vivir, memorias de futbolistas.

4.  CABANILLAS, Ricardo. Investigación educativa. Arquitectura del Proyecto de Investigación y del Informe de Tesis.

3.  SANTOLALLA FERNÁNDEZ, Julia. Medicina Casera de mi Bisabuela.

2.  GUILLÉN PADILLA, William y CHÁVEZ TEJADA, Pepe. Hualgayoc, riqueza y tradición

1.  MEJÍA LOZANO, César G. Panza de perro. Cuentos breves y minificciones.

 


 

TORRES RUIZ, Guillermo Manuel. Pétalos de alborada. Primera Edición, Cajamarca, Perú, diciembre de 2019. Editado por KN Editores de Carlos Ernesto Cabrera Miranda Impresión Gigraj E.I.R.L., 114 pág. Tamaño 10.5 x 14.8 cm.

PRÓLOGO

Un autor ha dicho que, “si los versos no se leen con los ojos del alma, muy pocos versos habrán que sobrevivan”. Pero este no es el caso de los versos del poemario "PÉTALOS DE ALBORADA”, que inician su recorrido por el sendero peregrino de lector en lector.

Estos versos salidos del alma y alimentados de espacio, naturaleza, armonía, sonidos, humanidad y tiempo, espontáneamente hilvanados por el ya conocido y reconocido, en el mundo de las letras, profesor Guillermo Manuel Torres Ruiz, no morirán.

Y no morirán porque en ello los caros lectores encontrarán la voz sedienta y combativa del poeta, el palpitar celeste de los niños que en las calles de su barrio, juegan, lloran, cantan o tejen ilusiones, los “portavoces de la historia” que salen de

las escuelas "goteando la alegría por sus narices”, los niños lustrabotas que “con sus manos o pétalos de flor”, por precisar la metáfora de Guillermo, en la que hace gala de su talento como versador, miran pasar los días y específicamente las tardes rosadas en el “brillo de un par de zapatos de los transeúntes”.

En estos versos los asiduos lectores encontrarán al hombre que en quejidos monosilábicos nos dice: / Los niños comen su miseria acuestas, / mientras otros comen / sus manjares a porfía. Sin dejar de mirar la esperanza forjadora de sueños que llegará algún día en la existencia: / Después la vida / que ordena los años a su manera / y dispersa la alegría / del pasado calendario, / volverá muchas veces / a la calle de mi barrio, / convertida en flores y frutos / a recordar la inocencia / y el pequeño grito.

Mientras los “músicos tocarán sus Instrumentos de caña y las tribus invocarán al viento de la montaña” o mientras los “árboles se menean como aplaudiendo el vuelo”.

O cuando el niño descubra que “Hay una flor color a sol / y se llama girasol, / de su néctar se alimenta / el verde picaflor.”

Para los niños, estos versos han de ser como aquellos limoncitos agridulces que no dejan de llevárselos a la boca, porque algo de misterio hay en ellos; o como aquel almíbar a cuyo sabor no se resiste ni un adulto; los picaflores “patas en cientos/con cientos de picos / trozando la brisa”; el zum zum de las abejas, “cual unos avioncitos de primavera quiebran el silencio de las tarde; las perlas salidas del alma (mariposas) para hacer “la ronda de la amistad”; el huanchaco, “cometa que deshoja la mañana / en cantos de primor”, en fin la humanidad y las aves que buscan ver desde la ventana el pueblo que “mañana crecerá”

En este racimo de versos, dulce poemario infantil, Guillermo Torres; integrante de la Asociación Peruana de Literatura Infantil y Juvenil, cristaliza su más ferviente deseo de conquistar, con sus imágenes creadas y recreadas, el alma de la niñez. Su mensaje es un aliento de esperanza que contiene una ingente riqueza espiritual, su canto es una melodía del alma en la que el autor vuelca sus personales emociones. Su poesía constituye una expresión eminente y evidente del mundo estético reflejado a través de la palabra vital: ya que el arte literario es el pan espiritual que sensibiliza al corazón más duro e indolente.

En PÉTALOS DE ALBORADA fluye la poesía infantil que sensibiliza y ennoblece el alma, sus versos están llenos de dulzura, imaginación, amor, creatividad, naturaleza y congoja que cautivan; cuyo gestor hace renacer el lenguaje literario por excelencia como un rayo de luz y que hoy, bajo el altar de la amistad, me complace presentar; convencida de que estos versos permanecerán incólumes en el corazón de la niñez cajamarquina.

Cleopatra O. Lezcano Tiznado

Magister en Educación

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PRESENTACIÓN

PÉTALOS DE ALBORADA:

UN HOMENAJE A LOS RECUERDOS

Tengo en mis manos un maravilloso libro de Guillermo Torres Ruiz. Se trata del poemario “Pétalos de alborada” que, más que un conjunto de poemas para niños, es un manojo de recuerdos que el poeta se resiste a olvidar. A los niños les encantará leer y recitar estos versos y de seguro a los adultos nos refrescará el alma y nos volverá a una niñez que no desea morir.

Para una persona entrada en años, leer “Pétalos de alborada” significa el retorno a la niñez. El poeta se ha propuesto retomar el camino del niño que quedó ausente. Él, dotado de una gran sensibilidad y armado de pluma y papel, se dispone a mirar la vida con los ojos de un niño libre para descubrir una felicidad que el tiempo se llevó en las alas de viento, pero como el tiempo es cíclico, hoy retorna vestido de alborada.

 

Primera parte

Entre los brazos de las espigas.

En esta primera parte, vuelven los juguetes, vuelven las mariposas a revolotear en el jardín de nuestro corazón de poeta, de niño viejo, de niño libre. Entonces, a desempolvar las vocales, a despertar a los personajes de nuestra infancia, a contemplar a la niña de marfil, volveremos a caminar descalzos, a danzar bajo la lluvia, a jugar con la "g” y a escondernos entre la “a” y la "z”, a jugar con los niños del barrio, a envolvernos en metáforas, a nadar entre adjetivos y sustantivos. A pintar sonrisas y admirar arcoíris en una tormenta de versos y estaciones congeladas en el tiempo.

 

Segunda parte
Ráfagas y trinos

En esta parte, el poeta nos guía a través del bosque, nos Invita a volar con las aves de su infancia, con el colibrí que quedó solo. Este capítulo es un canto de vida en el aire, un agitar de alas, remolino de ternura, alegría emplumada. Es el niño y su conexión con la naturaleza. Flores, gorriones, aroma de sauces y vuelo de pajarillos avivan el fuego de la niñez. Pero también es el homenaje al perro fiel, leal y juguetón, aquel que enmudeció y enmudeció la vida. Es dibujar en el aire el vuelo del indio pishgo y las piruetas del gato "carboncillo”. Entre ardillas y mininos, el poeta propone recuperar la hermandad entre el hombre y el animal. Huanchacos y jilgueros, abejas y zancudos locos, todo está ahí, es una danza de imágenes vivas y aromáticas. La poesía de Guillermo Torres es multicolor.

Tercera parte
Travesuras y recuerdos

Esta parte es una mochila cargada de ilusiones, de imágenes y sonidos que vienen de la infancia, de juegos y sueños extraviados. El poeta se lanza a la búsqueda de los recuerdos infantiles, a hurgar entre cajones y juguetes viejos, es una aventura fascinante, es un viaje a la imaginación. Nos muestra la vida en el campo, con siembras y cosechas, con trillas y festines. Escuchamos el galopeo del caballo pizarrón, aunque en realidad, es el poeta que viene y va de su infancia cabalgando sobre su memoria emocional.

Amigo lector, este no es un simple libro de poesía infantil, es más bien una herramienta pedagógica para reforzar la compresión lectora y motivar a la niñez a la creatividad dentro y fuera del aula. Son textos pedagógicos, textos entretenidos, textos didácticos. Es una invitación a jugar con las grafías y fonemas. Es un extraordinario poemario en donde el poeta no solo hace gala de una musicalidad y juego verbal, sino que nos vuelve a la vida, a la infancia al disfrute de los sonidos del entorno.

 

Cuarta parte
Sonidos al viento

En esta cuarta parte, el poeta revela su admiración e inclinación a la música, es un homenaje a los instrumentos musicales, quizá porque al poeta le gusta también cantar, componer y gozar de las orquestas, de las bandas sinfónicas y los coros. Guillermo es un aficionado al arte integral y por ello en este poemario infantil no ha querido dejar de lado el motivar a los niños en el arte musical a través de estos poemas dedicados a los instrumentos.

Que la voz del poeta siga recorriendo tantos caminos a través del tiempo y que siga regocijando nuestros ojos y nuestros oídos a través de su magnífica poesía.


 

César Mejía Lozano

Colectivo Voces de Altura

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LEZCANO RUIZ, Consuelo. Historias vitales. Primera Edición, 2019. Impresión en Pardys, Imprenta y servicios, Cajamarca. 132 pág. Tamaño 14.7 x 20.5 cm.

PRESENTACIÓN

Cuando una escritora -con formación profesional especializada en Lengua y Literatura, al mismo tiempo que lectora insaciable de seleccionadas obras- concede el honor de prologar alguna obra suya, el objetivo no resulta fácil porque se debe hilar muy fino, pero si esta generosa concesión deviene como gesto de enriquecedora amistad que me honra, nos brota de por sí el optimismo por alcanzar la meta empeñada.

Este volumen tiene dos libros en uno: el poemario y éste de narrativa, bajo el título de Historias vitales, porque éstas efectivamente lo son para la autora. Hecha la presentación de uno, me alegra mucho hacer la presentación del otro, pues Consuelito merece toda deferencia por su calidad humana. Los lectores podrán notar fácilmente que las secciones de este libro no están insertadas al azar, sino que cada personaje tiene lazo profundo al mismo corazón de la autora, aunque no siempre hayan compartido la vida directamente.

Las historias de vida o biografías, como las descritas y analizadas al comienzo servirán para refrescar esos contenidos sino también hasta como fuente de investigación. La autora evoca y estructura sus recuerdos desde su propia perspectiva, pero sin faltar a la verdad, reflejando datos objetivos como fechas y lugares junto a su análisis subjetivo, en ideal equilibrio que quita toda pesadez para los lectores no acostumbrados. No escatimó, por supuesto, horas de investigación y estudio en las fuentes bibliográficas que fueron necesarias, con lo que convierte a este libro en nueva fuente para los estudiosos: un valor más que hay que tener presente.

En los casos necesarios ha subdividido el contenido en aspectos parciales, con lo que facilita su ubicación y análisis, evitando, sin embargo, sobrecargar datos que terminarían enredando el contenido o afectando el interés para seguirlo. Las ilustraciones correspondientes armonizan plenamente y complementan al texto, como lo hacen también las entrevistas o referencias a que recurre. Gran acierto.

Como periodista y escritora, Consuelito Lezcano Ruiz, maneja muy apropiadamente el uso de recursos necesarios para su cometido.

Historias vitales abarca cuatro biografías importantes en la vida e historia de Cajamarca: Amalia Puga de Losada -ilustre poeta y escritora cajamarquina-, Sara Mac Dougall -misionera inolvidable en el sector salud-, Carmen Luz Requejo, paisana nuestra, ejemplo sobresaliente de educadora, y la Madre Dismas Emerson, una religiosa y enfermera que dejó profunda huella con su ejemplo. En el primer caso, muestra lo principal de su vida y obra, analizando uno de sus poemas -Mi ambición-, con el que obviamente la autora se identifica desde su amor materno sin límite. En el segundo caso, reconoce a la Enfermera y obstetriz escosesa como la que despertó en la autora su vocación de enfermera; abarca igualmente lo principal de su vida. En la tercera biografía detalla aspectos que -reclama reiteradamente- deben ser respetados y tomados como ejemplo para imitarse, porque la ingratitud suele ser pan de cada día en la vida humana individual y colectiva, más aún cuando las malas autoridades se coluden para ello, por intereses mezquinos.

En el tercer caso se nos ocurre preguntar ¿De qué sirven los homenajes o reconocimientos circunstanciales a una personalidad, a la que no sólo una ciudad o una región sino todo un país debe tanto, si luego de su muerte todo ello se borra con cinismo? ¿Cómo justificar que una placa, un nombre ya asignado o un monumento con que las autoridades respaldaron los aportes del personaje... desaparezcan porque sí? Y en estas páginas, Consuelo Lezcano pone el dedo en la llaga, para que se tome conciencia al respecto.

En la cuarta historia vital, refiere de primera fuente -porque compartió con la Madre Dismas- una etapa muy importante de su vida personal, como enfermeras. Destaca este ejemplo, por ser muy digno de imitar.

Bajo el título Mi Escuelita Elemental 120..., hallamos esas remembranzas que desde el recuerdo de la escritora nos permiten revalorar lo que cada uno pudimos vivir en nuestra infancia. Si lo miramos bien, cuánto valor tenía cada una de esas jornadas, pero cuánto polvo de olvido le pusimos encima, sin damos cuenta.

Los últimos cuatro títulos, Carta al hijo ausente..., El trino de los zorzales..., Nanita..., y A una poeta..., pintan con admirables colores a una escritora tan llena de ternura, de riqueza interior y con tan buen manejo de la pluma, que lo mínimo que podemos hacer es aplaudirla... y aprender. ¡ Tiene tanto valor para Cajamarca el contenido de estos dos libros en uno, que los premios y homenajes deberán llegar muy justificadamente para honrarla como autora, como profesional multifacética, como generosa servidora de todos, como lideresa ejemplar colmada de valores y como admirable madre y amiga!

Cajamarca, sin ninguna duda, está honrada de tenerla como hija suya. .

Guillermo A. Bazán Becerra

Presidente Asociación Cajamarca, Identidad y Cultura

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LÓPEZ CORONADO, José. Desnudos del tabú. 102 minicuentos eróticos. Julio 2019. © José López Coronado. Diseño y diagramación: Teófilo Fustamante Gálvez. Impresio en los talleres gráficos de MAVI S.A.C. Cutervo, Cajamarca. 120 pág. Tamaño 11.3 x 20.3 cm.

 

DISTANCIA DEL PECADO A LA GLORIA
¿INFINITO O INFINITESIMAL?

La creación poética de contenido erótico en nuestro país es variada y abundante, lo mismo ocurre con nuestra narrativa de largo aliento; no faltan episodios sabrosamente eróticos. Sin embargo, en la minificción —el nuevo género de ágil lectura— la producción es todavía escasa, al menos en el Perú profundo. Nunca antes lo había sabido, pero luego descubrí que una canción es un perfecto minicuento, los compositores de cualquier género musical manejan con acierto los elementos esenciales del cuento moderno.1 A pesar de que muchas veces enfatizan o repiten versos en los coros, nos cuentan mayormente una historia de amor en tres minutos. Sin duda, entre todos los géneros musicales, es el bolero el que evidencia el erotismo, si no en su letra, en la ejecución de su baile,2 aunque la bachata le gana por puntos (y, entre nosotros, es el tondero por su coqueteo y donaire afroamericano).

El embrión de esta antología se gestó hace años mientras revisaba la Edición Príncipe del libro Monólogo desde las

tinieblas de Antonio Gálvez Ronceros, en el cual leí el relato Etoy ronca. Cuando la concebí, pensé solo en su difusión amical y provinciana, pero a medida que fui avanzando, la idea de su alcance cobró dimensión nacional.

El orden de los textos es absolutamente arbitrario y obedece no solo al gusto y criterio del antologador, sino también a cómo me llegaron los textos seleccionados. Por eso van primero los autores con libro propio, siguiendo luego los autores de los siguientes títulos: Breves, brevísimos de Giovanna Minardi3, Circo de pulgas de Rony Vásquez Guevara4, Antología de microrrelatos eróticos I de Alberto Benza Gonzales5 y Antología de microrrelatos eróticos II de Carolina Cisneros Pinedo6 (obsérvese que en estas dos últimas antologías se incluye, respectivamente, 69 autores latinoamericanos y cada uno con un minicuento escrito con 69 palabras, en celebración a esta democrática pose amatoria).

Lo que ha primado en los minicuentos incluidos es la sabrosa sutileza, perspicacia y desinhibición a ultranza del erotismo Accionado. Desnudos ya del tabú, como argumentan los autores seleccionados, considero también que el amor sexual no es maldición, sino un gozo indefinible de nuestra condición humana.

La distancia del destierro por haber pecado hasta la ternura de la gloria celestial, ¿es infinita o infinitesimal? Entiendo al erotismo como se observa en los minicuentos de esta muestra, ¿un acto pecaminoso o gozoso como se sabe la gloria a través de él? Usted por su propia experiencia, ¿cuál ha comprobado?

José López Coronado

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SÁNCHEZ ZEVALLOS, Luis Edgardo. Biografía: Srta. María Octavila Sánchez Novoa. Primera edición, enero 2019. © Luis Edgardo Sánchez Zevallos. Diseño e Impresión: Publiser Comunicaciones S.R.L. Cajamarca. 82 pág. Tamaño 15.7 x 21 cm.

 

PRESENTACIÓN

Yo la conocí, era la tía hermana de mí padre y estando en Lima, de viaje para ir a estudiar a la Argentina, llenó una maleta con ropa blanca, un temo, un par de zapatos, un abrigo de caballero, y al despedirme, me obsequió 700 soles. Ella era como si fuera mi madre, una gran mujer de muy noble espíritu. Ella ya cono­cía Buenos Aires, y me hizo muchas recomendaciones.

Cuando regresé de profesional, me invitó a ser su profesor de Biología, y serví en el colegio durante 17 años.

Mucho había de hablar de esta ¡lustre mujer, que los cajamarquinos poco la conocieron y que amó a su tierra en gran manera.

Es pues en síntesis todo lo escrito, un pálido recuerdo de su vida y de su obra, habiendo sido su alumno desde el kindergarden hasta el tercer año de primaria.

He podido constatar que su hermosa biblioteca ya no está completa y sus co­lecciones de cerámica antigua tampoco, ojalá que esos faltantes, poco a poco sean devueltos.

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ALCALDE PALOMINO, Wilder Manuel y otros. Raíz Cúbica - La Antología. Primera edición, setiembre 2019. Editado por Casa Nuestra Editores, Trujillo. Impresión: Impresiones V&D SAC. Trujillo - Perú. 324 pág. Tamaño 14.6 x 20.7 cm.

A MODO DE PRÓLOGO

Los años 70 marcaron a fuego toda, o casi toda, la literatura peruana. Hay épocas, como esta, en las que parecen coincidir el surgimiento de una nueva estética y un renovado sentido de la historia. Estos dos factores son, a mi parecer, la materia prima que impulsa y justifica la aparición de algunas antologías literarias. Prueba de ello son: la Antología general de la poesía peruana de Alejandro Romualdo y Sebastián Salazar Bondy (1957); Los nuevos, de Leónidas Cevallos (1967); la Antología de la poesía peruana, de Alberto Escobar (1973); y Estos 13, de José Miguel Oviedo también de 1973, para sólo men­cionar algunas, algo distantes ya de nuestro tiempo; todas ellas reveladoras de un ángulo más o menos discernible desde el punto de vista estético y, sin duda, bajo condiciones históricas muy concretas.

Pero esto fue lo ocurrido en Lima, punto nervioso por donde pasan los acontecimientos nacionales más importantes, dejando de lado, con muchísima frecuencia, lo que ocurre en las llamadas «provincias» o «el interior del país». La «provin­cia» peruana no es por cierto el lugar más conveniente para estimular la vocación de un escritor. Esto es innegable. Pero tampoco debe negarse el hecho de que allí, cada cierto tiempo, se producen acontecimientos literarios de una envergadura imprevista. Mencionaré sólo el caso del Grupo Norte, en la ciudad de Trujillo, donde César Vallejo escribió Los Hera/dos Negros y Trilce, libros ahora de trascendencia universal. Los ejemplos podrían multiplicarse en Puno, Arequipa, Cuzco y otras ciudades del país.

En todo esto, la historia pone una contribución decisiva. En los años 70 no sólo el Perú sino América Latina y el mundo reclaman una recomposición básicamente política y económi­ca, elementos que en el fondo comprometen una nueva visión del hombre y de la sociedad. Esta visión, a su vez, pasa de modo ineluctable por cómo los poetas y los escritores imagi­nan los tiempos por venir. Camus sostenía que hay «una parte del hombre» que no le pertenece a la historia, es decir a su impulso, a su decurso. Esa «parte», sin duda, la encarnan los poetas.

Cajamarca es, como todos sabemos, un departamento relegado, pese a su jerarquía económica, política y turística. Pero basta mencionar a Amalia Puga, Horacio Urteaga, Mariano Ibérico, Mario Florián, Julio Garrido Malaver y Marco Antonio Corcuera, para hablar de solo seis distingui­dos intelectuales y artistas representativos de esa ciudad. Hasta hoy, Cajamarca sigue siendo un motor importante en la literatura peruana, como puede constatarse en el libro Poetas de Cajamarca, del crítico e historiador Luzmán Salas.

A fines de los años 70, Bethoven Medina Sánchez fue el capitán de un pequeño grupo de poetas (Manuel Alcalde Palomino, Fransiles Gallardo y Ángel Gavidia) con quienes fundó el grupo literario denominado Rz Cúbica, acaso por el hecho de que sus integrantes estaban dedicados a los estudios científicos y no a los humanísticos. Los reunió, sin duda, la avalancha literaria nacional de los 70, cuando Hora Zero era todo un «boom» artístico en el país.

Pero estos poetas no acataron los preceptos horacerianos. Su obra se consolidó en los años 80, en que trazaron su propio rumbo. Los cuatro cúbicos están vivos y gozan de buena salud física y literaria, pues continúan escribiendo poesía. En esta ocasión se han puesto en vena para editar la presente antolo­gía. Se trata de una de ellas ubicable en el rubro de la llamada «cultura viva», un movimiento que se ha propuesto rescatar las voces olvidadas o marginadas de la poesía peruana, sobre todo la escrita en el «interior» del país o por autores provincia­nos que decidieron quedarse a vivir en su lugar de origen. Ejemplo de ello son Antología peruana del siglo XX, de Ricardo Gonzáles Vigil; La poesía nos une, de Marita Troiano; La fiesta prohibida, de Jesús Cabel, y recientemente Edición extraordinaria, Antología general de la poesía en La Libertad, de Bethoven Medina, para mencionar sólo algunas.

En la presente antología se reúne una muestra casi completa de la obra poética de Bethoven Medina, incluyendo de manera íntegra su ya famoso Necesario silencio para que las hojas conversen. El suyo es nombre ineludible en la poesía liberteña, pues es trujillano de nacimiento, pero con gran ascendencia en la literatura de Cajamarca, debido a que en esta ciudad se formó profesionalmente. Medina no ha dejado en ningún momento de ser un poeta de estilo asaz personal. En su escritura y en su tono, ha tocado siempre su partitura, no a la usanza de los clásicos españoles, sino más bien buscando nuevos vibratos a nuestra lengua. Lo caracteriza, como suele afirmarse, una aparente alogicidad y un cierto caoticismo. Digamos que es un jazzman y no un mero buscador de notas «melodiosas». Poeta de variados registros, cada uno de sus libros corresponde a un eje temático, logrando pasar de una poesía intimista al hallaz­go de espacios más abiertos para su creación, como puede notarse palmariamente en su poemario Éxodo a las siete estaciones, publicado el 2017.Manuel Alcalde es un curioso personaje literario, puede decirse que es el pastor o el zagalillo del grupo. Escribe con una asombrosa «inocencia», como quien toca el fagot o la guitarra, pero de oídas. Sus asuntos son el viento, el aire y el amor; materias archiconocidas en la literatura española, pero que en Alcalde aparecen como recién inventadas o como si uno las conociera por primera vez. Esta es la magia de los poetas cuando escriben con sentimiento verdadero, es decir sin la pretensión de «hacer literatura». Alcalde es uno de ellos. No significa esto ausencia de inteligencia literaria en su obra. Ciertamente la hay, pero Alcalde logra sustraerla de tal modo que nos entrega una obra limpia y sencilla como pocas. Su Frailones en el tiempo y su Argumentos para volar, reiteran en buen sentido al Alcalde juvenil. Asombro lírico, suavísimo senti­miento de amor erótico son sus sellos personales y su mejor carta de presentación.

Los médicos, por su proverbial vanidad, no pueden darse el lujo de equivocarse en las formas ni en los modos. Ángel Gavidia, que lo es, ha logrado grandes y profundos aciertos en sus poemas y cuentos, éstos últimos de una brevedad verdade­ramente explosiva, tanto en su contenido humano como en su técnica. La poesía de Ángel Gavidia es la de un «sentidor», como él mismo suele definirse. Le caen a pelo los versos de Quevedo: «¿Siempre se ha de sentir lo que se dice? ¿Nunca se ha de decir lo que se siente?» No es la suya una poesía para los doctos, los suprarrealistas o los malabaristas de la palabra. No. Sus versos provienen de una materia vivencial, tienen una raíz profundamente humana, un aroma deleitoso de natura auroral. Pero no son fácilmente festivos ni edulcorados, están siempre bajo la regencia de un claroscuro doliente y soledoso. Sus poemas se parecen en mucho a los cuadros de su ilustre pariente, el pintor Eladio Ruiz: trazos simples, colores de nuestra serranía, a los que les sobra o molesta el barroquismo de otros porque de lo que se trata no es de ahitar el verso con muchas «explicaciones» sino más bien dejarlo desnudo, como quería el poeta de Moguer, para que los «tules» no lo sofoquen ni escondan el esplendor de su naturaleza pura. Es, además un poeta con gaita, claves de sol y solfeos, quiero decir un poeta musical. Sin embargo, no sujeto a partituras, pero sí un tocador de oído con gratas revelaciones.

Fransiles Gallardo es un poeta anonadado por su propio material literario, un bardo que se mira en el centro de un universo complejo y desordenado, al que es imperioso darle forma y sentido. La mayoría de sus versos son nominativos, es decir nombra seres y situaciones aparentemente disímiles, pero al final coincidentes en lo que podría llamarse una «razón lírica» otorgada exclusivamente por la capacidad creadora y comunicativa del poeta. Podría rastrearse su antecedencia literaria en Oquendo de Amat, los suprarrealistas de Orcopata o los que en su tiempo agruparon Magda Portal y Serafín del Mar. Emparentemos a Fransiles Gallardo con Bethoven Medina y encontraremos una explicación menos forzada a su obra. Acaso la tertulia, los diálogos recíprocos y la concordan­cia de planteamientos han hermanado, en cierta forma, sus recursos poéticos.

Si la raíz cúbica es una cantidad que tomada tres veces como factor da una cantidad determinada, sostengo entonces que Fransiles Gallardo es la raíz cúbica de los poetas aquí antolo­gados. Gallardo tiene de Alcalde la sencillez y frescura de sus versos; de Gavidia la indagación, a veces soterradamente rijosa, de la mujer y el amor; de Medina, la elaboración expro­fesa de una palabra no escrita para el oído sino para una vista zahori y ansiosa de novedades. Un detalle más: incluso en la estructura formal de sus versos, Gallardo muestra al ingeniero que es. Esas aberturas gráficas que separan sus metáforas, no sólo revelan la demanda de un cierto tipo de lectura sino también la cuidadosa puesta de sus «andamios» creativos, en aras de crear un edificio literario sólido y estético a la vez.

Sin más, entremos a disfrutar los poemas de estos cuatro bardos, a quienes los une la ciencia y el arte, las dos fuentes del renacimiento clásico y del humanismo de hoy.

Alberto Alarcón

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N.R.: Expreso mi agradecimiento al dilecto poeta Ing. Manuel Alcalde Palomino por obsequiarme un ejemplar de su libro "Raíz Cúbica - La Antología" y un DVD Frailones en el tiempo. JCPA.

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BARRANTES ZURITA, Socorro Isabel. Caminito... cielo rojo. Primera edición limitada, setiembre 2019. © Socorro Isabel Barrantes Zurita. Impresión: Matices's Arte y Publicidad EIRL. Cajamarca - Perú. 50 pág. Tamaño 14.2 x 21.8 cm.

 

Para todos los niños trabajadores

Que subiéndose a la luna

Dejan limpios los cielos

Que nosotros no queremos

 No son invisibles....

La vida araña la centona, donde el niño limpia los apuros de su alma. La niña barre las lágrimas de sus penas. Ser de este lado, de este precisa lada donde apremia el dinero y hay que buscarlo donde sea.

Tantas niñas trabajan en casa ajena, casa distinta de otra laya, donde se ordena la vida desde una cosmovisión de otros valares. LOS VALORES DE LOS NIÑOS TRABAJADORAS, giran alrededor de la ayuda

mutua, la minga que da y recibe, compartir un. desayuna con caldo verde, harina a mote y una olorosa cancha que acompaña la cuesta. Y sobre todo tiempo, sin, agendas, ni relojes. La visión, de ellos es positiva frente a la vida, el país, el barrio, o la comunidad. La visión que “los pobres” manejan es de reciprocidad, complementariedad, contemplación, fe en Dios, pero también en el cerro, en las cosas de la naturaleza, con las cuales estamos hermanados. Al otro lado del camino, la explotación, la miseria, la competitividad, que las clases dominantes manejan junto a las autoridades, que nadita representan al derecho, al deber ciudadanos. Pero, visión tentadora que no pocas veces jala y corrompe.

En las familias de estos niños hallamos miseria, si, para que negarlo; pero también muchas riquezas que casi nada se atreve a ver, a publicar, para valorar, recuperar el haber de una cultura milenaria que persiste, por sobre todos los tiempos, siendo la estrategia más sabia para poder sobrevivir, en una sociedad en que los derechos fundamentales se niegan y que por lo general no hay educación , verdaderamente tal, que permita el ejercicio de los valores en la casa, en la escuela, en la comunidad.

Quiero valorar ante vosotros y vosotras estas riquezas halladas, en el trabajo con los niños trabajadores, pero sobre todo con niñas trabajadoras en casa ajenas, con los que la Asociación Mujer Familia y entidades hermanas del Perú y del otro lado del océano han laborado por los niños.

Estos versitos han brotado de vuestro cariño.

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N.R.: Expreso mi agradecimiento a la Prof. Socorro Barrantes Zurita por obsequiarme un ejemplar de su libro "Caminito... cielo rojo". JCPA.

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GARNETT, Miguel. Tamborín y el arquitecto. Primera edición, agosto 2019. © Red de Bibliotecas Rurales de Cajamarca. Impresión: Gigraf eirl, Cajamarca. 134 pág. Tamaño 14.9 x 20.7 cm.

Prólogo

Rem Koolhaas, autor del inmueble de la CCTV (Televisión Central de China), afirma que un edificio tiene dos vidas: la que imagina su creador y la vida que tiene. Y que no siem­pre son iguales.

Muchas veces ocurre lo mismo con la vida que uno lleva en sociedad y con la vida que lleva de la piel hacia adentro, la cual es tan insondable que en ocasiones solo la llegamos a conocer a la luz de los extremos. Tal cual le ocurrió al afa­mado arquitecto creado por Miguel Garnett para esta nove­la: un artista brillante, pero lleno de él mismo, incapaz de empatizar con algo que no sea su propio ego y éxito. Sin embargo, descubrirá en la sabiduría de Tamborín, un humil­de sepulturero, un vasto mundo de erudición y sabiduría, provocando en él una transformación únicamente compa­rable con la resurrección y en cuya nueva vida descubre que los artistas son, en todo sentido, los trabajadores de la luz.

“Tamborín y el arquitecto” es una novela que producirá en el lector una profunda reflexión. Y, si son buenos entendedo­res, encontrarán entre sus páginas los elementos necesa­rios para construir al artista ideal, ese que posee talento y humildad, ingenio y sabiduría, imaginación y empatía. Pues el verdadero artista es aquel que logra expresar con maestría su mundo interior en el mundo exterior. De eso se trata el arte y esta novela, de la íntima relación que existe, y debe existir, entre la creación y la humanidad misma. Esa simbiosis entre nuestra ética, los ideales, sueños y la capa­cidad de construir cosas nuevas y maravillosas.

Aquí también encontrarán un sinnúmero de referentes sobre el fino arte de la construcción, los cuales poco a poco se irán impregnando de la, aún más fina, sabiduría de Tamborín, personaje que no solo es un entendido en cuanto al conocimiento, sino también es un indiscutible sabio, fruto de la vida misma. Lo más fascinante de dicho personaje es que es real, y es a lo que todo hombre debe apuntar: cono­cer por amor al conocimiento y sin vanagloriarse por ello.

Finalmente, la construcción de esta novela nos lleva a uno de los mejores finales: la armoniosa unión entre todas las cualidades, virtudes y talentos del artista, logrando una vida realmente integra.

Disfrute su lectura.

Arq. Fridda Lara de Abanto,

Cajamarca, febrero 2019.


Acerca del lector desnudo y el lector vestido

Hace ya varios años escribí un artículo titulado “El lector vestido y el lector desnudo” (a propósito, ¿a quién le presté el manuscrito y nunca me lo devolvió?). La idea central era establecer las diferencias de repercusión que la lectura ejerce en los lectores.

El lector vestido se moja, pero la mojación no le toca la piel, y lo huesos ¡ni a cañones! -a menos que lea algo como “María” en medio de un luto amatorio-. El lector vestido lee y lee mucho y la lectura le enriquece el inte­lecto, pero no le abona el alma.

El lector vestido está impermeabilizado: tiene memoria que convoca, pero no tiene recuerdos a los que invoca. Su dentro no es una sementera de lecturas sino un alma­cén libresco de citas y notas.

El lector desnudo está jodido: la mojación le penetra el entretuétano y de tanto en tanto pesca una broncolectoría fulminante cuya eventual convalecencia tarda mile­nios. El lector desnudo se tuesta bajo el sol ardiente de las páginas y se le raja el cuero con las heladas lloviznas escritas.

Puede que el lector desnudo no lea tanto, pero la lectura le hace tatuajes en su reescribir constante. El lector des­nudo se intimida con su desnudez, pero no se avergüen­za de su condición salvaje: la lectura lo erige porque lo nutre, le enraíza la posición, le cuaja la ética y le encojo- na el camino.

Así que el lector vestido no se da cuenta que anda dis­frazándose de oligarca y puede incluso llegar a ser buena gente, pero nunca llegará a abrazar una causa removedora de pasados y encumbradora de futuros.

El lector desnudo, mientras tanto, es un cimarrón con ojos inapagables de asombro al que nunca se le quitará lo rebelde porque su búsqueda crece a medida que lee. El lector desnudo sabe de la intemperie. El lector vestido anda emparaguado y no alcanza a hacer suyos los azo­tes del tiempo que sufren los otros (...ahora que me acuerdo, un profesor de literatura me pidió el dichoso manuscrito para leerlo “un ratito”...)

Cuando Miguel me entregó el borrador de este libro para revisar y escribirle un prólogo, dijo: “Cuando lo leas vas entender por qué te lo estoy pidiendo”. Y es que, para empezar, conozco a “Tamborín” desde hace muchísimos años: con mi entrañable amigo y compañero Pascual Sánchez Montoya, comunero y miembro coordinador de la Red de Bibliotecas Rurales de Cajamarca, hemos caminado incontables sendas de la cordillera cajamarquina e innumerables páginas de lecturas comunitarias.

Cuando hace años -por ejemplo- presté a Pascual “Los pilares de la tierra” (librito de solo 1360 páginas en fuente tamaño 9), no solo fue por el gusto de compartir un buen libro, sino porque conozco su vivo interés y nutrida experticia en la historia medieval inglesa y comarcas ale­dañas.

Si pareciera ficción que un campesino con apenas unos años de educación primaria sea un docto en literatura, historia, filosofía y otros avisperos, habrá que examinar el vergonzoso espesor de los prejuicios y el menestero­so cretinismo de los estereotipos. Porque la ignorancia no se mide por el grado de instrucción ajena, sino por el peso de la inspiración propia. De modo que alguien puede ser un inculto certificado y el otro un sabio iletrado.

La diferencia es que el educado inmodesto acumula conocimientos (como se acumulan lápidas en el cam­posanto), mientras que el humilde versado dinamiza aprendizajes (como germinan las semillas en el santo campo).

Así que no hay que pecar de obtusos: la cordillera está llena de “Tamborines”, hombres y mujeres que no se han dejado abatir por los flagelos del desprecio ni por las tentaciones de la resignación. Y, a contrapelo, las ciudades pueden ser incubaderos productores de “arquitectos” en masa (léase el personaje de este libro), no siempre prestos a salir del ahogadero depresor en el que se hallan inmersos.

Hace poco más de cien años, don Manuel Gonzáles Prada -ese inconforme insigne y cumbrera del anar­quismo patrio- escribió un triolet que dice:

Para verme con los muertos

ya no voy al camposanto.

Busco plazas, no desiertos,

para verme con los muertos.

¡Corazones hay tan yertos!

¡Almas hay que hieden tanto!

Para verme con los muertos

ya no voy al camposanto.

 

En fin, “Tamborín y el arquitecto” es una especie de toma y daca entre realidades almacigadoras de lectores vestidos y lectores desnudos (aquel que se birló mi artículo ya me lo habría devuelto si en algo le hubiera servido): los lectores desnudos solo abrigan su desnu­dez; los lectores vestidos solo exhiben su disfraz.

Parangonando el quehacer de la arquitectura, una cosa es lo que se boceta y otra cosa es lo que se erige. La construcción es una potenciación de lo imaginado, la búsqueda de la concreción idealizada, la realización de lo diseñado. Esa es la tarea que nos queda a cada quien, solos o en sociedad: el ser fecundos con lo aprendido.

Miguel Garnett logra poner en tela de juicio una de las más hondas desestructuraciones humanas -sumada a las alarmantes pérdidas de los planos (y al extravío de la wincha, el nivel, el badilejo, etc.)-: la incapacidad de leernos y escribirnos. El riesgo de quedarnos tal como nos han vestido (o disfrazado, que no es lo mismo, pero es igual).

“Tamborín y el arquitecto” también nos ayuda a desves­tirnos.

Alfredo Mires Ortiz,

Cajamarca, febrero 2019


En el País de las Maravillas

todo está de cabeza y al revés.

Anónimo

 

 

Los lugares donde enterramos nuestros muertos

son aquellos más llenos de vida.

Jonathan Tulloch

 

 

Tamborín existe. No lleva ese apodo, ni tampoco trabaja en un cementerio como uno de los dos protagonistas de esta novela, pero sí, es un cam­pesino que ha leído muchas de las obras literarias que se mencionan aquí, y muchísimas más todavía. Es un agricultor y es profundamente sabio. Entonces, me he atrevido a tomarle como modelo de uno de los protago­nistas que presento, y a él, Pascual Sánchez Montoya, dedico la novela. Don Pascual es, además, miembro de la Red de Bibliotecas Rurales de Cajamarca.

El personaje del arquitecto tiene que ver conmigo. Yo quise ser arquitecto, pero nunca estudié la carrera porque Dios intervino con otro proyecto, y "donde manda capitán, no manda marinero". Sin embargo, la arquitectura me sigue fascinando porque fue mi primera enamorada.

Dentro de los otros personajes de la obra, Silves­tre Camino Manosalva también está modelado en alguien que realmente existió: Ubilberto Vásquez Bau­tista. Y lo que sucedió con él fue algo bastante parecido a lo que se relata aquí.

Algunos de los incidentes mencionados también tienen fundamento en hechos reales. Aparte de eso, todas las personas de la novela son ficticias, y cual­quier parecido con alguien vivo o difunto es una casua­lidad no intencional por la cual pido disculpas.

Miguel Garnett,

Cajamarca, enero de 2019.

 

El Padre Miguel Garnett, autografiando un ejemplar del libro "Tamborín y el arquitecto"

que me obsequiara en la fecha de la presentación. Gracias Padre Miguel. JCPA.

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MEDINA, Bethoven. Edición extraordinaria. Antología general de la poesía en La Libertad. (1918 – 2018). Segunda edición: marzo 2019. Edición de: Academia Peruana de la Lengua. Lima. Impresión: Industria Gráfica ABC SAC. Trujillo, Perú. 438 pág. Tamaño 21.8 x 23.2 cm.

ÍNDICE

ESTUDIO PRELIMINAR 9

PROMOCIÓN 1920

FUNDACIÓN DE LA TRADICIÓN POÉTICA

José Eulogio Garrido 73; César Vallejo 76; Alcides Spelucín 83; Nicanor De La Fuente Sifuentes (Nixa) 87; Francisco Xandóval 90; María Negrón Ugarte 94; Víctor Alejandro Hernández 97.

PROMOCIÓN 1930

EXPRESIÓN DESDE EL ANDE

Clodomiro Magno Guevara 101; Teodoro Casaux 104; Néstor Gastañadui 107; Luis Valle Goicochea 110; Abraham Arias Larreta 114; Felipe Arias Larreta 116; Teresa Arroyo de Guedes 119; Carlos Alfonso Ríos 121; Elia Álvarez del Villar Revoredo 124; Nelly Fonseca Recavarren / Carlos Alberto Fonseca 127.

PROMOCIÓN 1940

INTEGRACIÓN TELÚRICA DEL MAR Y EL ANDE

Julio Garrido Malaver 131; Horacio Alva Herrera 135; Wilfredo Torres Ortega 139; Marco Antonio Corcuera 142; Carlos Humberto Berrios 146; Cesar Adolfo Alva Lescano 147.

PROMOCIÓN 1950

EMOCIÓN SOCIAL Y ALTURA HUMANA

Leoncio Bueno 153; Máximo Vinicio Lam Ganoza 158; Alejandro Romualdo 161; Elio Otiniano Mauricci 167; Arturo Corcuera 169.

PROMOCIÓN 1960

CANTO VARIADO Y VIGENTE

Santiago Aguilar 175; Juan Paredes Carbonell 179; Claudio Saya 183; Manuel Ibáñez Rosazza 186; Jorge Díaz Herrera 191; Andrés Aguirre Lynch 195; Rogelio Gallardo 199; Mer­cedes Ibáñez Rosazza 205; Gladys Benko 209.

VIGENCIA DE LA VARIEDAD Y TRASCENDENCIA

Gonzalo Espino 271; Alejandro Benavides 275; Franco Chico 279; Erasmo Alayo 282; Ángel Gavidia 285; Carlos Tataje 289; Milene Alfaro 292; Carlos Prado Muñoz 295; Luis Eduardo García 298; Julia Wong Kcomt 303; Roger Lázaro Ynca 306.

PROMOCIÓN 1990

HETEROGENEIDAD E IDEOLOGÍAS

Tomás Ruíz 313; David Novoa 318; Miguel Ángel Pajares 321; Luis Cabrera Vigo 324; Lizardo Cruzado 327; Manuel Medina Velásquez 333; Juan Villacorta 337; Robert Jara 340.

PROMOCIÓN 2000

RESISTIENDO A LA GLOBALIZACIÓN

Chrystian Zegarra 345; Salomón Valderrama 351; Jorge Hurtado 356; José Córdova 361; Alfonso Sánchez 364; César Castillo 366; Carlos Santa María 369; Cesar Olivares Acate 372; Victoria Larco 375; Matilde Granados Requejo 378; Denisse Vega Farfán 380.

PROMOCIÓN 2010

IRÓNICO - LÚDICO - EXISTENCIAL

Gloria Portugal 385; Parix Cruzado 390; Óscar Ramírez 393; Rubén Aguilar 396; James Quiroz 398; Paúl Orlando Vera 402; Karina Luz Bocanegra 404; Adrián Alberto 408; Rafael Ríos Cárdenas 411; Andrea Cruzado 414;

BIBLIOGRAFÍA 417

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ALVÍTEZ MONCADA, Víctor Hugo. «Patito» Feliciano el de los doce oficios. Primera edición, agosto 2019. Impreso en: Editorial Colecciones Jóvic. 75 pág. Tamaño 14.3 x 20.3 cm.

 

EL MUNDO SEGÚN FELICIANO
(& ALEJANDRINA)

Daniel Sáenz More,

lector i mediador de acertijos.

Asesor de Casa de la Literatura Peruana.

Reconstruir parte de la memoria de un pueblo implica ingresar en él, revivir los imaginarios i las mentalidades que caminan con la vitalidad suficiente para formar un paisaje privilegiado con el que se identifiquen sus pobladores. De esta manera i con la perspicacia necesaria, el autor observa, recopila i participa en los usos i costumbres, creencias i descendencias, parajes i lenguajes, gentes i agentes, fiestas i duelos... Víctor Hugo Alvítez, conocido poeta i difusor de la riqueza cultural de San

Miguel de Cajamarca, se propone a partir de la particular biografía de Feliciano Sánchez Ortiz, a quien sus coterráneos apodaban “Patito”, trazar una serie de anécdotas que revelen la maravillosa visión del mundo desde estos rincones de una provincia peruana, procurando, sin duda alguna, un material de base que por su trascendencia habrá de convocar nuevas miradas generales i otros recuerdos aún distantes.

Los recuerdos implican una selección de relevancias, una acumulación de imágenes, un reordenamiento i reinvención de las ideas que se han entremezclado con otras en los recónditos entresijos del cerebro i el corazón, en el horno catalizador de la memoria. Y fue precisamente alrededor de otro horno, el cotidiano de los pueblos, donde se moldeó la vida familiar de Feliciano Sánchez, el de los doce oficios.

La representación de la vida de don Feliciano es, en gran medida, la de su pueblo San Miguel de Pallaques i la de sus habitantes, los llamados pisadiablos por su adscripción al arcángel que los protege. Es justo reconocer que el principal soporte en la administración i economía del hogar es la mujer, en este caso doña Alejandrina García Monsefu, conocida como doña Aleja. Su nombre, i el de miles de mujeres, reclama visibilizarse. En ella se reconocerán simbólicamente todas las mujeres de este pueblo cajamarquino. Como bien señala el autor, “Doña Aleja y la Adela tomaban riendas del negocio hasta despedirla tarde con amabilidad característica, jugosas ganancias y vitrinas vacías”. Es importante señalar que, justamente, la antropóloga sanmiguelina Haydée Quiroz Malea, a través de sus publicaciones sobre mujeres tejedoras de Cajamarca, viene desplegando una intensa labor de difusión de la importancia de las mujeres en la organización i sostenimiento económico de las familias. Los hornos, telares, negocios, siembras i cosechas, fiestas... e incluso don Feliciano, no serían tales sin las mujeres.

San Miguel fue un importante enclave integrador de saberes i de intercambio de objetos en la antigua ruta del Qhapaqñan, saberes i objetos que siempre estuvieron presentes en las relaciones culturales, sociales i comerciales de los pueblos de la costa i de la montaña, entre Lambayeque i Cajamarca (i posiblemente en las alto amazónicas del Marañón), así como entre el norte i el sur, entre Ecuador i Perú. Es la toponimia local testigo del paso de varias culturas preincas por este territorio que también holló Francisco Pizarro antes de arribar a Cajamarca para capturar al Inca Atahualpa. Estos tejidos no fueron solo ideológicos sino también fácticos: la provincia de San Miguel es bastante conocida por la altísima calidad de su textilería realizada por sabias mujeres en telar de cintura o callua. Las historias de don Feliciano recogidas en este libro constituyen una metáfora de una urdimbre ancestral: su vida se ha tejido pacientemente sobre los hilos de la memoria.

Los quehaceres i saberes descritos en las siguientes páginas son muestras de una organización comunal alrededor de la cual se despliegan el humor i la alegría sanmiguelinos. Así, la limpia de acequias, la construcción de hornos, el adorno de los altares, la difusión de bandos, la preparación de potajes i de la chicha, etc., reafirman el sentido colectivo característico de la organización andina en cuyos relatos el autor salpica feliz i jocosamente las muestras de la oralidad local. A partir de las anécdotas del protagonista don Feliciano, una lectura de reconocimiento de todos los ingredientes pueblerinos contribuirá a reflexionar sobre la identidad sanmiguelina en particular i peruana en general. Tal es uno de los méritos de este libro que, estoi seguro, convocará muchas miradas multidisciplinarias.

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GUERRERO CASTILLO, Luis Enrique Personajes de hoy. Empresari@s cajamarquin@s de Éxito. Primera edición, agosto 2019. KN Editores. Impresión: Perú llaqtapi qillqasqa. 183 pág. Tamaño 18.1 x 23.4 cm. [tapa dura]

 

Agradezco a Dios, sin religión, sin nombre, porque darle un nombre significa quitarle otros que le dieron a través de la historia; agradezco simplemente al gran espíritu, a la causa sin causa, al poder y al amor. Agradezco a mi madre y mi padre aquí en la tierra, a mi hermana amiga, a mis demás amigos y demás familia; a mis niñas, a mi compañera, a la única abuelita que me queda viva, a mis profesores, a mis maestros, a cada quién que me enseñó algo. Y agradezco profundamente a los Personajes de Hoy, por su confianza, por su apoyo, por querer contarme sus historias, sus ideas, sus caídas y superaciones, sus proyectos... en fin, muchas gracias por ayudarme a

producir este libro. Nuestro libro.

 

 

 

(A los Ñaupas, ancestros Kashamarca que sonríen en la carátula, y que llegaron gracias al maestro Alfredo Mires)

PROLOGO

DICEN QUE SOMOS INGENIOSOS, ¿DI?

“La brevedad es el alma del ingenio".

W. Shakespeare, en HAMLET

Los peruanos nos pavoneamos de ser ingeniosos, de tener la capacidad de encontrar una salida a la adversidad dándole la vuelta para enfrentarla i resultar, si no triunfantes, al menos airosos. Ese recurso bajo la manga con que parecen nacer algunos paisanos no se condice siempre con la invención, que es la capacidad de crear objetos con valor económico e industrial, pues como inventores ocupamos un puesto relegado en la presentación de patentes, el 99 de 126, según el Global lnnovation Index de 2018.

No somos los inventores que pudimos llegar a ser porque nuestro Estado de maravillas i su socio, el sector público, no invierten con ese propósito i porque las huellas de la corrupción e impunidad dejan su impronta “creativa” en los mercados de productos que llamamos piratas o “bambas”. Es decir, el ingenio i la creatividad son armas de doble filo i se ubican más acá del bien i más allá del mal. Pero algo claro queda de todo esto: en este laberinto de la informalidad peruana solemos echar mano de la adversidad para reconvertirla en eso que se denomina resiliencia. Es decir, en esa habilidad para enfrentar el autoritarismo, el machismo, las desigualdades i las faltas de oportunidades; en esa capacidad para crear estrategias i herramientas en el aprendizaje de ese extenso escenario que se llama calle.

Todas las historias tejidas en estas páginas llevan los hilos de la cajamarquinidad expresada en las creativas respuestas ante la adversidad o ante los desafíos que entraña la realización de un ingenio económico, educativo, administrativo, de servicios, artístico o intelectual. No sólo se muestran los perfiles “bonitos” de los elegidos, sino que incluye las tribulaciones i los periplos que tuvieron que subir o bajar, porque el objetivo de estos recorridos es compartirse con los lectores i facilitar el camino a los nuevos emprendedores que vienen detrás.

Este es un libro de 24 reportajes a cajamarquinos que trazaron sus propios caminos hacia la realización, que es el otro nombre del éxito. Si la realización es una cima personal, el éxito es una meta inseparable del reconocimiento social. La superación de un cajamarquino debe ser también la superación de Cajamarca.

Acompañan, además, otros seis textos cortos dedicados a igual número de emprendedores de varias disciplinas i cierra, a manera de coda o colofón, con la esperada memoria de un brillante cajamarquino, el doctor Enrique Guerrero Corcuera, padre del autor de este libro i sobrino i albacea del mítico estratega i comandante Julio C. Guerrero (1897-1976), valiente como su nombre. Este cierre marcial de tres generaciones de Guerrero de Luna devuelve el color a los recuerdos que se guardan entrecanos, a las memorias de la familia Guerrero i a las de Cajamarca.

Enrique Guerrero Corcuera, por un lado, es uno de los cajamarquinos que posee la nobleza de la lucidez intelectual. Su perspicacia le permite remover los más insólitos rincones del pasado cajamarquino del siglo XX para descubrirnos en detalle los acontecimientos que marcaron el derrotero de nuestra historia. Este abogado, historiador, actor i artista ha tenido un rol protagónico en el despertar cultural de la ciudad del Cumbe.

De otro lado, es bueno recordar que el comandante Julio C. Guerrero Villanueva, secretario i redactor de las Memorias del mariscal Andrés A. Cáceres, fue observador en 1912 de la guerra de los Balcanes, de las operaciones del imperio alemán i austro-húngaro en la primera guerra mundial i de las maniobras del Ejército Rojo en 1928. Mencionar a quien fue considerado en Occidente como un importante estratega militar de la primera mitad del siglo XX debería ser suficiente para reeditar sus obras políticas, castrenses i literarias, sí, literarias, porque se sabe que escribió una novela que fue leída i celebrada por su amigo César Vallejo en Berlín, en 1929. Como político, Julio C. Guerrero esgrimió una plataforma de estados federales en las elecciones constituyentes de 1931, pero los comicios en Cajamarca que le habrían otorgado una curul fueron anulados por sus filiaciones políticas. Luego, él fue desterrado a Bolivia, donde su olfato militar le llevó a defender la causa boliviana en la guerra del Chaco. Allí luchó con ímpetu i conoció la derrota pero también la gloria; por ello es considerado como héroe boliviano. Su nombre debería estar en la lista de los peruanos más universales del siglo XX i su memoria honrada con la publicación de su obra completa i con un monumento perenne en su ciudad natal.

Luis Enrique Guerrero Castillo, el autor i tercer Guerrero de Luna, es responsable de este vademécum de personajes buenos para la salud i es además cómplice porque su visión cargada de una utopía de la región aparece asolapada entre las páginas de este volumen. Son la voz i la escritura sus principales herramientas. Profe i publicista, orador i orate, actor i poeta, provocador i agitador de conciencias, conductor de televisión i músico... Estas facetas suyas devienen las más conocidas de un extenso prontuario que se amalgama con la geografía i las letras de nuestra tierra para desarrollar un estilo mui particular, mui barroco.

Es su boca barroca la que suelta las preguntas para recrear ese mundo de palabras sobre el papel, para provocar las respuestas, lanzarlas al aire i detenerlas en el tiempo de las sincronías. Él i sus personajes saben que la vida es breve i que la brevedad es el alma del ingenio, como dijo Shakespeare. Tal vez, en el fondo de este asunto, no son la resiliencia, ni la adversidad, ni el recurseo, ni el ser conocido o el destacar lo que mueve el motor de estas historias, sino el deseo de ser felices i útiles ante la vida breve. Ars longa, vita brevis, reza la frase de Hipócrates. Así, en procura de la felicidad está el compartir todos esos conocimientos, destrezas i habilidades que respiramos en estas páginas para que podamos vivir mejor, porque el conocimiento que no se comparte no sirve para nada, ¿di?

Daniel Sáenz More, lector de barajas i mediador de

acertijos Asesor de Casa de la Literatura Peruana

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TERRONES COTRINA, Camilo. Un biscocho pa' mi burro. Primera edición, setiembre 2019. KN Editores. Impresión: Crear't S.R.L. 130 pág. Tamaño 14.2 x 21.2 cm.

 

PROLOGO

He leído con atención los cuentos del libro titulado Un bizcocho pa’ mi burro y otros cuentos, del poeta y escritor Camilo Terrones Cotrina, y mi impresión me lleva a emitir algunos juicios valorativos. Empiezo con la convicción de que el escritor escribe para el público, pero también escribe para sí mismo, a fin de sentir la esperada satisfacción y el pleno goce estético. En la escritura de Camilo Terrones se dan juntos los dos ideales, pues, al leer sus relatos, los lectores sentirán el placer de la creación literaria y descubrirán sin esfuerzo no solo la vocación de escribir del autor, sino también la expresión de sus sentimientos guardados en la fontana bullente de su intimidad.

Su estilo es propio, sencillo y sin exageración retórica o grandilocuencia a fin de alcanzar la ansiada plasmación literaria. Sus expresiones fluyen con naturalidad, pero de manera intensa. Sus relatos revelan cuidado y revisión

previos, sin apresuramientos, en la intención de lograr frases debidamente construidas. Para lograr la cohesión, coherencia y argumentación lineal, ha desbrozado las ramas innecesarias y ha limpiado el ripio del camino.

La variedad temática de los relatos brota como una eclosión de esencias reservadas por algún tiempo, hasta el momento en que Camilo Terrones toma la decisión de transportarlas del arcano íntimo hacia el mundo exterior, con la apariencia de verdad. Tal vez se acerca a lo que otros autores han contado, pero el relieve de las historias narradas por Camilo radica en que ha sabido decirlas de otro modo, porque es consciente de que la originalidad se sustenta en la forma de escoger palabras y de construir frases sugerentes.

Es un narrador que sabe cautivar el interés de principio a fin, enredando intrigas y creando tramas para aumentar la curiosidad y la expectativa del lector, quien, al fin de cuentas, ha de imaginar las historias contadas. Las acciones, debidamente hilvanadas, conducen al fluir temporal. Los diálogos no son profusos y aparecen con naturalidad, engarzados de manera adecuada en el hilo narrativo. Las descripciones no se extienden y, por tanto, evitan la fatiga, pero permiten crear nuevas metáforas e imágenes a fin de lograr la fuerza del estilo. A través de ellas los animales, plantas, flores y seres inanimados se humanizan y adquieren sentimientos que son capaces de personificar grandes acciones. Y es necesario resaltar que la humanidad de sus personajes está arropada de realidad y ficción. La narrativa de Camilo Terrones combina la evocación con la ficción, pues, cuando no recuerda, inventa historias.

En el presente ejercicio hermenéutico, considero oportuno —aunque de manera concisa— mencionar mi percepción acerca de cada uno de los cuentos que conforman el conjunto del libro. En el relato Gensho y Michelín muestra de nuevo la habilidad narrativa del autor porque mantiene hasta el final la expectativa del lector. Las acciones de los animalitos protagonistas por sí mismas pintan sus tiernos perfiles. La muñeca que se ahogó es un cuento para niños, en estilo y fondo clásicos, con intención pedagógica en el que se contraponen la ternura y el egoísmo, el candor y la vanidad. El desprecio de la luna nos sumerge en el espacio sideral a través del simbolismo romántico entre el sol y la luna, nominados con terminología regional. El relato permite adentrarnos en un misterio existencial, tantas veces aludido por la imaginación popular. El romance astral revive y anima el misterio legendario del sol y la luna, seres espaciales que permanentemente motivan la fantasía infantil y juvenil. El zorzal y la mariposa blanca es un relato de notables logros formales y temáticos, cuyos protagonistas extraídos de la naturaleza adquieren perfiles humanos muy sugerentes desde el punto de vista romántico y pedagógico. Un bizcocho pa’ mi burro es el relato nutrido de sentimiento romántico y costumbrismo regional. En el protagonista se conjugan la emoción romántica por Catalina y la lucha humilde por la superación humana y social. Guido y el zorro es un cuento de ambiente campesino. El acierto narrativo del autor permite atrapar el interés hasta el final del relato. Es un cuento dramático, de lucha encarnizada entre dos protagonistas animales: el perro y el zorro. El autor consigue representar la batalla del bien contra el mal. Un amor imposible narra una historia que se inscribe en la tradición romántica, pero cobra originalidad por el desenlace inesperado, enigmático, y porque el autor sabe llegar al final sin acabamiento definitivo. El cazador y el venado el autor incursiona en breves monólogos; el relato se puebla de incidencias misteriosas, con relieves literarios de creación fantástica. El cuento es conmovedor por su tensión dramática. Tragedia al amanecer ratifica la facilidad de estructurar episodios arguméntales para enriquecer la historia central. El uso sugerente de frases metafóricas eleva el nivel literario del cuento. En el cuento El caramelo rojo, se advierte claramente la ficción creativa, el interés dentro de una atmósfera rural. La expectativa despertada se diluye un tanto al final, pero la magia se mantiene. Un burro matemático es el relato de sobrio ingrediente humorístico, lindante con la ficción escolar. La caja de caramelos es un cuento dramático, conmovedor, de evidente contenido humano y social. La mariposa y los niños transparenta la humanización de la mariposa. Es un cuento pedagógico que encarna la conciencia humana ante los tiernos y pequeños seres de la naturaleza. Sangre zarrapastrosa es otro relato conmovedor de gran mensaje humano y social. El paraíso del oro es el cuento poblado de fantasía. En él afloran los recursos poéticos del autor. Es una metáfora a la defensa y la depredación de los recursos naturales. El último escarmiento. En esta historia de ambiente y protagonistas campesinos, se manifiestan la incomprensión, la irracionalidad y la violencia familiar. Noche de luna llena. Es un cuento que narra un trágico suceso, con argumento romántico, cercano al colofón de Romeo y Julieta, o envuelto en la atmósfera rural. El picaflor y la rosa es una narración poética capaz de encandilar la emoción de los niños. El autor logra argumentalmente exaltar los atributos de la naturaleza, a la manera de los narradores clásicos. Marcial y Motoso es un tétrico relato que relieva la reciprocidad afectiva entre el hombre y el fiel animal. Alma enfurecida es un cuento fantástico, espeluznante, de alta tensión mágica y sobrenatural, cuya linealidad argumental, por su fluidez y encadenamiento enigmático, adquiere un riguroso magnetismo. El buen manejo del recurso lingüístico eleva sus cualidades literarias. La última gota es un cuento bañado en la fantasía. La participación de animales, plantas y seres fantásticos es un recurso para exaltar la naturaleza.

En esta época en que la sociedad sufre de manquedad espiritual, la presente obra es una manera de contestar al pragmatismo deshumanizante; es una forma de volver a soñar y de reencontrase en el camino donde la palabra y la frase renuevan el aliento literario tomando como referentes significativos al hombre y la naturaleza.

Espero que estas páginas de Un bizcocho pa’ mi burro y otros cuentos, de Camilo Terrones, reposen en el cuenco ansioso de las manos y las pupilas sedientas de espiritualidad de los lectores.

Luzmán Salas Salas

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N.R.: Expreso mi agradecimiento al Prof. Camilo Terrones Cotrina por  obsequiarme un ejemplar es de este importante libro de narrativa. JCPA.

 

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CORCUERA, Marco Antonio. Apuntes para mis memorias. Primera edición, julio 2019. Editado por : Cuadernos Trimestrales de poesía de Marco Antonio Corcuera. pág. 176. Tamaño 14.6 x 20.5 cm.

INTRODUCCIÓN

A fines del siglo pasado, la salud del poeta contumacino Marco Antonio Corcuera (MAC), se ve dete­riorada por una afección cardíaca. El 21 de enero de 1991 es operado en el Hospital del Empleado de Lima[1], con la consecuente obligación de unos días de reposo. En uno de ellos escribe:

Durante esas cuatro horas [que duró la operación] pensé hondamente en mi familia, desde mis abuelos a mi madre, mi esposa y mis hijos, único capital con que cuento y a quienes creo todavía puedo hacerles falta. Felizmente todo salió bien y aquí me tienen escribiendo esto que bien pueden ser mis memorias.


[1] Hospital del Empleado de Lima. Hoy Hospital Nacional Edgardo Rebagliati Martins. Se construyó entre 1951 y 1958.

 

De aquí procede, como puede verse, el título de la pre­sente obra. En un molesquín de tapas duras, MAC la redacta de manera silenciosa. Además de ser un breve recuento de recuerdos personales, resultaría, para sus herederos, una suerte de testamento, tanto material como espiritual y literario.

El poeta nunca nos hizo saber la existencia de estas memorias, pensando seguramente en reformularlas y corregirlas, como era su costumbre, pero sí las conservó entre los muchos materiales que dejó en condición de esbozos e inéditos. Ha sido, pues, una grata sorpresa encontrarlas justo cuando nuestra Fundación ha decidi­do rescatar la mayoría de sus textos y darlos a luz, con ocasión del reciente centenario de su nacimiento en 2017.

Si bien es cierto estas memorias son bocetos a mano alza­da de todo lo que MAC hizo en vida, lo pintan de cuerpo entero en su condición de hombre, de promotor cultural y de creador literario. A partir de ello, hemos creído con­veniente agrupar el contenido de este libro —de redac­ción nerviosa y variable— en los siguientes temas: la vida personal, el entorno o paisaje de la infancia, las reflexio­nes filosófico-ecológicas y su mundo literario.

1.

Un elemento medular de estas memorias es la familia. La familia como recuerdo de infancia y la familia en la madu­rez, como responsabilidad afectiva y material. En el primer momento, MAC despliega recuerdos de una niñez feliz, gracias al afecto de su padre, el doctor Oscar E. Corcuera Florián («el juez número uno en el Perú»); de su madre («la matrona contumacina doña Teodosia Díaz Alfaro») y de su padre putativo, «el caballero (así, con letras góticas) Justo Abraham Alva Lescano, con una pureza deslumbrante, que podía eclipsar al mismo Sol». Para todos ellos —como se ve— tiene elogios que lindan con lo poético. En el segundo momento, en su condición de esposo y de padre, se refiere a Celia García Granados[2], su compañera, como la persona con quien «tuve la suerte de unirme para que [a nuestros hijos] les impartiera la educación y los principios que han sido columna de sus vidas»; y luego redacta una penetrante y cariñosa etopeya de cada uno de ellos, preocupado siempre por verlos unidos y orgullosos del nombre que les lega. «No dejo mucho —escribe—, pero seguramente dejo algo: lo pri­mero, mi nombre, que no debe ser mancillado por nada ni por nadie. Tengo la convicción de que durante mi paso por este mundo —“este valle de lágrimas a donde yo nunca dije que me trajeran”, Vallejo—, he procedido bien, no hice mal deliberado a nadie ni me aproveché de lo ajeno».

2.

Una de las características más importantes que la crítica internacional y nacional encontró en la llamada Generación de los Poetas del Pueblo o Poetas Nativistas —cuya gesta a partir de 1940 queda aquí definitivamente confir­mada— fue precisamente algo que estas memorias destacan de modo muy peculiar: la evocación del lar nativo, básicamente andino, convertido en poema, en motivo conductor de un relato o en tema de un ensayo o monografía.

Contumazá es el centro de esta parte del libro; pueblo al que evoca con un cariño entrañable, describiendo su orografía y sitios como El Calvario, la Pampa de Cascabamba, el Bosque de Cachil, el cerro Cunantén, las ruinas de Tantarica[3] y otros, que dibuja agregando retazos de leyendas, hechos aciagos como las lluvias ocurridas el año 1925 o acontecimientos más remotos, como la infausta guerra con Chile. No deja de recordar, sin embargo, algunas anécdotas muy significativas de su infancia, en que la casa paterna se ve llena de alegría, de pájaros y coloridos sucesos familiares. Tampoco deja de hacer la necesaria nómina de los más destacados hijos de Contumazá, tales como el senador vitalicio Octavio Alva León, el diputado Fidel Zárate y el poeta Mario Florián[4] , entre otros tantos.

3.

«¿Pero, qué es un hombre solo contra el mundo?», se pre­gunta MAC en otro momento; pregunta sin duda con muchos significados. Abre con ella salpicadas reflexiones filosóficas, una de las cuales, refiriéndose al corazón humano, dice: «órgano con el cual no se puede experimentar nada que no sea su elevación». MAC dedicó toda su vida a esa convicción suya de elevar el corazón humano, y lo hizo grandemente a través de la poesía, el cultivo de la amistad, el recogimiento religioso y la defensa de los desvalidos. Cuando condena la vanidad humana, dice, a semejanza del Eclesiastés, que los seres no somos sino «Heno que pisotean las bestias en la trilla, hojas secas batidas por el viento, barro que el agua va dejando en estrías».

Pero no es esto todo (estamos usando su estribillo favori­to), agregó también una pregunta sobre el destino ecológico del hombre y de la tierra: «¿Qué justificación existe, Señor, para que el hombre se destruya a sí mismo, sin piedad, para que destruya el medio que lo rodea inmisericordemente? Alguien debe regular esto ya, enseguida, rápidamente, para que mañana no sea tarde». En 1945, MAC conoce el mayor acto bélico registrado en la histo­ria del mundo: el lanzamiento de las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaky, ve a la naturaleza —«el espacio de la flor» y el «ala del pájaro»— en inminente peligro y vuelve a formularse lo que podrían llamarse dos inmensas preguntas celestes'. «¿Quién mueve a este genio del mal, cuya irracionalidad no la entiende nadie? ¿Es posible tirar un dado desaprensivamente para decidir el destino de la humanidad?».

4.

Estos Apuntes para mis Memorias, pese a su brevedad, con­tienen importante material literario. Empiezan incluso haciendo alusión a uno de sus sonetos emblemáticos, «Mi nombre», en el que MAC se describe a sí mismo, y al conocimiento personal del poeta José María Eguren[5] «en la vieja imprenta de Ballivián’, en la calle Guadalupe, allá por el año 1939». MAC estaba convencido de que «el único terreno rescatable es el de la creación artística» y que

no hay nada mejor que la Poesía, pues ella está en todo y modela el alma con estructura divina. Bastaría decir que el verbo con que se inició la creación es el elemento que utiliza el poeta, como lo es la arcilla para el alfarero; y que la ductilidad de la palabra permite decir, con brevedad, las cosas más bellas e increíbles. Quien no conozca y ame la poesía será como el huérfano de espíritu, como el dejado de la mano de Dios. ¡Ah, los grandes creadores, semidioses, que nos han regalado tanta belleza! Cada cual mejor: Baudelaire, Bécquer, García Lorca, el Dante, Goethe, Whitman, Darío, Vallejo, Neruda y tantos que es difícil señalar.

En lo personal, MAC nos informa aquí no solo sobre su relación con la poesía sino también sobre los libros publicados y su trabajo narrativo. Dice haber elegido el cuento trágico «porque crea más expectativa en la espera del desenlace. La imaginación se agudiza para crear el clima necesario del suspenso». Tres cuentos de este tipo —«Eran cuatro las llaves», «Estaba muerta» y «Murieron en su ley[7]» — fueron escritos en el hospital durante su convalecencia. Nos informa además de cuán selecto lector era MAC, pues encontramos referencias, aparte de las arriba mencionadas, a escritores como Nicolás Gogol, Guy de Maupassant, Edgar Alian Poe, WilliamWymark Jacobs, Clemente Palma, Enrique López Albújar, Ventura García Calderón, José María Arguedas, Julio Ramón Ribeyro, Ciro Alegría, y de modo especial César Vallejo, sobre quien, en cierto pasaje, dice: «Si los poetas son pequeños dioses, según Huidobro, y si son los espías de Dios en la tierra, como dijo alguien, Vallejo debió venir con algunas de las atribuciones con que vino Cristo a la tierra, para expresar y no sólo sentir».

MAC tuvo siempre plena conciencia de tres hechos suma­mente importantes promovidos por él —junto a otros espíritus selectos— dentro de la cultura literaria del país: los Cuadernos Trimestrales de Poesía[8], los Cuadernos Semestra­les de Cuento[9 y el ya legendario concurso «El Poeta Joven del Perú»[10]   ].


 

20 / Marco Antonio Corcuera

31 Con relación a Cuadernos declara: «ellos han deparado una gran felicidad que he compartido con el grupo que me acompañó en Trujillo». Y a renglón seguido hace un ejercicio laudatorio, de gran agudeza crítica, sobre sus compañeros de aventura: Carlos H. Berríos[11], a quien llama «Patriarca»; Wilfredo Torres Ortega[12] («poeta de los buenos, hábil versificador con médula de poesía, es decir poniendo talento, como quería Palma»); Héctor Centurión Vallejo[13]  («Su labor de erudito y consultor de hechos históricos lo acreditan como uno de los hombres más versados de esta materia»), con quien fundó además —junto a Adolfo Alva Lescano[14], Germán Patrón Candela[15] y Manuel Cisneros Durandeau[16] — el histórico Instituto de Estudios Vallejianos, vigente hasta hoy; y por último, el poeta Horacio Alva[17] , a quien considera hombre «de una consistencia espiritual asombrosa», dueño de un «humor furtivo» y en lo literario, autor de una poesía clara, «en el romance y en el soneto, temas de la costa litoral, desde las orillas del mar a las estribaciones de la sierra [...]».

Sobre los Cuadernos Semestrales de Cuento escribe: «[...] también me han deparado una gran riqueza espiritual. Los cinco números publicados conjuntamente con Euge

nio Buona[18], fueron los mejores editados en lengua espa­ñola, tanto por su rigurosa selección como por su diagramación y presentación».

Queda, pues, respecto a ellos, un necesario trabajo de balance y revaluación para entender, en mejor medida, la proyección que tuvo la Generación del 40 en el ámbito nacional e hispanoamericano.

Por último, hace remembranza de la creación del celebra­do concurso «El Poeta Joven del Perú», cuyos primeros ganadores, en 1960, fueron los poetas Javier Heraud y César Calvo. Este certamen ha sido, sin lugar a dudas, el de mayor prestigio en el país y uno de los más consagra- torios de Iberoamérica. Sobre este concurso y los Cuader­nos, hemos agregado dos pies de página, extraídos de un suelto encontrado entre los papeles de MAC, con algu­nos datos adicionales.

En el anexo de este libro hemos incluido dos textos y una sección de fotografías. El primero de los textos conserva el título original puesto por su autor, «Recuerdos / Ilpoverello>Y, el segundo lo hemos intitulado «Reiteraciones», en tanto retorna, en otros tonos, a los asuntos del primero. En ambos queda plasmada la devoción corcueriana por los lares nativos, a cuyos paisajes dedicó la mayor parte de su musa bucólica, con entrañable sentimiento de amor.

También los gratos recuerdos familiares, los personajes que rodearon su infancia y la cubrieron con deslumbres de querencia inolvidable; la vida universitaria, los avata- res políticos, contados en sordina, por lo peligroso que era en la época ser un prosélito de Víctor Raúl Haya de la Torre o un discípulo del filósofo Antenor Orrego, quien incluso los orientaba literariamente en la clandestinidad. Y también —dato importante para nuestra historia lite­raria— un recuento de la génesis de obras de proyección tan importantes como fueron los Cuadernos Trimestrales de Poesía y los Cuadernos Semestrales de Cuento. En estos textos, MAC reitera recuerdos registrados en el cuerpo central de este libro, pero no podíamos dejar de incluirlos, por su unidad estilística, su atmósfera fantasmal, a lo Rulfo, y la belleza de realismo mágico que se desprende de él.

FUNDACIÓN MARCO ANTONIO CORCUERA


[2] Celia Magdalena García Granados (Trujillo, 1929). Bella dama trujillana. Hija de Emilio García Córdova y Zoila Julia Granados Rázuri. Contadora pública de profesión, con quien MAC contrajo matrimonio en 1955, procreando cuatro hijos varones: Marco Antonio, César Abraham, Justo Paúl Iván y julio Guillermo Rafael Corcuera García.

[3] Ruinas de Tantarica. El Complejo arqueológico ubicado dentro del distrito de Tantarica, en la provincia de Contumazá, departamento de Cajamarca. Este complejo es considerado un santuario preincaico que por su similitud con Machu Picchu es llamado también el «Machu Picchu del Norte».

[4] Mario Florián Díaz (Contumazá, Cajamarca, 1917- Lima, Perú, 1999). Poeta y profesor peruano. Representante de la poesía nativista, ha dejado una extensa obra, considerada por muchos críticos como la expresión poética más auténtica del hombre andino. Fue también narrador, ensayista e historiador. Considerado por la crítica literaria como el representante de la generación del 40.

[5]  José María Eguren Rodríguez (Lima, Perú, 1874 - Ibídem, 1942). Poeta, escritor, pintor y fotógrafo peruano. Su libro más importante es Simbólicas, que significó el nacimiento de la poesía peruana contemporánea. Es autor también de La canción de las figuras y Sombray Rnndinelas. José Carlos Mariátegui le dedicó un estudio en su obra 7 ensayos de interpretación de la realidadperuana.

[6 Compañía de Impresiones y Publicidad —CIP—, Enrique Bustamante y Ballivián, sucesor. Conocido taller de Lima en la que solían hacer bohemia poetas y escritores de esa época.

[7] Estos tres cuentos están incluidos en su libro E/coronel Aniceto Hoyos y otros cuentos, ediciones Cuadernos Trimestrales de Poesía.

[8] Cuadernos Trimestrales de Poesía. Histórica revista literaria que empezó a publicarse en 1941, en Lima; y luego en Trujillo a partir de 1951. En ella publicaron los más renombrados escritores internacionales de la época. Perduró hasta el año 1980.

[9] Cuadernos Semestrales de Cuento. Revista literaria aparecida entre 1967 y 1969 bajo la codirección de Marco Antonio Corcuera y el escritor Eugenio Buona.

[10] «El Poeta Joven del Perú». En mayo de 1960, con motivo de la celebración de los diez años de la revista Cuadernos Trimestrales de Poesía, se reunió un grupo de intelectuales en Lima, entre los que se encontraban Juan Gonzalo Rose, Francisco Bendezú, Washington Delgado, Marco Antonio Corcuera y Arturo Corcuera, acompañados por el poeta norteamericano Alien Ginsberg. Este último, los animó a promover la poesía a través de un concurso, denominado finalmente El Poeta Joven del Perú, con el propósito de descubrir jóvenes valores para la lírica nacional. Llegando a realizarse nueve versiones de manera quinquenal desde 1960.

[11] Carlos Humberto Berríos Carranza (Cutervo, Cajamarca, 1902 - Lima, Perú, 1980). Poeta, periodista y ensayista peruano. Sus actividades intelectuales las inició en las ciudades de Caraz, Chiclayo y Trujillo, dirigió los semanarios Granos en Cara%, Ancash, llucán, en Chiclayo y Generación, en Trujillo. Formó parte del nuevo grupo literario de Trujillo que editó los Cuadernos 'Trimestrales de Poesía, junto con el poeta Marco Antonio Corcuera.

[12] Wilfredo Torres Ortega (Trujillo, La Libertad, 1920 —Ibídem, 1972). Destacado vate liberteño. Fue miembro del Consejo de Redacción de Cuadernos Trimestrales de Poesía junto a los poetas Marco Antonio Corcuera, Horacio Alva Herrera y Carlos Humberto Berríos. El 2003, el escritor Andrés Aguirre Lynch publicó su obra poética completa, bajo el título de Tilmary suspalabras.

[13] Héctor Centurión Vallejo (Cajamarca, 1913 - Trujillo, La Libertad, 2005). Catedrático, poeta y periodista. En 1982 publicó su libro titulado Poemas. Fue cofundador y director del Instituto de Estudios Vallejianos. Es autor de los siguientes himnos: Himno al Centro Viejo, Himno Escolar a Víctor Larco Herrera, Himno Coral a Trujillo y el Himno a la Universidad Nacional de Trujillo.

[14] César Adolfo Alva Lescano (Cascas, La Libertad, 1918). Es considerado como otro de los pioneros de las letras liberteñas. Como escritor, sacó a luz su primera obra en verso titulada Romancero (1944) donde él mismo dice que con demasiada demora se propuso publicar los versos que contiene el libro, versos que estuvieron silenciados y guardados en el relicario de los recuerdos.

[15] Germán Patrón Candela (Puno, 1917 - Trujillo, La Libertad, 2001). Escritor, catedrático y abogado. Gran admirador de Vallejo, instituyó las llamadas «Tertulias con Vallejo» donde cada uno de los integrantes o invitados especiales vertían apreciaciones diversas sobre la vida del poeta santiaguino. Estos pareceres nacidos a través de las «Tertulias» devinieron en la fundación de la Institución llamada «Instituto de Estudios Vallejianos» auspiciada por la Universidad de Trujillo. Patrón Candela, como escritor difundió, por encargo expreso que le hiciera la Universidad de Trujillo el año 1974, el Ebro El Proceso Vallejo que sale a luz en el año de 1992.

[16] Manuel Cisneros Durandeau (1911 -1999). Abogado de profesión, miembro del Instituto de Estudios Vallejianos de la Universidad Nacional de Trujillo.

[17] Horacio Alva Herrera (Pacasmayo, La Libertad, 1918 — Trujillo, La Libertad, 1988). Destacado poeta liberteño. Tuvo activa participación en los históricos Cuadernos 'Trimestrales de Poesía. Entre sus principales obras podemos mencionar: Ritmos indoamericanos, Ea epopeya de Trujillo, Sonetario trujillano, Crepúsculosy Cantos de mar y soledad.

[18] Eugenio Buona. Seudónimo de Francisco Vallebuona Cárdenas (Lima, Perú, 1928 — Ibídem, 2009). Es autor de los poemarios: Historias como fábulas, territorio del hombre, Letánicas y Los arúspices. Desde 1966 escribió la columna «Pie a tierra» en el diario Expreso. Entre 1967 y l969 codirigió con Marco Antonio Corcuera los Cuadernos Semestrales de Cuento.

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CABRERA MIRANDA, Carlos Ernesto. El juego de vivir, memorias de futbolistas. Primera edición, setiembre 2019. pág. 506. Tamaño 15 x 21 cm.

 

 

TRIBUTO  

Este es mi tributo, como hincha y amante del fútbol, a las personas que en la niñez me hicieron soñar con la fantasía de sus jugadas y de sus goles; y aprendí que el juego es una forma de comunión.

Aunque todo ocaso nos llena de nostalgia; que estas páginas patenten la amistad entrañable que se forjó en los campos de juego.

En este libro permanecerán unidos por siempre, en un abrazo redondo, los amigos de la época; porque aceptaron las reglas del juego de vivir.

PRESENTACIÓN

El libro es un repertorio de historias de vida: de futbolistas, directivos de clubes, personajes, periodistas, árbitros, figuras de la época. La evocación nos transportará hacia aquel tiempo: algunos años antes del cincuenta, la década del sesenta, y algunos años del setenta. El desarrollo de las historias no es estrictamente cronológico; la narración va y viene conforme afloran los recuerdos. Para ordenar la relación de personajes se ha creído conveniente agruparlos por clubes deportivos, aun cuando en el transcurso de su carrera deportiva, muchos de ellos fueron cambiando de equipo.

La presente selección de testimonios no abarca el total de la población deportiva de entonces, amplia sería una tarea de ese tipo; sin embargo, estas semblanzas se constituyen en una muestra aleatoria, que, en su versión vivencial, en sus evocaciones, los entrevistados nos hacen conocer el panorama general del deporte de su época y la actividad cotidiana, en su propia experiencia; una pincelada de la historia del fútbol cajamarquino, versión de fuente original.

Son historias emocionantes: hay versiones afines y otras algo distintas de la misma anécdota, verdades que no parecen, añoranza; hay equipos que nacían humildes y del grupo de amigos del barrio, con la única idea de jugar al fútbol. Así, en el devenir del tiempo, surgieron diversos equipos; algunos vivieron poco, otros se mantuvieron. El futbol, así como el carnaval, nuestra fiesta multitudinaria, se gestó en el seno del pueblo como identificación barrial. Numerosos clubes de fútbol en la ilusión de repercutir en el tiempo, en la memoria y en la gloria local, o tramontar nuestras montañas como lo hicieron algunos de ellos. Cientos o miles de hinchas y vecinos proponiendo nombres e imaginando apodos. Jugadores unidos para habilitar campos de juego, forjar amistades imperecederas y enemigos casuales y efímeros, siempre en memorables tardes de fútbol.

Algunos personajes ya no están con nosotros, pero quedan en el recuerdo. Las fotografías patentan la dedicación a este deporte que nació también humilde y hoy es la fantasía de la humanidad.

Aquí una visión panorámica de esos colectivos humanos unidos por amor al fútbol.

Es necesario indicar que en cada historia hay una opinión, un juicio o una crítica social o deportiva, que el libro no pretende asumir como ejemplo de moralidad, es el balance de vida, el sentir de la propia existencia.

El libro inicia con la semblanza de Carlos “Corcho” Cabrera, motivador para hacer realidad este propósito y permitirnos conocer la historia deportiva que es menester, en un documento, guardar como memoria. El libro termina con la semblanza de José “Pepo” Salas, personaje forjador de la historia del club más prestigioso y laureado de Cajamarca, UTC. Termina con él, porque en la línea del tiempo, a partir de allí, hay mucho que contar: la historia continúa. Es él, y los innumerables deportistas, directivos, e hinchas, actores de esa leyenda, quienes con sus memorias perennizaran la grandiosa historia de UTC de Cajamarca. Esta segunda etapa, este segundo capítulo del fútbol, merece otro libro, para que las generaciones venideras conozcan los lauros, los afanes, las tristezas, la melancolía, y conozcan a los próceres, o quizás los dioses de la gloria del fútbol cajamarquino.

Mi gratitud a cada uno de los entrevistados por su disposición para hablar sobre su vida y el fútbol, su versión y su aporte fotográfico expone el panorama de su época en la historia del futbol cajamarquino.

Finalmente, que en estas páginas quede registrada la gratitud a don Manuel Zamora Aspilcueta, un ex deportista que defendió los colores del Club San Sebastián, por su invalorable apoyo para ver cristalizado este proyecto.

A continuación, se evoca a los deportistas de antaño, grandes futbolistas quienes compartieron los campos de juego, el esfuerzo y la labor dirigencial, arbitral o periodística para dejar una huella en el deporte cajamarquino. Si bien solo son historias personales, en los relatos, la memoria colectiva y en las fotografías aparecen los numerosos actores de aquella etapa del deporte cajamarquino.

Carlos Ernesto Cabrera Miranda

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CABANILLAS, Ricardo. Investigación educativa. Arquitectura del Proyecto de Investigación y del Informe de Tesis. Primera edición, enero 2019. Impreso en Cajamarca, Perú. Martínez Compañón Editores S.R.L.  pág. 376. Tamaño 16.9 x 23.5 cm.

PRESENTACIÓN

Los cambios contemplados en la Ley N° 30220 exigen a la universidad dedicar sus esfuerzos hacia el desarrollo de la investigación y la innovación, a fin de contribuir con el progreso local, regional y nacional. La calidad educativa resulta amorfa y trivial, si de por medio no se evidencia el fortalecimiento de las habilidades investigativas de los estudiantes y los docentes. En este sentido, los proyectos de investigación y los trabajos de tesis son los indicadores para evaluar el desarrollo de la investigación y la mejora de la calidad educativa en la universidad. Necesitamos formar semilleros y equipos, incrementar nuestros repositorios y publicar los resultados de la investigación en cualquiera de sus modalidades: cuantitativa o cualitativa.

La Escuela de Posgrado de nuestra universidad, consciente de su misión, asume el desafío de coadyuvar al fortalecimiento de las habilidades investigativas de sus docentes y estudiantes, a través de la publicación del presente libro denominado "Investigación Educativa: Arquitectura del proyecto de investigación y del informe de tesis", cuyo autor es el Dr. Ricardo Cabanillas Aguilar, Director de la Unidad de Posgrado de la Facultad de Educación. No se trata de una guía elaborada a la usanza tradicional, con abuso de la barroca epistemología lógico-positivista; por el contrario, su lectura, apoyada por figuras e ilustraciones, es de fácil acceso para orientar la elaboración de trabajos de investigación, principalmente, de nuestros estudiantes de los programas de Posgrado de la Facultad de Educación de la Universidad Nacional de Cajamarca.

Estamos seguros que esta obra, elaborada con rigor científico y didáctico, contribuirá a disipar muchas dudas que se presentan en la elaboración de proyectos de investigación y trabajos de tesis, sobre todo en quienes se inician en la investigación educativa. Expresamos, por eso, nuestros mejores augurios para que se cumplan los propósitos y anhelos contemplados en la presente producción intelectual.

Dr. Valentín Paredes Oliva

Director de la Escuela de Posgrado

Universidad Nacional de Cajamarca


PRÓLOGO

La investigación educativa solo adquiere relevancia cuando es asumida con responsabilidad y objetividad para identificar, analizar, interpretar y solucionar los problemas educativos, utilizando el método científico, de acuerdo con los paradigmas y políticas vigentes. Sin embargo, la excesiva complejidad del acervo epistemológico, difundido por el rutinario academicismo, ha creado temor y frustración en aquellos estudiantes que se inician en el campo de la investigación científica.

Existe el prejuicio de que la ciencia solo está reservada para las mentes privilegiadas. Nada más alejado de la verdad. Cualquier estudiante puede adquirir una actitud disciplinada para desarrollar sus habilidades investigativas. La misma ciencia admite que todo conocimiento científico es provisional y perfectible, pues, en la ciencia, todo está en proceso de discusión y construcción permanentes. No existe una sola práctica investigativa que sea exclusividad de un solo paradigma. En este sentido, son valiosos los criterios tanto de Bunge como los de Popper, Bachelard, Harris, Giroux, Restrepo y otros. Todos los enfoques científicos cuantitativos o cualitativos merecen respeto por su propio merecimiento, pertinencia y contextualización.

Con respecto a la investigación educativa, observamos que aún se encuentra en proceso de formación. Es necesario contextualizarla con una visión prospectiva. La planificación y sistematización debe hacerse en función de la realidad social, económica, cultural y ambiental con participación de docentes y estudiantes. Es relevante fortalecer las líneas de investigación y conformar equipos en torno a un sistema y a una red de problemas identificados. De acuerdo con la Ley N° 30220, la investigación es una exigencia para lograr la acreditación de la calidad educativa. No solo contribuye a la formación integral del estudiante, sino también se convierte en una herramienta estratégica para revalorar el ejercicio de la profesión.

La política educativa actual busca promover la investigación participativa (docentes y estudiantes). Con este propósito, la investigación educativa se centra en mejorar la práctica pedagógica del docente, mediante procesos reflexivos que permitan identificar sus vacíos y limitaciones, a fin de proponer planes de mejora. Este es el caso de la investigación acción en el aula, cuya naturaleza es dinámica, participativa y dialéctica. Sin embargo, su desarrollo exitoso implica reflexión profunda, acción y teoría, lectura y diálogo, compromiso de mejora y vocación de maestro.

No existe una fórmula metodológica única para realizar una investigación en el campo educativo. Cada investigador debe asumir la tarea de diseñar, organizar y ejecutar su propia investigación, tomando como base sus conocimientos previos, teóricos y epistemológicos para la delimitación y contextualización de su investigación. Asimismo, debe imprimir en su trabajo un estilo propio, una arquitectura personal, buscando la originalidad a través del lenguaje científico, evitando la repetición o el plagio.

Construir la ruta metodológica, sea cuantitativa o cualitativa, es un camino que difícilmente se vislumbra en su totalidad desde el comienzo. La práctica investigativa cotidiana es una secuencia lógica y dialéctica de errores y rectificaciones que nos permiten aprender y avanzar. Una vez identificado el error se debe asumir el desafío de corregir y mejorar. El investigador que utiliza el enfoque cuantitativo, debe estar prevenido para evitar el excesivo intelectualismo, la confusión en la selección de teorías, elaboración de la hipótesis e interpretación de los resultados. Todo debe estar articulado para lograr los objetivos propuestos. En la investigación cualitativa, el investigador debe desarrollar una visión holística que le permita interpretar los significados, teniendo en cuenta dos miradas: emic (observación interna del observado) y etic (observación externa del investigador).

El término "arquitectura", usado en sentido metafórico, significa que un proyecto o informe de tesis es un diseño, un proceso y un producto científico y creativo, de construcción y de revisión permanentes. La utilización de una estrategia icónica -planos, conexiones y alineamientos- permite asegurar la visión holística y didáctica de la construcción del "edificio", sin perder de vista la secuencia lógica de la investigación. La idea medular es visualizar el bosque sin descuidar los árboles como elementos constitutivos de esa totalidad.

Este libro está dirigido a quienes necesiten incursionar, por primera vez, en el mundo de la investigación educativa. Su más noble propósito es convertirse en una ayuda confiable para hacer viable y exitosa la compleja tarea de investigar.

En esta primera edición, nuestro trabajo está dividido en cuatro partes. La primera, se denomina "Buscando las fuentes del conocimiento científico y los

métodos de investigación educativa". Consta de tres capítulos referidos a las fuentes del conocimiento científico, la ciencia y el método científico, y la investigación en educación.

La segunda parte titulada "La ruta metodológica de la investigación educativa" comprende diez capítulos referidos al proceso de investigación cuantitativa, diseños de investigación: mapa de procesos y alineamientos, el problema de investigación, los objetivos de investigación, el marco teórico, el sistema de hipótesis, las variables de investigación, la población y muestra y las técnicas e instrumentos de recolección de la información.

La tercera parte se denomina "Proyecto e informe de tesis de investigación con enfoque cuantitativo", consta de dos capítulos: el proyecto de tesis y el informe de tesis con enfoque cuantitativo para los programas de la Unidad de Posgrado de la Facultad de Educación.

La cuarta parte denominada "Proyectos de investigación e informe de tesis con enfoque cualitativo", consta de dos capítulos: Proyecto de investigación con enfoque cualitativo y el informe de tesis con enfoque cualitativo para los programas de maestría y doctorado.

En la parte correspondiente a los anexos, se han considerado a manera de ejemplo, los modelos básicos que son necesarios para el trabajo de investigación. Además, se ha incluido notas sobre el artículo científico y finalmente, una matriz de evaluación de proyectos de tesis.

Expresamos nuestra gratitud al Maestro Jorge Ponce Gonzáles por sus valiosas sugerencias en la parte estadística, al Mg. Martín Agión Cáceres por su generosa contribución en la revisión textual, al Consejo de Coordinación de la Escuela de Posgrado, conducido por el Dr. Valentín Paredes Oliva, por el apoyo para la publicación de este trabajo; del mismo modo, a nuestros colegas y estudiantes de los programas de maestría y de doctorado de la Escuela de Posgrado de la Universidad Nacional de Cajamarca, con quienes hemos aprendido que en la investigación educativa no existe una sola vía, pues en este mundo hay otros mundos por descubrir.

El autor.

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N.R.: Expreso mi agradecimiento al Dr. Ricardo Cabanillas Aguilar por  obsequiarme un ejemplar es de este importante libro. JCPA.

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SANTOLALLA FERNÁNDEZ, Julia. Medicina Casera de mi Bisabuela. Segunda edición, junio 2019. Impresión R & F Publicaciones y servicios SAC, Lince, Lima, Perú. 80 pág. Tamaño 20.2 x 28 cm.

Presentación

 ... “Termino este manifiesto dedicándolo a mis hijos Eloy y María, quienes conservarán como una prenda del más tierno recuerdo trabajado con la mayor prolijidad y esmero por su amante madre”.

María Iglesias

Cajamarca, febrero 1889.

Son estas últimas líneas, llenas de amor y de deseos de orientar en el inicio de su nuevo estado a la pareja casada en septiembre de 1885, lo que me ha motivado a publicar este documento. Para 1,889 Eloy Catalino Santolalla Iglesias y María Bernal Matute tienen ya varios niños, entre los cuales mi padre Eloy Uldarico Santolalla Bernal, es el mayor de los ocho hijos. Al situarnos en el contexto espacio- tiempo, comprendemos que este matrimonio, por sus intereses económicos y por la educación de sus hijos se vio obligado a vivir por temporadas,

entre las haciendas y oficinas metalúrgicas de Combayo y Pilancones, el pueblo minero de Hualgayoc, Cajamarca, Lima, etc... Tales desplazamientos los realizaban con medios de transporte usuales en esa época y que hoy nos parecen precarios: a caballo, en barco de vela, vapor y más adelante empleando vehículos motorizados debiendo salvar enormes distancias cuando había alguna emergencia como accidentes caseros, enfermedades o cualquiera otra situación imprevista.

Aparte de las ausencias que podían durar varios días incluso semanas, en esa época en la que todavía no existían antibióticos ni sulfas y que el índice de mortalidad a causa de infecciones intestinales y deshidratación en niños y ancianos era muy elevado, es cuando se comprende la preocupación de una madre amorosa, en su deseo de transmitir sus conocimientos de medicina casera, basados en su larga experiencia en la atención de sus hijos y del personal de la hacienda, de su hijo mayor, Eloy Catalino y de su nuera María. Yes justamente en 1889, año en que escribía sus experiencias María Iglesias, que el francés Vuillemin descubría en su país el antibiótico, sin embargo su aplicación se generalizó solamente después de la Segunda Guerra Mundial. Al Perú primero llegaron las sulfas y posteriormente los antibióticos, cuando las víctimas cobradas por las infecciones, que no llegaban a curarse con productos naturales eran incontables. La divulgación de estas recetas, más que su efectividad y vigencia, interesa por reflejar las creencias médicas de la época. No olvidemos que tanto don Francisco Santolalla y Castro, su primer esposo nacido en España, fue médico y se desempeñó como Médico Cirujano del «Batallón Cajamarca» NQ 3, que peleo en Chorrillos durante la Guerra del Pacífico, como lo muestra un cuadro de la época hecho a plumilla en tinta china por el artista Gaspar Santa María. Este cuadro es de propiedad del Ing. Baltazar Sáenz Sousa. El segundo esposo de doña María, fue igualmente médico, un renombrado oftalmólogo que dirigió por varios años el Hospital Belén de Cajamarca. La autora nació en Cajamarca y se crio en un hogar donde la cultura era importante. Su hermano el General Miguel Iglesias, fue gran amante de la música clásica, como lo menciona Ulises Espinach en su libro «Historia Familiar»

-     El Ex-Presidente de Perú, don Miguel Iglesias visita a sus familiares, los Espinach de Costa Rica. En 1861 Buenaventura Espinach, quien fuera expulsado del Perú durante la Independencia por ser realista y soltero, regresa al Perú, en compañía de su hijo Ramón a visitar a los parientes, llegando a Cajamarca, Hualgayoc y Pacasmayo, donde veraneaba la familia de doña María. Veamos lo que comenta Ulises Espinach referente a la permanencia de Buenaventura y de Ramón en el puerto de Pacasmayo:

«Ya en Pacasmayo fueron recibidos por don Francisco Santolaya y su familia donde permanecieron cuatro días esperando el vapor Imperial, barco que hacía el servicio regular entre Panamá y los puertos del Bajo Chile» ...

«Las tres niñas Santolaya con sus cuerpos de menudo talle y arqueadas líneas, iban a diario a tomar su acostumbrado baño de mar… se alejaban a ratos tanto que sus cabecitas surgían lejos como puntos o desaparecían entre el erizado oleaje color plata»...

«La Familia Santolaya los invitó a una espléndida comida, y después una larga sobremesa, una de las niñas era pianista, fue instada por Buenaventura quien tenía ribetes de artista y tocaba flauta bastante bien a ejecutar unos trozos que ella decía conocerle la Opera Manon, los cuales interpretó con verdadera maestría. -Luego la misma niña acompañó a Teodora,- de quien un renombrado maestro italiano había dicho que era un «vero contralto». La Habanera de Carmen y un aria da Trovador» ...

(Extractos del libro de Ulises Espinach).

 

Tanto el manuscrito, como los comentarios de Ulises Espinach, nos permiten formarnos una idea de la madre que inculcó en sus hijos el espíritu humanitario, el amor a la cultura, a la vida sana y a la práctica del deporte. Ella vivió hasta edad avanzada, quedando ciega años antes de fallecer.

Finalizo estas líneas agradeciendo a la doctora Margarita Guerra Martiniére, profesora de la Pontificia Universidad Católica del Perú y Directora del Instituto Riva Agüero de la misma universidad por haber aceptado hacer la introducción de la presente publicación permitiéndonos conocer el "modus vivendi" de la mujer en el siglo XIX y a la reconocida Bibliotecaria Sra. Martha Fernández de López, ex Directora de la Biblioteca Nacional, quien como documentalista considera el manuscrito de doña María, de gran importancia para el estudio de la Medicina en el Perú.

Ahora, después de 116 años, al igual que lo hizo mi bisabuela, dedico esta publicación a mis hijos Carolina y Koenraad Van Gool Santolalla, y a sus recientes esposos, don Pedro Rivara Dávila y doña María Magaly Giral Arciniega y a todos los parientes descendientes de María Iglesias, quienes conservarán esta información como una expresión de las curaciones, de la salud y la higiene en el siglo XIX en nuestro país.

Julia Santolalla Fernández

Lima, Perú. Octubre de 2005

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N.R.: Expreso mi agradecimiento a la Dra. Julia Santolalla Fernández por  obsequiarme un ejemplar es de este libro. JCPA.

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GUILLÉN PADILLA, William y CHÁVEZ TEJADA, Pepe. Hualgayoc, riqueza y tradición. Primera edición, enero 2019. Impresión NATO PERÚ S.A.C., Lima, Perú. 320 pág. Tamaño 30 x 24.7 cm.

Prólogo

Para la Compañía de Minas Buenaventura S.A.A., es un honor poder contribuir con la publicación de Hualgayoc, riqueza y tradición. Como Gerente Ge­neral, me complace ver culminado el esfuerzo de William Guillén Padilla y Pepe Chávez Tejada de la Asociación Cultural Artesano a favor de la cultura peruana.

Hasta ahora no hemos tenido la oportunidad de conocer tan ampliamente, en un solo libro, el valor del distrito de Hualgayoc; de allí la importancia para la región y el país de la presente publicación. Es de destacar la valiosa colaboración de ciudadanos e instituciones públicas y privadas para la publicación de esta obra.

A esta iniciativa nos hemos sumado, pues bien sabemos que la cultura tiende puentes para el desarrollo, expresados en el conocimiento de nuestro país, a partir de libros que educan y dan a conocer lo que somos, y lo que podemos ser, planteándonos objetivos comunes de progreso con oportunidades para todos.

Esta obra ha de servirnos para recordar la riqueza de nuestros pueblos que son grandiosos y con una historia invalorable, además de ser ejemplo para futuras publicaciones.

Si bien es cierto, la minería es el pilar fundamental de Hualgayoc, debemos considerar que otros espacios, como el turismo, podrían hacer del distrito un destino para que el Perú y el mundo conozca su valor histórico; es una de las tareas que debemos tener en cuenta. Queda, como reto a las autoridades hualgayoquinas, establecer rutas turísticas para conocer diversos espacios del trabajo minero en el pasado, sus formas de laborar y sus consecuencias económicas y sociales; rutas, además, que permitan conocer el trabajo de la actual minería. Transparencia para unirnos, es el reto para todos. Asimismo, debemos continuar fortaleciendo la minería, en armonía con la ganadería y agricultura, así seguiremos creciendo como región. Las nuevas generaciones deben saber que un pueblo también es grande cuando obras de la talla de esta publicación conducen a plantear retos y tareas que comprometan a autoridades y pobladores, empresas e instituciones, engrandeciendo aún más a distritos como Hualgayoc.

Gracias, nuevamente, a la Asociación Cultural Artesano y a todos quienes hicieron posible este libro; que su lectura nos acerque siempre, de todo corazón, al distrito minero e histórico de Hualgayoc.

Roque Benavides Ganoza

Pdte. Directorio Cía. Minas Buenaventura

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MEJÍA LOZANO, César G. Panza de perro. Cuentos breves y minificciones. Primera edición. Enero 2019. Edición e impresión por MARIBELINA, sello editorial de la Casa del Poeta Peruano. Callao, Perú. 60 pág. Tamaño 14.6 x 20.5 cm.

Presentación

En estos tiempos de apuro, en que todo se achica, me arriesgo a escribir en corto.

En los últimos tiempos, la minificción viene tomando fuerza en los lectores de a pie (también hay lectores de asiento), quienes buscan algo breve y rápido y yo condescendiente, les doy en la yema del gusto. Aunque, juzgue usted amigo lector, no es fácil ni escribir ni mucho menos comprender un texto breve, que, aunque breve contiene todos los requisitos y exigencias que la literatura valida.

Son tiempos en que los escritores y poetas nos enfrentamos a la voracidad del chateo y wasap y nos resistimos a creer en la muerte anunciada del libro y sus bondades, ni mucho menos a pensar que el hábito por la lectura pueda desaparecer.

Son 40 cuentos breves, algunos de ellos, brevísimos y sueltos como pulgas en panza de perro, de allí el título. No hay unidad temática, porque las pulgas no tienen tiempo para eso, y solo se busca ironizar con temas serios y arrancar - Dios quiera - una sonrisa en medio de tanta calamidad social.

No se resista, déjese picar por una pulga y sea feliz.

El Autor.

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Tratando de explicar…

“Como pulgas en panza de perro”

Dicho popular.

“Como pulgas en panza de perro”, es una frase popular muy conocida y usada, para ratificar la exuberancia de algo que nos gusta o molesta. Aquí 40 pulgas lozanas que se desplazan por la página sin orden, unidad, ni concierto argumental, tan solo con el ánimo de llamar nuestra atención o causar urticancia en nuestras partes más sentidas y abortar una sonrisa en momentos de crisis, contiendas o mentiras. Tanto más, cuanto que somos una sociedad preñada de posturas hipócritas o infidencias. Basta mirar o leer los medios de comunicación y ver pésimas noticias disparadas sin concierto, como pulgas desesperadas en amplia panza de perro atormentado. De ahí el título que nos entrega un docente, artista, narrador y poeta que, como pulga alucinada, a trotado o cabalgado por gran parte de nuestra patria. Es decir sabe lo que escribe.

César Gonzalo Mejía Lozano, Bambamarca- Cajamarca 1963, es docente de profesión, psicólogo, poeta, narrador, estupendo gestor cultural y por añadidura, dos veces elegido Concejal Municipal. Es, tal vez, el mayor culpable de que la imagen de Bambamarca, esté en el puntal cultural más alto entre los pueblos andinos peruanos: ha logrado reunir en su tierra -en varias ocasiones- a más de 18 naciones del orbe, con la promesa cultural literaria y la defensa del medio ambiente en un lugar corroído por los desagües mineros. Nunca, antes de él, se había podido reunir a intelectuales de renombre en la tierra que lo viera nacer, ratificando su postura en sendos pronunciamientos que han dado la vuelta al mundo y en múltiples libros editados para la ocasión. Eso está en la historia.

Ya hace tiempo pudimos disfrutar de su poesía y narrativa, a través del libro CONCIERTO AZUL PARA LA VIDA.

En esa ocasión celebrábamos la entrega y ratificábamos, como ahora, este entusiasmo, a propósito de PANZA DE PERRO. Y lo hacemos trascribiendo, casi literalmente, lo dicho entonces puesto que nada pudo cambiar.

César Gonzalo, decíamos, era y es un hombre bueno que ha recorrido gran parte del Perú. Lo ha caminado; y cuando no ha podido transitarlo, puso el oído al pecho de su semejante no solo desde el aula, sino desde las plazas públicas en donde hiciera teatro popular. Y cuando en cualquier tarde se hubo cansado, encontró la mejor mujer de su pueblo y levantó la estructura colosal de su hogar, con toda la ternura recogida de las aulas, plazas públicas y de las chacras reventadas en wiros de mayo.

Con todo este bagaje, le fue fácil levantar la estructura de un cuento u novela, resaltando a porfía su intención didascálica, confirmando su misión de maestro.

Hacer narrativa es difícil y hacerla breve - como ahora-, más difícil aún. Porque el cuentista debe tener vocación de relojero, precisión en la palabra y rigurosidad en los conceptos. César pareciera ser viejo prestamista de sustantivos y adjetivos o administrador del único oro que se desliza entre sus manos, no dejando que el adjetivo mal usado, asesine al sustantivo. César lo sabe, salvo que ahora recurre al cuento breve bañado de ironía, sonrisa que invita a la carcajada, y en otras, la punzante crítica social a los males que nos inundan a diario. Nos señala con blanca ironía y punzante ardor, el otro lado del espejo que guardamos celosamente en una hipocresía sin límites.

Es admirable no solo el contexto que queda al fondo, sino el sincretismo de César, entre otras cualidades.

Marcia Fontana explicaba, que la brevedad e intensidad que exige el cuento, va ligado a una mayor dificultad. Es más difícil resumir que añadir, esto es cierto. Lo breve exige seleccionar, explicar con claridad, resumir, concretar. Y ahí es lo complejo: Sincretismo. Decirlo todo en pocas palabras. Iniciar y mantener el romance entre el texto y el contexto. Lo que está detrás es lo que impacta, corroe o jode, para decirlo en términos de plazuela.

Juan Bosch decía que el cuento en general -y el corto en especial-, tenía gran influencia en el desarrollo de la sensibilidad general. Es muy grande, y por tal razón, el cuentista debe sentirse responsable de lo que escribe, como si fuera un maestro de emociones o de ideas.

César lo sabe -y con “joda”-, ahora nos entrega 40 narraciones breves y brevísimas, que llevan el perfume y el ritmo de una prosa estudiada, responsable, “cachacienta” y consentida.

Al término de su lectura, alguien diría que es un una literatura para niños y /o adolescentes. Mentira. Es extraordinaria también para mayores y ancianos, porque todos ellos llevan colgado en las espaldas a un niño juguetón o a un viejo que aún no sale del closet.

Por lo demás, Ana María Matute ya nos había dicho hace tiempo que a veces, la infancia era más larga que la vida. Y si esto es cierto, vale la pena dejarse picar por una pulga y rascarse con ganas, ante tanto descalabro y corruptela social.

Pero al fin de tantas pulgas, César nos inyecta esperanza y optimismo cuando nos grita: ¡Regresen! la tierna sigue siendo un extraordinario espacio para vivir. Y es verdad.

Presidente de la Casa del Poeta Peruano

José Vargas.

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N.R.: Expreso mi agradecimiento al escritor Lic. César Gonzalo Mejía Lozano por la deferencias que siempre me dispensa obsequiándome sus libros que publica. JCPA.

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