Libros de Cajamarca - 2011

 

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MALAVER NARRO, Edgar. Oráculos del Plancton. 1ra. Edicion, julio 2011. Fondo editorial de la Municipalidad Provincial de Cajamarca. 14.3 x 21 cm.

Comentario

Edgar Malaver Narro es profesor de Lengua y Literatura con Maestría en “Investigación Educativa y Educación Superior”.

Fue Presidente del círculo literario “Simbiosis” Integró la “Agrupación Literaria VOCES” y coautor de la revista poética trimestral del mismo nombre. Es integrante actualmente de “El patio azul” círculo de amigos artistas. Creador de más de diez poemarios, entre ellos: “Caras y poesía” “Entre dos alas” “Color de las figuras” “Armonías del verso” “Mito de eternidades” “Llaves para un instante” “Besando al viento” “Mitos de soledad” “Valor de hombre” “Collage fractal” “Oráculos del Plancton”.


GASTELO GASTELO, Walter. Talante de mi Tierra - loando en Décimas y Cuartetos. Chota, Imprenta "Valeria". 1ra. edic. junio, 2011. 142 Pág. 14.7 x 20.7 cm.

PRÓLOGO

Es para mí muy grato redescubrir a través de este libro "TALANTE DE MI TIERRA" la sensibilidad de un hombre tan especial y brillante. Una sensibilidad que merecía ser presentada, de la forma apropiada, para compartirla con muchas personas más.

"TALANTE DE MI TIERRA", es una colección de décimas y cuartetos sabios y suculentos que uno siempre quisiera leer, suficientes para entender la realidad de un pueblo.

Las décimas y cuartetos que presenta este libro, además de reflejar el alma de un decimista, tienen una amplia base documental. Walter Gastelo Gastelo, conoce las circunstancias históricas, que se dan en su pueblo década tras década, la que dio como resultante este valioso libro "TALANTE DE MI TIERRA".

Al publicar el libro "TALANTE DE MI TIERRA", quiere precisamente llamar la atención sobre el gestar de estos verdaderos episodios de vida que el poeta, en sus voces únicas e irrepetibles, eleva a la categoría de lo bello.

Sencilla hasta la trasparencia, limpia, decantada, reducida a esencias, las décimas y cuartetos de Walter Gastelo Gastelo encuentra en su pueblo la única gran metáfora capaz de vaciar su alma y abrirse al mundo.

Inspirados y tejidos muchos de ellos en tomo a las lecturas constantes, al descubrimiento y reverenciar de la palabra, a los entornas que nos rodean en tantas enriquecedoras tardes de escritos, nos hablan casi en secreto de reveladores encuentros con su pueblo.

Si tendría que expresar la inspiración de cada décima y cuarteto, estos deberían estar acompañados de la vida misma y la historia de su tierra, abordando relatos de algo parecido a lo que vimos, nos contaron, tenemos o imaginamos.

Es el poeta el encargado de dar cuenta al mundo de su presencia, ser como dice el premio Nobel Saint John Perse, "El enunciador de la historia, el portador de los aconteceres del hombre, la lengua de ceda que acaricia y que fustiga".

César A. Cardos o Montoya.

Sociólogo-Escritor y Columnista

Diario La Industria-Chiclayo.

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CABRERA MIRANDA, Carlos Ernesto. Los colores del cielo. Cajamarca, JR S.R.L. 5ta. edic. Noviembre, 2011. 124 Pág. 14.8 x 20.5 cm.

PRÓLOGO

 Miguel Garnett

Hace alguna semanas ofrecí, en la X Reunión regional de Escritores Peruanos, una ponencia intitulada "La Fantasía en la Literatura", en la cual abogaba por la creación de una narrativa y poesía que mirara al presente y al futuro, con los pies bien anclados en la profundidad de nuestro pasado. El Perú es un país lleno de las obras maestras del siglo XIX sea "Las Tradiciones Peruanas" de Ricardo Palma. Pero Palma se contentaba con mirar hacia atrás, sobre todo hacia la colonia, y por eso fue criticado duramente por Manuel Gonzales Prada. Obviamente, en la novela histórica se mira atrás, pero aun que creo es importante que ésta nos ofrezca elementos para nuestra vida presente. EI pasado debe ser para nosotros como un rico abono orgánico que nos permite cosechar bien ahora, y aquí en el
Perú esto no debe ser tan difícil porque podemos decir que éste es un país donde el pasado sigue presente. A modo de anécdota graciosa les puedo contar lo que sucedió hace poco en el hospital de hombres en este Complejo Monumental de Belén: Un guía estaba con un grupo de visitantes de la selva y les mostró los aparatos médicos obsoletos que están actualmente en el museo. Los visitantes se miraban ¡sorprendidos y dijeron "Son igualitos a los que usamos en nuestro hospital." Es un botón de muestra de lo que sucede aquí y quizá podamos decir que parte de nuestra riqueza cultural consiste en que en cualquier momento nos encontramos varios siglos a la vez. El nuestro es un mundo de la Internet y del Cable, de la tarjetas de crédito y de las cocinas microondas. Se encuentran en nuestras calles las mismas modas que hay en Tokio y Nueva York, codeando con los sombreros de paja, los vestidos bordados, los pantalones de bayeta y los lIanques de la gente del campo. En la selva las tribus siguen con sus tradiciones ancestrales. En nuestras fiestas patronales se ejecutan bailes típicos. Los Curanderos florecen, y todavía invocamos a los orqos protectores, si dudan de esto, yo personalmente participé en la ceremonia de clausura de la reunión de escritores que ya he mencionado que incluyó esta invocación, con su mesa de ofrendas, la chicha, el aguardiente y a, más los ritos con los chamanes.

En breve, el Perú es como una gran pachamanca de variadas presas y mil sabores, o, para usar la metáfora escogida por el autor de este libro, Carlos Cabrera Miranda, de todos los colores. En este conjunto de narraciones, "Los Colores del Cielo" que contiene once cuentos, encontramos tonos muy distintos; algunos vibrantes y alegres, otros sombríos y triste.

En el primer cuento "El Venadero", Carlos nos introduce en aquel mundo de misterio don todavía se puede hablar de los cerros encantados y un peto con el diablo. Este último es el tramo principal del cuento Luego saltamos en el segundo cuento: "Héroes del Destino, a la amarga realidad de todo lo que sucedió durante la Sublevación de Sendero Luminoso. Es relato en una forma que conmueve profundamente. El relato es directo y lleva al lector a un encontrón entre un terruco y el capitán de policía: "Antonio, mátame tú... Que no me mate ninguno de esos cabrones. Hazlo fácil... un tiro y adiós. Abrázame, hermano." Personalmente, pienso que esa guerra fratricida de la década de los ochenta ha sido un capítulo más, terrible por supuesto, en el largo conflicto entre Caín y Abel que a mi parecer es la historia del país: tema tomado específicamente por Rodolfo Hinostroza en su poema "Abel". Pensamos en todos los conflictos entre los partidos políticos, del "Año De La Barbarie" con la matanza de los apristas, los enfrentamientos entre caceristas e iglesistas, entre republicanos y realistas, entre Atahualpa y Huáscar, y así atrás entre las culturas precolombinas. Carlos dice al final de su cuento: " ¡Nos estamos matando entre hermanos... Esta guerra, como todas las guerras del mundo, que nunca sirvieron para nada...!

Cuando pasamos al tercer cuento salimos abruptamente de este color de la guerra, este rojo y negro, y damos un salto alegre a los colores claros de una fábula: "Terry ya Camina" .Este cuento ésta dentro de la tradición de las fabulas que vienen desde Esopo, pasan por los Hermanos Grimm y florecen hoy en día en los múltiples cuentos de la sierra donde los zorros, los sapos, los conejos, los perros, los gallos y no sé cuánto animal más toman vida humana y nos enseñan las facetas buenas y malas alegres y tristes, de nuestra existencia.

El cuarto cuento nos lleva por un salto sorprendente a aquel arco iris de colores que se refleja en cualquier partido de futbol. Es curioso que este tema, tan fundamental en la vida, principalmente, aunque no exclusivamente, de los varones, tratado ad nauseam en los periódicos y los suplementos deportivos, poco aparece en la literatura nacional. Yo sólo sé un poema, que es de Juan Parra del Riego, del cual cito un fragmento:

y fue el j Hurra! Y la explosión de camisetas tras el loco volantín de la pelota,

y las oes y las zetas

Del primer fugaz encaje

de la aguja de colores de tu cuerpo en el paisaje, otro nuevo corazón de la proa ardiente,

cada vez menos despacio

se me puso a dar mil vueltas en el pecho de repente como un trompo musical bajo el espacio.

Si se puede escribir sobre España a través de la corrida de toros, me imagino que sería factible hacer lo mismo con el Perú a través del fútbol, y Carlos nos abre cancha allí.

Hay siete cuentos más que tocan en forma distinta la pregunta profunda de la existencia humana."Cogito", ergo sum", dijo Descartes: "Pienso, por lo tanto soy", es una traducción más exacta, en mi opinión que "Pienso y luego soy", y Carlos mete varios goles aquí. Vemos cómo el ser humano tiene que esconderse tras de los vestidos y los disfraces para que otros lo acepten; desnudos no somos aceptables, salvo a escondidas.

También nos hundimos en el lodo de nuestros propios prejuicios y vicios. Sí, hay colores opacos, tonos tristes, mezclados con otros vibrantes y alegres.

Por supuesto, no les voy a llevar de la mano relato por relato, porque si lo hago ustedes se harán por muy sabios en la materia de este libro y no lo van a comprar. No, amigos misa mi tarea es convencerles a mirar, cada uno por su cuenta, en el prisma de colores que nos presenta Carlos Cabrera Miranda esta noche.

Muchas gracias.

 

 


"¿QUIÉNES SOMOS?"

Reynaldo Naranjo

Toda una generación de jóvenes peruanos hace silenciosamente esta pregunta.

No se trata de un silencio conformista. Es un silencio lleno de inquietudes, de explosiones contenidas, de incomprensiones, de desconciertos, el silencio de jóvenes seres humanos que se descubren deambulando en las avenidas de Lima, ciudad hostil, urbe que no los entiende y que están obligados a comprender.

Reflexionan: hay que vivir y no queda mucho tiempo para ponerse la mano en el mentón, apoyarlo en el codo. El tiempo vuela en la ciudad que crece entre cerros y arenales despreciados por quienes siguen vendiendo, el asombroso se lleva de amargura en la otrora distinguida avenida La Colmena o el aristocrático Paseo Colón: escaleras de mármol de carrara, barandas, espejos, iglesias y avisos luminosos.

¡Y cuentan que tenían tranvías día y noche que los llevaban hasta los mares de Chorrillos y el Callao, que suspiraban en Barranco entre serpentinas y el éter de chisguetes perfumados!

Nosotros ni siquiera tuvimos escaleras para derrumbamos de los cerros sin luz y sin agua. Así nacimos.

Ahora hay que sobrevivir y ni siquiera queda tiempo para saber quiénes somos. Hay un sabor amargo, eso sí, y hay que seguir creciendo. Somos millones en esta ciudad. No hablamos quechua ni aymara ni ashaninka como nuestros abuelos, nuestros padres hablan con dificultad del quechua y el castellano. A nosotros nos ha tocado la dolorosa tarea de inventar otro idioma, alegramos de otras cosas. Nunca supimos que vivir era una tragedia y que con ella debíamos fundar una identidad a nuestro modo, vivir a nuestro modo con música a nuestro modo, construir nuestras casas a nuestro modo, crear grandes empresas o hacer piruetas bajo los semáforos en la bruma agobiante de la gran ciudad.

Teníamos nostalgias de lugares en los que jamás vivimos, pueblos contados por parientes y cielos estrellados en estrellas que no vivimos y ya no veremos.

Entonces ¿qué pasaba en los Andes? ¿Bajo el cielo de los Andes que sucedía?

El escritor Carlos Cabrera Miranda responde desarrollando una visión sobre su tierra rojiza, repleta de verdor.

De su Cajamarca histórica y contemporánea, trágica y festiva, llena de talentos, sobreponiéndose siempre a los avatares. Allí, no hay que olvidarlo, se legalizó por primera vez en nuestra América la mentira y el crimen de los matones de la conquista español, pero nunca se rindió la magia, la belleza ni el espíritu de su gente hacendosa.

Carlos Cabrera Miranda rescata lo mejor del ancestro sin halagos.

Aborda los sitios humanos que nos pertenece y los comparte. Se trata de un conjunto de relatos que elevan a condición mayor lo que nuevamente se insiste en calificar como costumbrismo, literatura rural, pintura ingenua, indigenismo. Padecieron de estos calificativos el novelista Ciro Alegría, el novelista y antropólogo José María Arguedas y una multitud de poetas y narradores provincianos postergados por la crítica especializada en salones inútiles. Quien, si no el poeta de Santiago de Chuco, Cesar Vallejo, fue también víctima del silencio.

Es cierto que todo escritor debe beber las aguas de la sabiduría, sean éstas populares o elitistas. "Hay que estar en la historia, oiga usted", repetía el insigne novelista cubano Alejo Carpentier.

"Los Colores del Cielo" es más que un conjunto de relatos empezando por reconocer el diestro manejo de la palabra, que discurre cristalina es la historia de un pueblo que en la vida diaria sabe añorar y soportar los embates de la guerra y la alegría. El difícil oficio de vivir es trasladado por Cabrera Miranda a la literatura en cuyo campo domina los gigantescos combates que por ella propone.

El tratamiento de los tiempos no es lineal, los relatos adquieren un permanente movimiento de metáforas que hacen multiplicar la interpretación. Sin duda, su estilo lo instala entre lo mejor de nuestra narrativa.

Como el título sugiere, todas las circunstancias en él desenvueltas se entrecruzan Los colores son en realidad los temas que constituyen la realidad (la brisa, el arroyuelo, la duda, la filosofía del profe en torno a una pelota de fútbol: "la pelota y la rueda, creo yo, son las más grandes creaciones o descubrimientos. Han dado al mundo sorprendentes e increíbles historias. El mundo actual no hubiera sido el mismo sin la ayuda de la rueda y la pelota"; la violencia, el amor, la muerte) y el espejismo de los pueblos andinos. Los personajes que asumen vida en su obra pueden ser tan terribles como las órdenes del capitán Ayala como pueden ser sublimes, tratándose del romance maravilloso de Terry y Ángela. Insuperable el dialogo entre el profesor rodeado de fantasmas y el alumno Pablo que espera el latido perfecto y le explica: " hoy tengo que decir como máxima absoluta que solamente la voluntad y el amor cambiaran al mundo. Amamos la vida, no por la costumbre de vivir, sino porque estamos habituados a amar, debemos hacer del amor la locura más perfecta... ", brillante el inicio de Héroes del Destino:

"Corría un año más como cualquier otro. Llegaba para amontonarse sobre el tiempo, para quedarse allí, sobre si la historia, como una sábana arrugada, como un papiro que guarda sobre si la historia, la melancolía, el heroísmo. Estará allí sin explicación alguna, pero guardando entre sus pliegues las manchas anodinas de la fatalidad".

Se trata sin duda de una gran metáfora repleta de experiencias disímiles, claro está, que conducen a lo que bien se define como sabiduría popular, en el mejor sentido.

Trasportando este conocimiento a la palabra escrita, con la personalidad y el talento de un escritor como Carlos Ernesto Cabrera, "Los Colores del Cielo" se convierten en la revelación de un escritor valioso que enriquece la frondosa producción literaria de Hispanoamérica.

De acuerdo al lema que difunde el Fondo Editorial de la Universidad Alas Peruanas Un libro siempre es una buena noticia, "Los Colores del Cielo" del escritor Carlos Ernesto Cabrera Miranda es, efectivamente, una buena noticia para el mundo de las letras del Perú.

Reynaldo Naranjo

Prólogo de la Cuarta Edición

Universidad Alas Peruanas

 


Invitación a la lectura

Retratar la vida de los pueblos, desde la narración, no es tarea sencilla. Supone gran sensibilidad y, para usar una categoría utilizada por José María Arguedas, entroparse con la gente común.

Los pueblos de la sierra norte del Perú tienen una riqueza propia y-por su misma naturaleza-tejida de acontecimientos tan reales como maravillosos que sorprenden a todo narrador sensible. Matara, San Marcos, Higospata, Cajabamba, son algunos pueblos donde se desarrollan las narraciones de este libro fecundo y necesario, de sucesos aparentemente cotidianos, captados con gran precisión.

Los once cuentos que conforman Los Colores del Cielo reflejan un trabajo importante en la literatura nuestra. En el no sólo convergen acontecimientos singulares, sino el sello propio que su autor impregna: la visión filosófica de hermandad y fraternidad que parecerían alejarse cada día Permítame referirme, brevemente sin ahondar, para no quitarle el deseo natural de rastrillar el libro, a su contenido. El venadero es una notable narración, cuyos méritos le han merecido, con justicia, un prestigioso premio nacional de cuento. En el está, con maestría, el narrador en toda su dimensión para justificar cómo así existe un ser "chiquito, lleno de pelos, que come hierba, pastea a los venados y tiene dos cachitos en la frente "y que, por supuesto, asustará a más de uno.

El tema de la violencia en la zona norte del Perú no ha sido tratado-desde un punto de vista de recreación literaria-sino hasta ahora. El cuento Héroes del destino, marca una visión importante en la comprensión social de los acontecimientos: desde dos opciones cotidianas va trenzándose la trama y el trágico desenlace que motiva una reflexión de amor universal.

En Terry ya camina, el autor, desde personajes animados, nos invita a vivir en paz. Sin lugar a dudas, uno de los cuentos más formidables para toda edad.

El deporte preferido de nuestros pueblos es, qué duda cabe, el fútbol, y en la vida de Carlos Ernesto este deporte tiene un lugar especial. Footboloor: almas esféricas, no sólo es un conjunto de voces que opinan acerca de este "sistema que abarca la vida en total", sino que además se constituye en una reflexión diferente: "El fin del mundo será el gol de Dios", pero no como trágico final, sino para lograr "nuestra ansiada redención". El humor es el hilo conductor de este cuento ya célebre por su forma y tratamiento.

El reloj, es un sonido de violín con una concepción metafísica. Como en otras narraciones, la reflexión acerca de la existencia y la muerte trastocan las comunes concepciones de vida que llevamos impuestas.

Los de afuera, se constituye en algo que va más allá del mismo argumento. La desnudez humana como forma de sorpresa colectiva.

Nada funciona sin los ropajes que llevamos. La locura es la desnudez y lo cotidiano una invitación a la locura.

La siembra perpetua, nos recuerda el valor de la fidelidad como elemento de cohesión familiar. Importante narración donde el personaje principal compara la tierra cultivada con el vivir.

Licnobios, está dividido en tres partes. Un testimonio de locura y encuentro. Una profunda invitación a nuestros espejos interiores y a las apatías colectivas de vivir. Viajeros, la inmortalización del ser. La reencarnación. El episodio final de la existencia. La valoración de la vida como continuación eterna.

El automático, testimonio importante, en voces encontradas. En este cuento la voz del narrador marca las pautas para la reflexión. La evasión de la realidad y el humor fino conducen el puntual e inesperado título.

El oro ajeno, cierra el libro. El entierro de un personaje especial para el pueblo, permite que otros hablen y opinen de lo que vieron y creen. Cuento número once, que completa una gran selección para un encuentro fraternal entre escritor y lector.

Los pueblos-en su mayoría con "casas de adobes con tejas descoloridas, eucaliptos en lontananza y al final de la calle los cerros amarillentos, glaucos, plomizos"-y sus pobladores singulares, se constituyen en buena materia prima para un narrador que inicia su carrera con tesón, entusiasmo y calidad propia de los buenos escritores: entropado y atento a los acontecimientos que desbordarán por su impacto en el lector inteligente y asombrado. Los colores del cielo no son otros que los colores interiores, personales: reflejos del alma; su individualidad: colectivos, sociales y trascendentes.

Finalmente, señalaremos que Carlos Ernesto, como todo buen hermano, nos ha llegado con la sencillez de algún notable personaje de su libro y con la solidez de un logrado trabajo literario. Y sea pues, este primer libro suyo, un sólido espacio para sorprendernos de nosotros mismos que somos ya parte de estos colores vivos y su gran cielo que espera nuestra lectura tantas veces como sea posible.

 William Guillén Padilla,

Cajamarca, Enero de 2002

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FARFÁN CEDRÓN, Javier. En el reino del sol moribundo. Lima, Magreb Producciones S.A.C. 1ra. edic. Julio, 2011. 82 Pág. 14.5 x 22.5 cm.

La muerte inevitable de la Memoria

No es del todo la apariencia de lo visible el leitmotiv de estos doce relatos que componen el volumen En el Reino del Sol Moribundo, ni un trasnochado aferrarse a una realidad urbana tangible, espacio regional, ni, acaso, personal. Estos espacios narrativas están más concentrados en esa forma de diálogo de los seres de un relato universal que se ven tal y como son; tal es la apariencia de la escena que a diario nos niega o devuelve al sueño de los justos.

Más que de sensaciones de lo inasible -como en esos momentos de niebla en que el conductor de un auto se abisma a reinos inesperados e intempestivos, que como rumbo, toma el último momento-, trama el problema existencial que urden sus personajes que apenas delinean su presencia. Seres sin identidad como para ser reconocidos por un sistema, dados al cíclico y espantoso hecho rutinario de pasar los días con una desazón manifiesta en el pesimismo con el que se desenvuelven a lo largo de sus historias; héroes sin nombre, descubridores de penumbras y silencios.

Un desencantado personaje hipersensible recorre sus páginas como queriendo develar seres que se mueven en esa confabulación lechosa de principios de la mañana, cuando los pasos de un corredor nos llevan por esa senda por la cual hay que trotar por el hecho de trotar, sin ningún fin previsto; sin más.

Aquél nihilista exiliado en las páginas de un Nietszche, Kundera, Kazantzakis, Miller, Hemingway; cuyas puntas del iceberg de las historias aquí maquinadas flotan en la tranquilidad de una habitación sureña que da al mar, frente a una casa que en la noche desoye los gritos de una mujer golpeada por su marido celoso. Mía, la minina, no desaparece de la ventana, vigilante. El decisivo suicida deja una nota en la guantera antes de arrojarse, lerdo y trasnochado, al pozo que lo aguaita oscuro a lo lejos. Mar rugiente, símbolo de la sabiduría. Ya no encuentra aquel estudiante extranjero la consoladora esencia de las penurias dejadas al costado de los vasos vacíos de cerveza en pubs de nombres desoladores. Y quizá ahí resida el problema existencial de ese narrador que busca desahogarse en un grito pavoroso, la tierna aspereza del ser que solo es, sin estar en lado alguno.

En el Reino del Sol Moribundo es una búsqueda interior y es también la fotografía del sacrificio de viajar con la ansiedad de un conductor perseguido, herido mortalmente, quien escapa y agoniza al timón antes de colapsar contra la pared para romper la frontera final del ser. Búsqueda de identidad en un mundo perdido; frontispicio escénico en contrapunto que el maquinador de este volumen encontró vagando por algún libro, no importa si propio o ajeno, y que da la última estocada cortando carne y hueso en los inventados lectores.

Jack Farfán Cedrón, septiembre 2009.

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RABANAL RABANAL, Jorge. Granizo. Cajamarca, Multiservicios FAYCE SRL.. 1ra. edic. 2011. 80 Pág. 14.5 x 20.4 cm.

JORGE RABANAL

EL ÚLTIMO POETA DEL CAMPO

(ANDINO)

Conocí a Jorge Rabanal en el Bar de los Recuerdos -también conocido como La Reja o Chino Félix- jirón Quilca, centro de Lima, cualquier noche de los primeros Días de la década de los 90's. Desde el comienzo nos unió una gran camaradería centrada en nuestra pasión por la poesía. Durante todas las noches de aquellos años 90, conversaba con Rabanal y otros bohemios como el gran actor nacional y genial intérprete de la poesía de Vallejo, Hudson Valdivia, y su acompañante perpetuo, Grover Gambarini -otrora dirigente de la Federación de Estudiantes del Perú (FEP)- y muchos otros amigos entrañables: Carlos Jallo -quien sólo iba al Queirolo-, Julio León, Piero Bustos, Pepe Rejas, Armando Arteaga, Kilowatt, Montaña, Pocho García, Ostolaza, el ex MIR Wilfredo García Leigh, los quenistas Lolo Reyes y Jorge Acosta. Chicas poéticas como Nelly Gutiérrez -editora de la revista Polvo Enamorado- Astrid Fernández, Mary Soto, Mary Garay, Liliana Bringas, Silvia Vidalón

Dalmasia Ruiz, Willy Gómez, Marina Guimoye. O Lucho Córdova, mejor conocido como 'El Químico'. En realidad es mucha gente, hermosísima gente, imposible mencionar a todos aquí.

Pero ellos saben que los llevo en el corazón. Sólo he estampado los nombres de algunos -que en primera- se me han venido a la memoria y principalmente en homenaje a aquellos nombrados que ya no están con nosotros Me olvidaba del increíble José Antonio 'Pocho' Ríos y del gran poeta Juan Ramírez Ruíz.

Yo viví a diario esa bohemia. Y allí fue donde se cultivó el talento poético de Jorge Rabanal. Procedente de Cajamarca, andes del norte del Perú, el joven poeta trabajaba como docente cuando yo lo conocí. Cualquier noche nos sorprendía leyéndonos un poema nuevo de su cosecha. Recuerdo que yo lo instaba a escribir sobre su experiencia urbana en Lima, pero Rabanal persistía en la recreación de su mundo andino.

Así es como ahora nos ofrece su primer libro Granizo cuya principal virtud es precisamente la poética del Ande norteño.

En efecto, tenemos el tema del amor, de la vida cotídiana en la zona rural, el regreso al pueblo de los orígenes. Todo esto expresado con esa dulzura que sólo son capaces de proyectar los serranos. Y quiero reivindicar esta palabra, muchas veces connotada peyoratívamente en el Perú. Recuerdo que mí padre que era de Huancayo, respondía en Piura, a quien se lo preguntara: Yo soy serrano. Y lo afirmaba con el orgullo con el que en este párrafo yo uso la palabra. El principal escenario de los poemas es el bucólico. El ritmo y las imágenes se enriquecen desde dicha perspectiva: 'Brotó el capullo del soll Y todo se vio más hermoso IEI lienzo del campo en su albedrío I Y desde el florero de la loma I El rocío brillaba como tus ojos'. La naturaleza es el referente central de Rabanal, y allí la presencia reinante de la mujer. Pero no sólo para amarla, sino también para construir sátira narrativa como la del poema La Primitiva, sobre una muchacha campesina cuyas costumbres se ven esnobistamente transformadas después de un viaje a Lima.

Rabanal es un lírico absoluto. Sólo así podemos apreciar versos de intensa factura. Por ejemplo: 'Para ti el tostado ocaso del verano'. O cuando dibuja el amanecer de su tierra. También siguiendo a su admirado Javier Heraud en el texto 'Mi Casa'. Y el entero poema 'Confesión del Capulí'. Su habilidad consiste -casi siempre- en metaforizar a partir de la madre natura: 'tu pelo de sauzal desparramándose al aire'. O el extremado símil: 'Qué dulce eres amor I más que la cereza y la cansa boca I más que el capulí y la mora'. Sin embargo no se crea que Rabanal es simplemente un poeta na(ve. La cultura aparece en su poesía aludiendo a los lienzos de José Sabogal, cajamarquino para más claridad, en el narrativo poema 'La huerta de mi tía Choca'. A propósito de narratividad -una de las características de la poesía contemporánea- Rabanal hace uso -por momentos- de otro rasgo de esta poesía: el tono coloquial, como queda claro en estos versos: 'Oye hermano / si lo ves a Martín / por Condormarca / Ilámalo de la loma / sílbalo o hazle señas', en 'Al pie del Puente de Matara' dedicado a su amigo el poeta Homero Alcalde.

Un aspecto esencial de la poética andina de Rabanal es su identificación con la naturaleza -eso ya lo remarcamos- pero ahora hablo específica mente de la fauna Silvestre: 'y besaré la escarcha / de tus labios / acurrucándote / en mi pecho rojo / de huanchaco'. Lo interesante aquí es comprobar una cierta visión terrígena, ancestrallajena a la urbe industrial y tecnológica de nuestro tiempo- ligada a la Pachamama y al cosmos dentro de la cual el poeta se siente en sincrónica armonía. De esta fuente procede la íntima nostalgia de algunos textos: 'Regresaré a mi pueblo / y para siempre / me quedaré allí / qué alegría / saltando como un becerro'. En el fondo lo que esto plantea es que todos los seres vivos se realizan plenamente, en esa especie de edad dorada andina que el libro sugiere. Del mismo modo, dicha plenitud es esgrimida cuando del erotismo se trata: 'entrégate un instante / a la libertad / así la lluvia / así las aves / así las flores / así el amor'.

Elemento importante del poemario es también la incorporación del habla popular: 'Dale duro chungo / y / batán / chaccha mis penas/ .. ./ Dale duro / shucshera/ ... /Dale dale zaranda'. Lo que no sólo significa una reivindicación cultural y étnica del ser andino, sino revela la magia de la invención en nuestra lengua peruano-latinoamericana en manos del poeta Rabanal y -simultáneamente- la prueba de su talento como artífice de una nueva musicalidad para el verso. De esto no nos cabe duda si leemos en perfecta dicción castellana: 'Cuando albea la mañana en Sondor / la chicharra toca su rondín en el bosque', En realidad el trabajo poético alcanza -hacia el tramo final del volumen- los ribetes de una divina sinfonía campestre: 'Mugidos, bramidos, ladridos /Ia vacada pastando /tunantada de conejos salen saltando 'del monte al pasto /y los negros paucullos / tocan sus clarines en la montaña del tambo',

¿Y el hombre? Cabría preguntarse: ¿Dónde está el ser humano aquí? El sufrimiento del campesino, podría objetar algún lector. La respuesta es que nuestro poeta opta por una defensa idílica de su zona. Yo séépor ejemplo- que el padre de Jorge Rabanal tuvo serios enfrentamientos con los gamonales, antes de la Reforma Agraria de Velasco. Pero en su libro, nuestro autor desea reivindicar la vida eglógica, el locus amoenus de los poetas latinos y su suave transitar horario. La belleza, sencillez y felicidad de la nítida vida silvestre del estar andino. He aquí su propuesta poética. Por eso sus personajes pueden resonar -lejana y literariamente- a pastores garcilazianos, y sin embargo son realistas campesinos peruanos de hoy: 'baldes en la mano I porongos el asno { al cotidiano ordeño { Lucho, Lila y la china Iduvina'. Y en este cuadro, el poeta se pinta a sí mismo, entrañablemente unido, integrado a su entorno y realidad -intérprete de ella- asumiendo el rol de su profunda vocación: 'Yo me levanto temprano / y al pie del mutuy me siento { gozo del sol del aire puro {óleo y música del prado I cojo mi lápiz y escribo I este dulce salmo mío.'

Es imposible no recordar aquí al gran poeta de Cajamarca -el Juglar andinista- genio de Urpi Mario Florián, a quien me tocó frecuentar en Lima, a fines de los 70s durante nuestra militancia en el Frente de Trabajadores de la Literatura y las acciones combativas del SUTEP de las cuales Florián fue su más glorioso representante en poesía. Pues bien, de la línea de Urpi, viene Granizo de Jorge Rabanal, quien con este poemario se suma a la pléyade de poetas de esta zona, en la que destacan Bethoven Medina y Fransiles Gallardo, elevando un canto distinto dentro del coro polifónico de la poesía peruana actual.

Roger Santiváñez

Ph.D. Saint Joseph's University,

Filadelfia, 11 de agosto de 2009.

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PUGA COBIÁN, Nicolás. Apodos. Cajamarca, Martínez Compañón Editores S.R.L.. 1ra. edic. 2011. 190 Pág. 12.8 x 21 cm.

Prólogo a

un bello libro original

Jorge Díaz Herrera

 Con una elegante prosa de estilo breve, directo, alegre, Nicolás Puga Cobián da inicio, con" Apodos cajamarquinos", a una nueva vertiente literaria que bien puede motivar inquietudes semejantes que brinden a los lectores una ventana abierta para que a través de ella se aprecie el ingenio con el que la gente va hilvanando la historia de sus pueblos mediante el gracioso artilugio de convertir los nombres de pila en motes, cuyo pintoresquismo refleja la gracia, así como la afilada sentencia del juicio popular.

Este libro es así una obra auroral.

Nicolás Puga Cobián vence, con una bella prosa de noble factura, el obstáculo con el que

suelen encontrarse quienes al pretender dar a conocer las familiaridades de sus pueblos se limitan a una literatura de interés localista o regional. Pues "Apodos cajamarquinos" sobrepasa los límites locales y se convierte en una grata vertiente de alegría, humor, ironía de buen talante, así como sentencias certeras; atributos tan necesarios en una época de tantas oscuridades y laceraciones como la nuestra.

Nicolás Puga Cobián logra el virtuosismo de ir contándonos, con una franca y fluida naturalidad, que hace sentirse al lector en una abierta charla con el autor, los paisajes humanos donde a cada quien se lo va nombrando según los "dones" que la vida y la naturaleza dibujó en ellos.

El autor no solo se manifiesta como un elegante prosista, elegancia cuya virtud brota de la sencillez, sino que, además, al rememorar los nombres y apodos de los personajes de las distintas épocas cajamarquinas nos va a su vez refiriendo modos y costumbres, anécdotas llenas de gracia, incluso fechas y acontecimientos trágicos, que de una u otra forma van brindando un conocimiento de lo que bien podríamos llamar la historia secreta de Cajamarca.

En ningún instante el libro se pierde en vericueto s de mordacidad u ofensa alguna, antes bien se muestra como un referente lleno se sana picardía (quizá más valdría decir sinceridad) de las pláticas habidas y quizá aún habiendo en Cajamarca.

En las páginas de este grato libro, merced a la dedicada laboriosidad de su autor, el lector sonreirá y reflexionará ante la inflexible manera con la que el ingenio de la gente va marcando (por no decir rebautizando) o bien las virtudes o bien las vilezas o bien las huellas físicas del prójimo: Alacranes, Angelitos de Capilla Ardiente, Arroz Seco, Botacantoras, Botarate" Burro Reloj, Caballo sin soga, Cariancha, Carne amarga, Carnecita no más, Chochocas, Chungo, Clavelito, Coche alforja, Copa llena, Cunetatronchas.

Diccionario, Fraile Loco, Gallito de Lata, Gato seco, Guitarrón de mariachi, Honraditos, Lambiscón, Loro cutulo, Llora tu suerte, Medio beso, Mira con truco, Ojo Duro, Osicontigo me fuera, qué de cuyes no comiera, Palomita sin pico, Pan de a dos, Pastor de elefantes, Pateclas, Pechugón, Peineta, Pico sucio, Pico de oro, Poquita fe, Pronto alivio, Rondín con tierra, Salerito, Siete copas, Soquete, Tabacos, Trafo amargo, Voz de perol, Noche triste...

Mas no solo las personas tienen su apelativo, también las plantas, los objetos diversos, los hechos mismos. Nada escapa al virtuosismo del ojo zumbón de quienes están a la caza de motivos para reír o para censurar las singularidades de cada ser.

Si no, veamos de muestra el inicio de este diccionario de apodos que ofrece Nicolás Puga Cobián. Empieza la letra A con" Abuelos de Cajamarca", denominación con la que se conocían" unos colosales árboles de lúcumo que adornaban la paradisíaca huerta del fundo "Pata Pata". "Burros Municipales": Era una piara de burros utilizados en el recojo de basura....

Este original registro que ofrece Nicolás Puga no se limita a enumerar los apodos en forma alfabética, pues va más allá. El libro se enriquece mucho más con la explicación que adjunta a los motes que registra. Explicación que eleva la gracia del texto y, además, en repetidas oportunidades sirve de referente histórica para ubicar las épocas a las que las menciones elegidas pertenecen. Veamos:

"Angelitos de Capilla Ardiente": Fueron varias hermanas de contextura delgada, vestidas y peinadas a la antigua, muy pulcras y fromales... "Arroz seco": ... personaje conocida por su mal carácter. "Burro Reloj": Usaba reloj, pero no sabía dar la hora. "Coche en alforja": Era gordo, cerduno y gritón. "Cuenta tronchas": Era tan miserable que contaba las presas que servían en cada plato de sus familiares. "Diccionario": ... Por su cultura. "Honraditos": Trabajo que encuentran lo devuelven. "Llora tu suerte": Continuamente se lamentaba de su mala suerte en el amor.

"Mira con truco”: Por no mirar de frente sino torcido o de medio lado. "Pájaro en su nido": ... era pequeño y tenía una estrecha tienda con rejilla de madera. "Pan de a dos": Por grande y gordo. "Palomita sin pico": Por tener la nariz muy pequeña. "Peineta": Por tener la dentadura salida y espaciada... "Pocapena": Por indiferente. "Rondín con tierra" Por tener la voz ronca. "Tablones" Por grandes y pesados. "Vaso macho": Por ser bebedor resistente y jaranero.

Y tiene, asimismo, este libro, el tono audaz de quien muestra la historia completa, sin escondrijos, ni eufemismos que camuflen o escondan la verdad: el autor señala nombres y apellidos de quienes ostentaban y ostentan tan perdurables, por ingeniosos, sobrenombres.

Otra riqueza de "Apodos cajamarquinos", entre las muchas virtudes que quedarán sin señalar en este prólogo, está la de acompañar los apodos no solo de nombres y apellidos sino, en muchas oportunidades, de referencias anecdóticas que bien pueden enriquecer el conocimiento histórico del ámbito que abarca.

Apreciemos algunos ejemplos de tal afirmación:

Bagates: Antigua familia de artífices plateros de apellido Villanueva, uno de cuyos miembros confeccionó la custodia de la catedral, conocida como "La Hermosa", por su gran tamaño y estar confeccionada en oro de 24 quilates y engarzada con muchísimos brillantes. Fue robada por un sacristán y vendida a unos extranjeros...

Botacantoras: Hasta mediados del siglo pasado, las calles de Cajamarca eran empedradas... Los vecinos cuyas casas no disponían de servicios higiénicos arrojaban el contenido de sus bacines o bacinicas ("cantoras") a (las) acequias, cuidando de hacerlo antes que amanezca para no ser vistos.

Pichuchur: Manuel Antonio Vargas, alevoso criminal de Cospán, acusado de numerosos homicidios con todos los agravantes de Ley. Fue sentenciado por el juez Dolores Contreras a ser fusilado...

A poco de su muerte comenzaron a circular en la ciuudad... versos atribuidos a este criminal cuando hallábase encerrado:

I

El veinticuatro de enero

me tomaron prisionero;

a la cárcel me llevaron,

al calabozo primero.

 

VI

Oigan hijos de familia,

obedezcan a sus padres,

y no se vean como yo,

mendigando voluntades.

Hay también en este sabroso libro referencias que se desprenden de los apodos y que bien podrían ser calificados por los críticos actuales como pertenecientes al realismo mágico:

“Ña Jordana, la Codiciosa": Doña Aurorita Quiroz relataba muy serios a que la noche del velorio de un familiar, allá por los años de 1880... su abuelo ... una madrugada al doblar la esquina de la calle Junín con Urrelo, se encontró con una pata que vagaba perdida, corrió y la cogió de las alas ... , chupándose los dedos con el atracón que iba a darse con ella. Al llegar a casa la escondió en su corral.

Rayando el alba, cuando su mujer iniciaba sus tareas del hogar... y, al entrar a su corral, se dio espantada con “Ña Jordana, la codiciosa", vivita y coleando haciendo esfuerzos por romper sus ligaduras.

"Patón Braulio": Hombre alto y corpulento con andares de oso, caminaba vestido de bayeta. Vivió en Cajamarca hasta la última década del ochocientos. Decían que huyo despavorido..., cuando el cura, el gobernador y el alcalde hicieron auto de fe y quemaron viva a su madre acusándola de bruja.

Innumerable son los atributos de este virtuoso libro, que quizá, aunque con otros aires, nos traiga recuerdos de las sabrosas tradiciones creadas por don Ricardo Palma. Pero este es otro estilo, además de estar integrado por motivos realmente nuevos y atractivos en el mundo literario.

Quizá resulte oportuno, para dar una visión más amplia de " Apodos cajamarquinos" concluir con uno de los versos y letrillas que se intercalan en sus páginas salidas del ingenio de los cantores populares cuyos apodos destacan junto a sus verdaderos nombres:

 

Si quieres alegre gozar

las fiesta de carnaval,

puedes pasarlas dichoso

gastando tan solo un real

y jugarás con las bellas,

radiante de buen humor

y entre dichas y placeres

podrás hacer el amor.

 

Con "Apodos cajamarquinos", Nicolás Puga Cobián asume una presencia destacada en la literatura, desbordando incluso los límites fronterizos de Cajamarca. Pues la gracia, agilidad y fIuidés de su prosa lo anuncian como un original narrador nato de altas perspectivas.

 

Cajamarca, julio de 2011

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GUILLÉN PADILLA, William. Cuaderno de Almanaquero. Cajamarca, UNTOL Consorcio Publicitario. 1ra. edic. 2011. 482 Pág. 14.7 x 20.5 cm.

COMENTARIOS (Contracarátula)

Un nuevo valor refulge convincente en las letras del Perú: William Guillen Padilla, natural de Hualgayoc. Estamos ante un maestro de las letras, un clásico desde su primer libro de poesía. Maneja el microcuento con humor fino y en un estilo sin precedentes en nuestra literatura (Dora Varona).

Difícilmente otro escritor peruano podría superar la actitud nata y la productividad de William Guillen Padilla en la mini ficción... es un abanderado del género de la minificción en el Perú" (José Hidalgo).

El microcuento es inteligencia. Es imaginación. Es encanto. Es chispa. Es genio. Es el germen de la historia. En los textos de William Guillen Padilla —sobrios, fascinantes,

elocuentes— todo ello se hace visible. Su obra es poesía leída con los ojos cerrados (Eduardo González Viaña).

¿Qué escritor nacional tiene el humor de William Guillen Padilla tan contundente y preciso? No es necesario que la prensa diga que existe, él ya está en los lectores que han sido subyugados con su prosa. Curiosamente Guillen se burla de aquellos que recurren a la técnica, pero nadie como él ha sabido asimilarla y llevarla al cuento (Esteban Quiroz Cisneros).

Sus textos no solo encantan, sino hipnotizan a los lectores de cualquier edad. Sin duda, William Guillen Padilla es uno de los escritores peruanos que posee magia en sus textos (Rony Vásquez Guevara).

Cuaderno de Almanaquero —conformado por 365 más siete escritos— puede ser leído cada día del año; sus personajes son aquellos que se mencionan en el Santoral del Almanaque, y bien podría ser un almanaque de minificciones: valioso trabajo que sitúa a su autor entre los escritores peruanos más prolíficos y creativos de los últimos años.

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TORRES RUIZ, Manuel Guillermo. Tatuaje de Sombras. Cajamarca, 2011 Imprenta Gráfica L & M s.r.l. 192 Pág. 15.1 x 20.7 cm.

PROLOGO

PARA GUILLERMO TORRES RUIZ

Unas palabras

Guillermo Manuel sonríe al horizonte: en el largo camino hacia él, un cúmulo de sombras avanza, tatuando el andar del poeta. Cada una tiene un significado, una historia que contar, escribe con fruición... que no se escape ninguna. Todas han dejado huella en su pensamiento, en su corazón, en sus manos, escribidoras de silencios y "bandada de palabras" dando forma a la ternura explosiva por la mujer que le desata pasiones ocultas, versos que van disolviéndose en su sangre, aflorando como territorios expresos en cada estancia, río, puquio, maguey, labios, estrellas, cielo, viento ... Hay 45 estancias, algunos segundos se parecen, pero todas llevan nombres distintos, sintetizando en dos o tres líneas iniciales la esencia del poema numerado.

Es música la que acompaña el devenir de los rituales que imprime el poeta a cada uno, no sólo escribe, recita en procesión sublime, religiosa, sensual, las notas graves y agudas de su pecho. Como Francisco de Asís canta los colores, las formas, texturas, tamaños, las figuras de la naturaleza. Todo este caminar por sus estancias está teñido de universo, desentrañando de la tierra metáforas germinantes, oliendo a humo fresco y sin embargo gritando soledades, penas, desencantos afiebrados de amor, de ternuras infinitas.

La musicalidad per 'iste en la armonía, en la conjugación de los versos a través de los cuales saboreamos los sentimientos del poeta. Manuel se dobla, se repite, se multiplica y divide en el trepidar de la Luna, esperando el So que no sale en su mañana, que se esconde debajo de los pupitres donde enseña y reflexiona sobre el amor, el terruño, la mujer en sus múltiples papeles: amante, esposa, madre, compañera, mujer, hermana, hembra como la tierra que es su madre dadora de sus frutos y de sus cosechas huérfanas, en la consumación penamente de los días y de las noches.

Guillermo Manuel paralelamente ofrece su vida al servicio de los demás, mientras escribe compone una magistral clase de maestro enredado hasta no más, en la enseñanza del vivir y del soñar con un mundo solidario, equitativo, creador. Recita en el barrio, en la esquina, en el gran teatro o en la humilde clase de un maestro rural que lo invita a declamar los golpes de Vallejo, la Carta a María Teresa, la risa de Garrick, el duelo del Mayoral, enseñando valores a través de su propio ejemplo y los versos hilvanados, cosidos al borde de la vida. Se inmola en nombre de la rosa y de la Cruz, de un Cristo taciturno como nosotros que no hallamos respuesta a nuestras dudas y quebrantos, "en esa cruz del árbol de la vida / en que tu pobreza sangró hasta redimimos / a quienes nos diste un nombre y olvidamos el tuyo".

Guillermo Manuel nos redime con la bondad a manos llenas de su corazón hecho de poemas horneados en el fuego persistente de su corazón, de su pensamiento, de esas manos que hablan de caricias al desgranar los poemas que cocina todas las tardes alrededor del azul que tiñe los campos y las medianoches. No cesa de escribir un solo día y si no delinea en el papel, lo hace en la oralidad del viento y de la lluvia.

Estas 45 estancias, para mí, perfilan cada vez más la economía de las palabras -llegando a versificar en una letra la intención de su inspiración, para darle fuerza de piedra cimiente que alberga el edificio mágico, bucólico, de este nuevo libro que nos obsequia generosamente, superando caminos anteriores, nuevos enfoques de su pensar, de su sentir, de su hacer.

 

Pone de manifiesto su ser mestizo, haciendo una mezcla del latido de su andina cultura que habla como igual, con el río, el maguey, la naturaleza acabándose por nuestras indolencias "hondonada oscura / río sin agua / sequía / hermana de la muerte / naturaleza / en donde mis huesos caminan / sembrando alboradas", con desgarramientos de ciudad buscando el horizonte. Su dolor es evidente por la traición que la civilización hace de los recursos naturales y los consecuentes embates naturales de las causas, "ni mariposas que vuelan / ni seres que aman / bajo el susurro del viento".

"Eres tú Cajamarca, pétrea hermana / la sierra verde y cantarina / la sierra de mis tranquilas alboradas / que yo veía en el celeste pintada". Nos devuelve la esperanza de poder seguir batallando contra la ceguera de nuestros ojos que ya no ven más que la riqueza de un mundo globalizado, competitivo, enorme y desconocido. Tecnologías de punta, comercio comprando hasta la Luna, el resquicio del manantial inocente que aflora en sus riquezas para ser vendido a tajo abierto "Era la ciudad con penumbras / con cuartos húmedos, con techos derruidos / Con cobijas malolientes / con simples esteras cubiertas / como un mundo mágico / escondido en libros de cuentos / como si fuera una vieja sombra / pariendo recuerdos". Nos permite, en estos versos, pensar en la sociedad que estamos conquistando a punto de no pensar colectivamente como lo hacían los abuelos.

La mujer, la lluvia, la Luna, la noche, la soledad, el amor, el viento, es decir la naturaleza entera están presentes de una u otra manera en los versos de Guillermo Torres, martillando la importancia de saberlos parte de nuestra sangre y de nuestra pasajera existencia. Dialoga su amor, su soledad, su pena, su esperanza con la naturaleza misma y halla en ella la explicación de sus versos que nos dan acceso a tomar de su sed y saciamos en las 45 estancias a las cuales nos permite llegar para saber que seguimos siendo humanos y necesitamos de la madre tierra, de la diversidad de la naturaleza para encender la felicidad en la planta de los pies que suba por todo nuestro cuerpo para sentir una vez más que el amor existe por sobre todas las cosas, los tiempos y el espacio

 

Cajamarca, abril del 2011.

 

Socorro Isabel Barrantes Zurita

Pdta. Casa de la Memoria Cultural de Cajamarca

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N. R. Al retornar a Cajamarca encuentro en mi mesa los últimos libros de poesía Tatuaje de Sombras y Encima del Espinazo del Arco Iris de Guillermito Torres Ruiz, un gran vate y declamador nacional a quién felicito muy sinceramente por legarnos nuevamente su producción poética que enaltece la lírica cajamarquina y le agradezco su benevolencia en obsequiarnos los ejemplares.

Para los cibernautas que quieran intercambiar ideas  con este autor les alcanzo sus datos:

email: guimanueltorres@gmail.com    Celular: 976 - 919392   y   fijo 076 - 363301

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TORRES RUIZ, Manuel Guillermo. Encima del Espinazo del Arco Iris. Cajamarca, 2011. Imprenta Gráfica L & M s.r.l. 192 Pág. 15.1 x 20.7 cm.

PRÓLOGO

Si el prólogo es un discurso previo a la obra de un autor para justificar el haberla compuesto, entonces aquí no hay nada que justificar, pues esta obra por si sola justifica su propia existencia y la existencia del propio poeta. Esta obra es extraordinaria en su forma y contenido. Nada más excelso que el dialogo entre éste y el otro mundo, ese de las palabras de granizo y savia, ese de los sonidos del bosque, de las aves milenarias, de los riachuelo s cantarines que derrochan ternura en los brazos de la Pachamama y éste de las tristezas contenidas, de los suburbios enlodados de injusticia, de la invasión cultural, del latrocinio y la conquista. Leo un primer verso y veo a un Guillermo Torres cabalgando sobre el espinazo de su propio arco iris, perforándose los intestinos en un vuelo de quinde para repintar nuestro hogar: la tierra, de colores de vida, de jolgorio, de aquellos matices que antaño le fueron arrebatados.

La poesía de Guillermo Torres me huele a vida, a lucha permanente, a reivindicación. Me traslada al útero de mi madre, siento el seseo de la tierra en mis narices y palpito con ella en un ritual de esperanza sin fin. Entonces me digo: en realidad esta poesía es útil para vivir y ser libres. Y el viento que es cómplice de mis pensamientos. me repite al oído: la poesía es útil cuando se hace sangre en nuestros labios y mata la indiferencia, cuando, como ahora. se constituye en nexo entre el hombre y la naturaleza, cuando recuperamos el dialogo roto por la ambición del capitalismo salvaje que todo lo destruye. Créanme, esta poesía en realidad es útil.

Tal vez la ciudad comprendió

que el misterio de la piedra

desenterraría el alma de los apus.

Tal vez la piedra se escuchó en su silencio

y el hombre se estacionó en su espacio

bendecido por la piedra

dándole la fortaleza a la que aspiraba.

Tal vez la piedra lo transformó en guerrero.

Tal vez el guerrero de piedra danza

en las cenizas de su pasado.

(La ciudad y la piedra)

 

Guillermo Torres acude al llamado de Pablo Neruda. que clama desde las Alturas de Machu Picchu: Dadme el silencio, el agua. la esperanza Dadme la lucha, el hierro. los volcanes / Hablad por mis palabras) mi sangre. Y Guillermo habla desde el corazón de Q'asamarka, su voz enclarinada de viento nuevo nos confiesa:

 

Hoy contemplo la cal azul de los cerros

parecen figuras labradas

con fuego del vientre de la tierra

 

con fauces de animales de cruenta pesadilla

con sonidos de carrizos.

con centros ceremoniales

que en el alba sus cantos revientan ...

(" y parecen hilachas de viento que escarban

en las piedras

que recogen las líneas del tiempo en la

comarca ")

 

El poeta Guillermo Torres, aquel poeta de figura taciturna, mirada profunda y sincera, declamador por excelencia y vallejiano hasta los húmeros, nos presenta una innovadora arquitectura lírica: sus ojos de halcón han recorrido los caminos empedrados de tristezas, las montañas tutelares amenazadas por el cianuro, nuestros ríos contaminados y una urbe embriagada en decadencia, para construir un espacio nuevo sobre el antiguo; no se trata de una simple descripción ni de una simple constatación del entorno; tampoco de un lirismo a base de catálogos nominales. La construcción es poética y, como lo haría antes en Como presagio de cenizas, una elegía al poeta ausente, la perfila una disposición eminentemente lírica, musical que desgarra nuestros viejos dogmas. Las imágenes van y viene trasladándonos de la ciudad al campo, del monstruo de cemento al paisaje vital, de la contaminación a la estirpe del árbol, del hambre al mendigo, de las palabras a la acción, de la piedra a la eternidad El poeta asume su compromiso de poeta vital, con su obra, con sus ideales y con su pueblo.

Dios andino

raíz origen de la primigenia sangre

no permitas que los poros de los cerros

entre los dominios del amarillo sol

sean contaminados.

(Y la fértil mamapacha rechazó a los venenos

químicos).

 

En la primera parte, cabalgando en el sonido de la ciudad a través de respiraciones agónicas (ciudad y contaminación), el poeta convoca a los Apus, su pluma es una caricia de viento tibio, bajo el recio sonido / de tambores de tunsho, evoca a la música, la danza, los rituales, como expresiones autóctonas de un pasado milenario que no debe morir. Agudiza el oído para percibir la rebelión del viento:

 

Y el grito de los guerreros

se escuchó en los caminos

junto al quejido agónico de los apus ...

(Poema D)

 

Ustedes arrancaron los árboles

y el hábitat se hizo humo

no hubo más florecimiento

mataron sus raíces

Nunca más hubo fruto

y el ambiente jamás fue perfumado ...

(Poema K)

 

En la segunda parte, cabalgando con el hambre de la ciudad a través de sonidos de tambor (ciudad y hambre), su pluma se vuelve espada para denunciar la inequidad, el hambre de una generación víctima de la injusticia social. Una generosa trompa / cede su grito al desvalido / y los frutos secan a los árboles / en los estómagos de niños (Zumbidos de miseria)

Ellos no volvieron a comer:

La miseria mataba el ambiente,

el hambre arrebataba sus huesos.

(Pálida figura)

 

En la tercera parte, cabalgando en el lomo de la ciudad a través de un laberinto de palabras (ciudad y palabras), se inician los cantos del alma, el poeta se muestra agradecido con el agua que suelta su místico sonido / entre las piedras y lo dulce de la tarde / entre la sal y los animales del alba (Canto 1). Porque para el poeta, las palabras no son meras unidades léxicas, son mucho más, son cánticos místicos, lenguaje de nuestros dioses ancestrales, melodía de la tierra, del fuego, del aire y del agua.

 

Entonces tus palabras viajan en el arco iris

y tus jóvenes brazos se alimentan

del fulgor del universo

como remeros de sauces danzarines

que traducen tus versos en caminos

y hacen crecer tus sueños en múltiples espacios.

(Canto 4)

 

En la cuarta parte, cabalgando en el corazón de la ciudad con latidos de piedra y esperanza (ciudad y piedra), la piedra recupera su vitalidad, el poeta ha roto la barrera de lo inerte, transita con sus versos por senderos aparentemente desconocidos. Tal vez por eso las piedras caminan en la noche / y los rituales de fuego se presienten en el valle / Tal vez por eso el hombre se vuelve fuerte / y su espíritu no se amilana ante el combate / Tal vez por eso el hombre del valle es guerrero / y su carácter se forja en la piedra. (La piedra hecho figura). La piedra guarda el secreto de nuestro origen, en él está tallada nuestra historia, y el poeta lo sabe y lo descubre:

 

¿Quién

cosechará más tarde

lo que la piedra esconde

de nuestras vidas?

 

¿Quién

tatuará nuestros nombres

en la superficie del mármol?

 

¡Cada vez más profundo

el tiempo engendrará

el corazón de las sombras!

 

¡Cada vez más lejana

la piedra arrastrará

el aire limpio

con latidos de esperanza!

 

(La piedra y el tiempo)

 

Los apus se reúnen en tomo a la poesía de Guillermo, ahí, junto al corazón del poeta que es fogón de ternura, está el Cumbemayo, el Illucán, el Carachugo, el Huangrashanga, el Chaparrí; en algún lugar de nuestras vidas, el Picacho y la Yanahuanga esperan también ser convocados al eterno ritual de nuestra historia.

En la antigüedad el hombre y la naturaleza fueron hermanos, estaban vinculados por lazos de vida, eran una unidad indisoluble. Pero con la intención de saquear nuestros recursos, a temprana edad nos enseñaron que el hombre debe dominar a la naturaleza, una enseñanza estúpida que debemos desaprender, pues nadie nace para dominar a su madre. La naturaleza nos provee de sus frutos, nos abraza con dulzura y corno una buena madre nos rodea de su infinito amor, el poeta lo sabe y nos dice: Y las voces roncas cantan su cashua de costumbre / mientras las palabras se rompen en la caída del agua (Canto 2).

¿Qué arco iris es el de Guillermo Torres? Sin duda, es el arco iris de la vida, con todos su matices y aromas, con sus ángulos y aristas, con sus arpegios y bemoles con toda su miseria contenida; pero ni la pobreza ni la tristeza ni el dolor son una fotografía; en la poesía de Guillermo no hay imágenes estáticas, hay movimiento constante; el dinamismo de sus versos mata el pesimismo y despierta la esperanza:

 

Quisiera con mis palabras

arrancar la tristeza de las almas

convertidas

en caracoles de eternidad

 

Quizá esa tristeza

sea nuestra corneta

que vuela corno un halcón

creando versos en el espacio.

(Canto 18)

 

En definitiva, la arquitectura lírica de Guillermo Torres, está tensionada por las vibraciones del alma de los que aún sueñan. En los suburbios de la miseria pero sueñan, entre el smog y lluvias ácidas, pero de pie, soñando, vibrando, cantando, porque el mundo no se detiene, evoluciona en las manos del pobre. El poeta, comprometido con su espacio y su tiempo, estrella su rebeldía contra la porosa tesitura de la injusticia.

En su poesía, Cajamarca evoluciona a puro verso desde la prehistoria con la conquista del fuego, hasta nuestros días en que ese mismo fuego hoy nos alumbra. Ya sentado, ya de pie, erguido sobre el Mirador Santa Apolonia (El pueblo de Cajamarca en el siglo VII utiliza la colina de Santa Apolonia para la adoración a la lluvia, al rayo y también a los astros), confiesa: Ciudad de encanto / tu fresco rostro / de verde humedad / fortaleció mi espíritu (Canto 3). A estas alturas, la pluma del poeta es una lengua de fuego ancestral que nos abraza a todos.

 

Agricultor, pastor de ovejas, cuidador del ichu

silbador,

guardián de figuras de piedra, recic1ador de

reservorio andino,

con lágrimas como perlas lamiendo las canteras

del silencio,

artesano de copos de ternura, insufla el sueño de

los caídos,

revive los viejos colores del vientre de la piedra

y levanta tu kero hecho mensaje como sacrificio

del tiempo

hecho llaga y sufrimiento ...

("Río Fino": Corazón de piedra - XII)

 

Señalé al inicio que aquí no había nada que justificar, pues la obra por si sola justifica su propia existencia y la existencia del propio poeta. Debo agregar ahora, que la lectura del mismo me permite justificar también la mía. He aquí un poemario virtuoso de aquellos que enaltecen la literatura cajamarquina. He aquí un poeta con pies de barro y alma golondrina, que Guillermo M. Torres Ruiz desde las profundidades de la miseria se eleva hasta los confines del firmamento. He aquí un poeta de altura llamado a ser pan peruano. Salud y larga vida, maestro Guillermo.

César Mejía Lozano

Presidente de la

Casa del Poeta Peruano.


FARFÁN CEDRÓN, Jack. Amar en la desaparición innombrable. Cajamarca, Martínez Compañón Editores S.R.L., 1ra. edic. 2011. 62 Pág. 21.2 x 14.5 cm.

Los pequeños libros que abrigan magnánimos resplandores, parten, sin soñarlo, de un milagroso, único encuentro. He ahí la cota, el alfa, el génesis capaz de dinamitar al hombre entrañándolo como un punto sólo, del Universo, al que contiene. Esos estados anímicos, capaces de arruinar aun al férreo Ulises, merecen eterna congoja. La grandeza que existe al costo de aceptar las pruebas más humillantes. Lastres redivivos, versiculares, de las desaforadas escrituras que aquí, durante este minimalismo intimista declinado a dipsómano de la primera y vista perdida, abarcarán el todo de su ser, retrotrayendo pretérito irrepetible de lo que por latidos construye la pena. Saber que tenemos sólo un lapso, un mar completo en la garganta por donde el paso demencial de borrascas, arboledas hasta hundir la otra margen febril por mirada, será exclusivamente el escandalizado carácter Ad libitum que tenemos algunos pocos desfasados del curso de las cosas corrientes. Hemos dado la totalidad, para que el ser volátil se traduzca en suficiente grano de arena, confundiendo al mundo de entonces, en el traslúcido caleidoscopio entrañado por las cosas que jamás se lamentarán para que vuelvan. Ahí que Amar en la desaparición innombrable sea más que el fuerte habitual al que han resistido los suicidas con los blasones augustos templados: delirante esgrimidor conteniendo todas las posibilidades amargas, durante el viaje fermenticio del charco reflejando el cielo que no hunde sus portentos nocturnos hacia el barro, magma desde el cual volverán los seres doblemente arraigados a su opuesto ... como por esa búsqueda frustrada de la otra mitad, como esa cola serpeando escindida de su reptante viborina; esa manquez de brazo cercenado buscando movimiento, donde no hay más que muñón, deseo amputado, por el roce dual de los dióscuros espejos traicioneros. Un precario viandante literario se eternice, lapidario volumen más, durante las alucinaciones inexplicables a las que se sumerjan durante su auspiciosa lectura.


MANCOMUNIDAD TURÍSTICA "MANLLAJ". Guía Turística: Jesús, Llacanora, Matara, Namora. Cajamarca, Perú Colors. 1ra. edic. 2011. 50 Pág. 16.6 x 20.8 cm.

PRESENTACIÓN

Hoy en día en que las ciudades van creciendo rápidamente y en ellas se despliega un torrente de actividades, la congestión de la vida diaria, el arduo trabajo y el tráfico vehicula" es un buen momento para aventurarse por espacios y lugares diferentes, sobre todo por los pueblos del interior de nuestra Cajamarca que aún conservan la tradición, el sosiego, la tranquilidad de sus calles y ofrecen la amplitud y el solaz de la naturaleza. Providencialmente, estos lugares están cerca de ti.

Te invitamos a visitar a nuestros pueblos hoy integrados en la Mancomunidad Turística "MANLLAJ".

Bienvenidos todos al Circuito Turístico: Matara, Namora, Liacanora, Jesús.

Los distritos que integran esta Mancomunidad comparten antecedentes históricos. En la época pre-inca y en el reino de Cuismancu se ubicaban dentro de la Huaranga de Pomamarca que comprendía el Sur de Cajamarca, Oeste de San Marcos y Nor-Este de Cajabamba, articulados integrados por el gran Capac Ñan o Camino Inca que hasta hoy perdura.

Este vínculo histórico se ve hoy reforzado por la decisión de sus autoridades de conformar una mancomunidad turística para fomentar el turismo como una alternativa que promueva el empleo y que sea fuente de ingresos económicos abriendo nuevas perspectivas de desarrollo familiar.

Los lazos históricos nos han legado una gama de manifestaciones culturales que se muestran en la afinidad de nuestros pueblos. Compartimos, por ejemplo, fiestas patronales en las que se manifiesta la devoción y fe cristiana. En éstas podemos deleitamos con coloridas danzas, procesiones, deporte, tardes taurinas y la música de nuestros artistas cajamarquinos y del país.

Este parentesco se evidencia asimismo en la idiosincrasia de la gente que demuestra su natural amabilidad, su carácter festivo, su franqueza y hospitalidad.

Una mirada sincera, un rostro amigable, gente laborando en la chacra, vendiendo su productos, y muchas escenas cotidianas de la vida de la gente se guardarán en tu recuerdo

Las afinidades son muchas, sin embargo existen también particularidades. Así tenemos que cada pueblo ofrece diversos atractivos naturales: formaciones geológicas, lagunas, caídas de agua, hermosos y bucólicos paisajes en un espacio ancestral compartido por muchas generaciones. Podemos encontrar asimismo variedad de flora, fauna y la oferta variada de la producción agropecuaria. Cada pueblo posee lugares de interés como parques, plazas, casonas, templos que preservan un pasado de fervor religioso; y los pobladores nos ofrecen deliciosas comidas, exquisitos dulces y artesanías.

Invitamos a Usted, luego de revisar esta guía turística, a experimentar horas de esparcimiento, ciertamente tan atractivos como esta información.

La presente guía ofrece la opción turística de nuestro circuito para aquellos visitantes que deseen recorrerla por completo, de manera parcial o quizá pueblo a pueblo con la seguridad que cualquier itinerario colmará sus expectativas.

Con esta Guía Turística pretendemos contribuir a difundir nuestros atractivos turísticos, pero también asumir el compromiso de seguir trabajando; Gobiernos Locales, Entidades públicas y privadas y población, por la mejora del turismo en nuestro ámbito como una opción para el desarrollo de nuestra región, de nuestros pueblos y de su gente. Asimismo, y lo más importante, trabajar y mejorar para Usted que nos visita y para quienes nos visitarán.

Desde estas líneas un llamado a la conservación de nuestra cultura: mezcla de ancestrales costumbres andinas y occidentales fusionados en el crisol de la historia. Cultura que es nuestro mayor y el único tesoro.

Valga el turismo para aceptar lo diverso y su identidad, sirva para hacer práctica de tolerancia y de aceptación de lo diferente y de lo propio. Te invitamos a re-conocemos y a compartir y recrear la inmensidad de la patria dispuesta a ser vivida en la contemplación, el gozo y la distracción.

Ramiro Bardales Vigo

Presidente de AMCEC

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GUILLÉN PADILLA, William. Microcuentos. Lina, Lluvia Editores / Sumeria Editores. 1ra. edic. 2011. 184 Pág. 17 x 23.8 cm.

COMENTARIOS

¿Cuántas palabras son necesarias para escribir un cuento? ¿Cuántas sobran?.. El microcuento es la denuncia tremenda de que hay demasiados caminos innecesarios para construir un relato cuya estructura ya fue diseñada en las primeras palabras. Es inteligencia. Es imaginación. Es encanto. Es chispa. Es genio. Es el germen de la historia. En los textos de William Guillén Padilla -sobrios, fascinantes, elocuentes- todo ello se hace visible. Su obra es poesía leída con los ojos cerrados.

Eduardo González Viaña

Sevilla, España, octubre de 2010

 

Un nuevo valor refulge convincente en las letras del Perú: William Guillén Padilla, natural

de Hualgayoc. Estamos ante un maestro de las letras, un clásico desde su primer libro de poesía. Maneja el microcuento con humor fino y en un estilo sin precedentes en nuestra literatura.

Dora Varona

Lima, Perú, octubre de 2009

 

¿Qué escritor nacional tiene el humor de William Guillén Padilla tan contundente y preciso? No es necesario que la prensa diga que existe, él ya está en los lectores que han sido subyugados con su prosa. Curiosamente Guillén se burla de aquellos que recurren a la técnica, pero nadie como él ha sabido asimilarla y llevarla al cuento.

Esteban Quiroz Cisneros

Lima, Perú, febrero de 2008

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I Encuentro Binacional de Artes visuales Perú - Ecuador "Qunpiquq" - Memoria, Proyecto de Promoción Artístico Cultural Regional - SNIP 78743. Cajamarca, Agosto de 2011. 102 Pág. 21.5 x 28.9 cm.

PRESENTACIÓN

El Gobierno Regional de Cajamarca, a través de la presente memoria, quiere agradecer infinitamente, la visita de cada uno de los artistas plásticos de los diversos lugares de nuestra patria y en especial la presencia de los hermanos artistas del Ecuador, quienes nos alegraron y nos generaron nuevas sensaciones, con esta interesante suma y combinación de formas y colores.

EII Encuentro Binacional de Artistas Plásticos y Visuales, realizado en nuestra ciudad de Cajamarca, entre los días 14 al 17 de julio, nuestra población ha tenido la oportunidad de conocer el trabajo de los diferentes artistas; compartir las habilidades de cada uno de los

visitantes en el I Concurso Binacional de Pintura Rápida en Cumbico - Magdalena; así como en las diferentes salas de exposición que se acondicionaron para presentar el trabajo de los artistas

Nuestro interés por la promoción del arte y la cultura en toda nuestra región, es clara y manifiesta, toda vez que nos permitirá generar y construir un desarrollo integral, sostenible y justo, compromiso de la presente gestión. El arte y la cultura son integracionistas, promueven el respeto de la identidad cultural, la tolerancia por las diferencias culturales en un marco de valores democráticos, pluralistas y de equidad socioeconómica; que son pre requisitos para la existencia de una paz duradera y justa.

Nuestra Región Cajamarca y nuestra población se siente agradecida por su visita, por su trabajo y el intercambio de experiencias.

Cajamarca, julio del 2011

 

Gregorio Santos Guerrero

Presidente Regional

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VIGO GUTIÉRREZ, Richar, San Lorenzo de Matara - La Fe de un Pueblo, Fondo Editorial de la Municipalidad Provincial de Cajamarca, J&O Editores Impresores S.A.C. Lima, Julio 2011. 76 Pág. 14.7 x 20.9 cm.

LA FE DE UN PUEBLO

Conocí Matara hace muchos años, y empecé a querer a esta tierra por su fe, por sus paisajes y su gente. Entendí que un pueblo es importante por su belleza, por la calidez de sus habitantes; pero algo que caracteriza a los pobladores de Matara es la fe como camino seguro a vivir en amor y humildad. Matara es un pueblo feliz.

La ciudad se enlaza al Santo Patrón, no se pueden separar uno de otro, ambos se necesitan para existir por la eternidad.

El visitante llega y mira, pero en Matara no existe una mirada vacía ni superficial, todo a nuestra vista tiene sentido. Y así al entrar a la iglesia a visitar al Santo, lo que veremos es un

ejemplo de servicio, a alguien que nos invita a servir y escuchar a los más necesitados. Que nuestras miradas penetren, que veamos a San Lorenzo y su santa vida.

En la actualidad, la devoción sigue en aumento, lo demuestra la caminata: "Caminantes de San Lorenzo", la cual empezó con un caminante, Carlos Núñez (a quien visitar Matara lo hace feliz) y el 2010 fueron más de cien personas quienes cruzaron el arco, agotados de haber caminado desde Los Baños del Inca, pero felices de acercarse al templo del Santo Patrón.

Hoy escribo estas líneas mirando tu plaza, ese gran patio que también es mi casa, me asombro de los colores de tu cielo, tus cerros me contemplan y tus pobladores me abrazan; y tú Santo Patrón San Lorenzo me bendices con tu mirada.

Richar Vigo

San Lorenzo de Matara, Cajamarca, julio de 2011.

PRESENTACIÓN

El pueblo de Matara y su Santo Patrón, el Mártir San Lorenzo se han fusionado en una sola historia. Es así que el aspecto material, telúrico y humano se ha elevado hasta alcanzar un alto grado de espiritualidad gracias a la devoción y a la voluntad de sus hombres, logrando dar vida, con el favor de su Santo Patrón, a un pueblo ferviente en su fe, con ansias de forjar en el tiempo su auténtico y propio destino.

En verdad, las nobles intenciones y las buenas acciones de los hombres de nuestro pueblo son el faro luminoso que guía a las generaciones parla senda del trabajo, del amor, de la justicia y del progreso.

A todos nuestros paisanos(as) les presentamos esta compilación de datos sobre nuestro Mártir en su contexto cristiano.

La vida de un mártir es el contacto místico en nuestra relación con el Hacedor; nos entrega ejemplo y enseñanza porque está llena de fe.

La fe, es la energía que hace realidad los prodigios y los sueños de todos los hombres y de los pueblos de la Tierra, por eso esperamos que esta información ayude a acrecentar la Fe Cristiana, apoyados de la devoción a nuestro gran mártir San Lorenzo.

Prof. Carlos Ernesto Cabrera Miranda

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MEJÍA LOZANO, César. GUÍA TURÍSTICA BAMBAMARCA, Mucho por conocer, Cajamarca, Perú. Año 1. Edición 1. Bambamarca, Perú 2011. 36 Pág. 13.4 x 20.8 cm.

PRESENTACIÓN

La actividad turística ha adquirido en los últimos tiempos una especial importancia en el desarrollo sociocultural de los pueblos; no sólo dinamiza las actividades económicas, sino que además permite el rescate, difusión y conocimiento de los valores culturales de las diferentes comunidades del país.

La provincia de Hualgayoc posee y custodia un gran potencial arqueológico pre-hispánico y atractivos naturales que constituyen una fuente inagotable para la actividad turística. Existen condiciones favorables para el turismo de aventura, turismo ecológico, turismo termomedicinal y, de manera especial, el turismo histórico-cultural.

En tal razón y con el objetivo de promover la revaloración y difusión del Patrimonio Cultural de la provincia de Hualgayoc, presentamos esta GUÍA TURÍSTICA Bambamarca, mucho por conocer. Buscando con ello no solo orientar al turista, sino además contribuir al fortalecimiento de nuestra identidad cultural.

Lic. César Mejía Lozano

Ptde. Comisión de Educación, Cultura y Desarrollo Social. MPH-BCA

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GALLARDO, Fransiles. Aguas arriba. Cajamarca, Fondo Editorial de la Municipalidad Provincial de Cajamarca, 1ra. edic., Junio 2011. 336 Pág. 14.3 x 20 cm.

PRÓLOGO

El poeta Fransiles Gallardo nos entrega ahora el ejercicio de su prosa plasmada en la novela Aguas arriba. Lamento no haberla tenido antes entre manos para incluirla en mi libro La prosa de los cajamarquinos, publicado recientemente.

En Aguas arriba se respira un ambiente netamente campesino: costumbres, objetos, lugares, quehaceres, creencias, personajes, peripecias e ilusiones aparecen narrados y descritos de manera sugestiva y conmovedora. La Playería, escenario principal de la novela, con todo su aliento telúrico se ha impregnado hondamente en el ser del autor; se ha hecho carne y sustancia de Fransiles Gallardo. De ahí proviene la eclosión de esta obra que  por  sus  merecimientos  se  inscribe

sin regateos en el universo de la novelística regional y nacional.

Después de leer los cinco capítulos de la novela, advertimos en ella los dos lados de la existencia humana: los gajos de dicha y los desgarrones de la tristeza. Percibimos el contraste de dos mundos: la alegría y la tristeza. En el primero hay la aceptación de la realidad circundante; en el segundo se vislumbra el desafío y la aventura. Esta antinomia es la evidencia del vaivén en que vivimos. En el primero, la vida se muestra anclada en un pequeño universo; en el segundo, la vida se extiende hacia otros horizontes; en uno hay presencia; en el otro hay ausencia, con un implícito sentido filosófico sobre el valor de la soledad y la tristeza de los humildes.

La obra encierra indiscutible significación humana y social porque es una forma de conocimiento de la vida rural, de adhesión al mundo campesino serrano, tomándose a veces introspectiva y de tono lírico. Exhibe la idiosincrasia social y cultural de un grupo humano, asentado en una pequeña comarca, cual si fuera una muestra simbólica del universo rural. El autor, conocedor en profundidad, desde dentro, de la vida campesina en sus diversas manifestaciones, ha logrado una fidedigna contextualización rural y ha hecho gala de un verdadero ejercicio de conciencia social.

Estilísticamente, Aguas arriba ofrece singulares características como éstas: Uso abundante de vocabulario y sintagmas andino-indigenistas (nu'ay durar mucho tu tragedia; juerte hay que ser, o sidenó tieso das das; ¡Pruébate y veray qui'asta los dedos siay de chupar, niño!, diciendo. ¡Cuidadito, vos también, cholo malcriado, que redepente tu tantito también te toca. Cuántas veces, enrojecidos los ojos, hipo hipo, la escuchamos -moco moco, lloro llorocontarle la congoja de los hijos ausentes). Frecuentemente aparece la fonética del sustrato quechua (Gavelancito de los cirros/ no mi llevas mis gallenas,/ llívate mi corazón/ pa 'nu llurar mes penas. Tan chequetito, recién nacideto lo llévaste por esos friyos, acacaucito me cholito, amarrau al kipe de mama Beca, hasta Santa Rosita.) Asimismo, aparecen de vez en cuando algunos hipocorísticos e informalidades (Baldo, Balducho por Baldomero; Gonsha, por Gonzalo, Segis, Ashuco) y el uso preciso y apropiado de términos onomatopéyicos. En algún momento se percibe un rasgo original: frente a cada verso de un yaraví discurre el texto narrativo del autor en un paralelismo que se complementan sentimentalmente para trasmitir hondas añoranzas. Los versos de canciones con sentimiento romántico o notas de tristeza y añoranza de yaravíes y valsecitos del ayer conceden notas líricas a la obra. Como técnica narrativa cabe destacar la superposición de discursos narrativos: del autor y de los personajes. Ejemplo: "Ni los emplastos de llantén con higuerilla, hierbasanta y barro mitoso del puquio, ni las mezclas de hierbas y menjunjes de doña Lolita Cabrejos, la curiosa del pueblo -tómeste este calientito, friyo dejuro li'a dentrao-le calman los dolores y andares. Ni la mesada del cholo Basilio ChanduvÍ brujo güenazo soy, diciendo con sus rezos to los dañus yo corando ni las danzas a media noche alrededor de un poncho maliro no suy, corador suy con Cristos, sables, calaveras -yo limpiandooo, yo curandooo, levantandooo-, ni las invocaciones del Apu del cerro y a los gentiles, con cigarro y sanpedro inhalados por su nariz -yo, limpiandooo, yo curandooo, levantandooo-; nada."

 

Y no faltan los ingredientes humorísticos como éste: "Mojamos con saliva la punta del lápiz de carbón pa' que pinte más mejor las respuesta de Lenguaje.

¿Cajón es con jota o con ge?

Las sumas y las restas.

-Siete más nueve, no sé pue a mí sólo me han enseñao nomá nueve más siete -contando con los dedos-.

-¡Qué gafo que’res, si es lo mesmo pue, burro animal! -escribiendo el resultado-.

-Qué ganas de alabar a tu familia, ¿di?

Las pequeñas historias narradas en cada capítulo, aparentemente cuentos aislados, adquieren sentido de unidad cuando la obra llega a su desenlace.

La novela encierra episodios cautivantes, cuyos personajes centrales son el viejo Joshua, madera de roble, pícaro y burlón, y mama Beca, tierna, dulce y hacendosa.

El último capítulo de la obra titulado Arrieros somos, con sus diez relatos conmovedores, consolida y redondea el corpus novelístico. El retorno del hijo ausente, después de veinte años, desde los climas fríos de Puno a Lima y de allí a Wamanmarca es desgarrador. La prosa que en los capítulos anteriores se presentaba tachonada de vocablos y giros regionales, de visible tono coloquial, en el capítulo final se ofrece literariamente más formal, castiza, poética, ágil y fluida, haciendo el autor gala de sus cualidades narrativas:

"La soledad devoradora, en oleadas invade nuestra memoria y se empoza en nuestro pecho, como una laguna de nostalgias y recordaciones.

La melancolía irrumpe candente en nuestras conmovidas fibras, resbalando cuesta abajo por nuestro cansado rostro ajado por el viento, el tiempo y la soledad. Desbarrancándose, como las riadas del Lango Lango en invierno o chispoteando a borbotones, como los canales de riego de la gran represa del río Grande."

El regreso, a manera de recuento de la vida o colofón de la existencia humana, es un torbellino de sentimientos encontrados entre nostalgia y añoranza, entre tristezas y alegrías; por instantes aflora una vibración de felicidad; es el retorno a la querencia donde habían quedado jirones de sueños infantiles. Como una queja irremediable, el autor narra cuánto ha cambiado el lugar de la infancia; pero al fin y al cabo persiste la ilusión del reencuentro con los viejos Joshua y mama Beca, abrumados por la soledad.

El final es estremecedor; el corazón se sacude, y si en el lector sensible brota una lágrima, es sin duda el testimonio de que esta obra ha logrado remecer la fibra más profunda de su esencia humana.

Felicitaciones, Fransiles Gallardo, porque con Aguas arriba estás yendo cuesta arriba.

Luzmán Salas Salas.

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CAMACHO OLAVARRÍA, Pershing. Remem-branzas. Cajamarca, Untol Consorcio Publicitario, 1ra. edic., Agosto 2011. 106 Pág. 14.5 x 20.4 cm.

PRÓLOGO

Los pueblos han transmitido su historia a través de la palabra oral o escrita. Los sucesos valiosos y trascendentes se han ido guardando en la mente y el corazón de la población y allí perduran plenos de presente, se regeneran cada día y son el impulso vital que aviva la memoria de los pueblos e inspiran su desarrollo.

Los pueblos, gracias a Dios, acogen en su seno a hombres ejemplares que encaminan el destino de las personas y de las instituciones. Para nuestro caso, el distrito serrano de Matara, en la provincia de Cajamarca, el Perú, el profesor Pershing Camacho Olavarría es uno de aquellos hombres singulares que escriben parte de la historia con sus buenas acciones y su ejemplo.

El profesor Pershing Camacho Olavarría, autor de esta obra me ha concedido el privilegio de expresar algunas palabras introductorias, sin embargo y en estricta justicia, deseo que este espacio sirva para expresarle la gratitud, el reconocimiento, el cariño y el recuerdo de todo un pueblo.

Escribir las remembranzas de su paso por esta tierra significa dejar constancia de acontecimientos importantes en la actividad educativa de Matara. La gesta de la fundación de la Institución Gonzalo Pacífico Cabrera Bardales, su crecimiento material, su avance institucional y el fortalecimiento del espíritu Gonzalino, son la esencia de este libro impregnado de nostalgia y evocación.

El profesor Pershing Camacho Olavarría, como los grandes profesores del Perú más íntimo, realizan su labor pedagógica no solamente en las aulas y con entusiasmo de la juventud estudiantil, saben que es muy necesaria una labor docente con la colectividad, así lo entendió y nos enseñó a construir comunidad, a vivir y a forjar nuestro destino en comunión. En la Institución bajo su dirección, supo integrar a su plana docente y el Colegio fue el eje central de las tareas colectivas del pueblo. Nos integró en una familia llamada Matara y el pueblo retornó sus sueños y sus aspiraciones.

El libro que hoy tenemos a la mano es testimonial, y, con la añoranza y emoción que llega hasta las lagrimas, el profesor Pershing Camacho Olavarría nos afirma que Matara vive en él. En reciprocidad y con la afinidad que es un lazo de cariño, le diremos que Pershing Camacho vive también en el corazón del pueblo de Matara, en el alma de su colegio. Sepa usted que su imagen presente es la de siempre. Un hombre entusiasta, jovial, dinámico, ejemplar maestro, buen amigo y amante del deporte. Quizás, haber sido uno de los más grandes y reconocidos futbolistas cajamarquinos, sea la fuente de su pundonor, su responsabilidad y su dedicación trasladada desde los estadios de fútbol al gran escenario de la vida social.

Nos dice en su presentación que no es poeta, ni escritor ni sabio, solamente un enamorado de la vida, frases que revelan su espíritu romántico e idealista. Al respecto diremos como algún poeta que no hay buenos o malos poetas y escritores, tan solo hay hombres enamorados de la vida que van cantando por la Tierra.

Pershing Camacho Olavarría, le canta al pueblo y a su colegio y el pueblo y su colegio le canta la gloria. Se dice que el hombre es un ser político por naturaleza y Camacho Olavarría practicó la política con sus alumnos en el plantel, para propender el desarrollo espiritual y físico de su colegio. Jamás comulgó con la llamada "Hipocresía Administrativa" entendida como el "Arte" de salir del más vil de los obscurantismos, para trepar con afelpada suavidad un cargo directivo, administrativo o público. El libro que hoy nos entrega patenta su inagotable espíritu de maestro que por doquier necesita ir entregando conocimientos a los hombres, por lo mismo, la presente obra aporta al rescate, difusión y conservación de la cultura, la tradición y la historia matarina que necesita, como los pueblos del mundo, aprender de .sus errores y elevarse en sus valores. La producción editorial de autores y publicaciones de Matara, se ve acrecentada con este valioso libro del profesor Pershing Camacho Olavarría, que reporta vitales datos históricos del Colegio Gonzalo Pacífico Cabrera Bardales, Institución tutelar y Alma Mater del distrito de Matara.

Carlos E. Cabrera Miranda

Matara, agosto de 2009.

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CNM "SANTA MARÍA MAGDALENA" PRIMERA PROMOCIÓN 1967 - 1971. Libro de Oro. 1ra. Ed., Junio 2011. Edición virtual. 80 Pág.

HISTORIA

 El 18 de mayo de 1964 don  Helí Atilio Aliaga Camacho

y  don Atilio Jesús Álvarez Pita, Director y profesor de la Escuela 127 y 24 alumnos  fundan el Colegio Municipal Corporativo Nocturno de Magdalena; teniendo como Director al Ingeniero Agrónomo Guillermo Zánder Chávez.

 

La autorización de funcionamiento fue  otorgada

por el Director de la  VIII Región de Educación

de Trujillo  Dr. Luis Arana Maradiegue.

El Colegio Nacional Mixto Santa María Magdalena

se crea el 22 de Junio de 1967, mediante Ley 16739 promulgada por el Congreso de la República

y rubricada por su Presidente

el Dr. David Aguilar Cornejo.

 

Las gestiones estuvieron a cargo de  don José Cedrón Guarniz  como Alcalde  don Julio Vigo Marín,  Gobernador.

 

Honor y gloria.

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N.R. Un libro verdaderamente de 'oro', fusiona nostalgias, sentimientos y recuerdos expresados de los integrantes de una promoción de alumnos, que fue la primera de esta 'alma máter' de Magdalena, el 13 de junio del año en curso publicamos el Programa de estas celebraciones con el título Bodas de Rubí de la I.E. Santa María Magdalena y el 19 de junio el discurso de Fransiles Gallardo como Brigadier General de esta Promoción en nuestra sección Discursos y Conferencias, ahora, nos complacemos en presentar la carátula de este Libro de Oro y la Presentación con el mismo tipo de letra que está escrito el libro y un enlace permanente para que lo puedan descargar los amables visitantes que estimen por conveniente, está ilustrado con fotografías de esa época y por supuesto actuales, felicitamos a cada uno de los integrantes de esta Primera Promoción y nuestra gratitud eterna al Ing. y gran vate peruano Fransiles Gallardo, asiduo colaborador de esta página.

Para descargar el libro haga clic en  Descargar todo

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ALIAGA ZEGARRA, Gútemberg. Avatares... y relatos al paso. 1ra. Ed., Febrero 2011. Martínez Compañón Editores S.R.L.. 162 Pág. 12.8 x 20.9 cm.

PRÓLOGO

Sucre, llamado antes Huauco, pintoresco e histórico distrito de Celendín, ha dado desde tiempos remotos significativos frutos humanos, sociales y culturales. Una de sus admirables manifestaciones espirituales es el arte, dentro del cual sobresale la literatura.

Una evidente muestra de aquella virtud creadora es el libro titulado Avatares y relatos al paso, del escritor sucrense Gútemberg Aliaga Zegarra.

A manera de pórtico auspicioso la obra se inicia con el conmovedor cuento Avatares de un maestro, seguido de más de cuarenta relatos breves. Es una producción que ratifica la vocación artística de Gútemberg Aliaga y siembra un consistente hito en su ascendente camino literario.

Avatares de un maestro es un cuento sencillo de estilo clásico en  el  que  la  narración  logra

contrastar las emociones de alegría y de tristeza, de felicidad y de tragedia, dentro de un hilo argumental cimentado en la verosimilitud.

Más allá de la atmósfera familiar hay, en el citado cuento, un trasfondo social porque denuncia la eterna peripecia del maestro rural en el Perú. Sin embargo, a pesar de los dramáticos avatares, la imagen positiva del desempeño profesional se destaca en la persona de Braulio, maestro ejemplar al servicio de la comunidad, erigido como figura paradigmática del quehacer magisterial. El párrafo final de este cuento resume y redondea tácitamente su sentido pedagógico, dejando en el lector una sensación aleccionadora y edificante.

Relatos al Paso es un conjunto de cuentos presentados a manera de anécdotas de la vida cotidiana. Son ocurrencias de la vida que se convierten en sabrosos cuentos aderezados con el picante ingrediente del humor. Los personajes y el escenario pertenecen al Huauco (Sucre), donde la vida transcurre apacible mostrando el perfil humilde y sencillo de sus gentes, con la chispa zumbona de algunos y la graciosa ingenuidad de otros.

A través de la mayoría de narraciones contenidas en Relatos al Paso, Gútemberg Aliaga ha logrado presentamos la idiosincrasia risueña de su pueblo, según la cultura, la edad o la época de sus protagonistas. Gracias al humor que imprime en sus relatos podemos apreciar el estado de ánimo, la disposición del espíritu o del carácter afectivo de sus personajes eludiendo el sufrimiento y llevándonos a la emoción placentera, en un ambiente más relajado y más agradable donde la solemnidad y la seriedad inevitablemente se debilitan para voltear la realidad y ver la otra cara de la vida, porque sin duda el humorista tiene el secreto de ver las cosas por el anverso y por el reverso.

Para provocar una sonrisa, bastará leer, por ejemplo, los relatos El capador, Shámbar es shámbar o Qué tal curita.

Finalmente, desde el punto de vista estilístico, diremos que en este manojo de cuentos hay un buen uso del recurso literario, acierto en el arte narrativo y secuencia argumental cautivante, con capacidad de síntesis del autor para lograr la concisión del cuento y evitar la tediosa e innecesaria hojarasca vocabular en que caen muchas narraciones. Las estructuras sintagmáticas son directas y no se exceden en frases incidentales que podrían interrumpir o estropear el desarrollo ágil y lineal de los argumentos.

Felicitaciones a Gútemberg Aliaga Zegarra, y que su pluma se agite siempre para que siga jugando a ser travieso.

Luzmán Salas Salas.

N.R. Felicitamos al escritor Prof. Gútemberg Aliaga Zegarra por publicar otra obra de relatos celendinos -venciendo tantos avatares- que incrementa la literatura cajamarquina y agradecemos su gentileza por obsequiarnos un volumen para incrementar la Biblioteca de CaSu.

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IZQUIERDO GONZÁLEZ, Wilson. Entre Gradientes y Travesías. 1ra. Ed., Febrero 2011. Lluvia Editores. 138 Pág. 10.8 x 21.4 cm.

PRÓLOGO DEL AUTOR

"Entre Gradientes y Travesías" es una miscelánea de narraciones que acaecen aquí y allá, Y que han sido compiladas con ese nombre, precisamente porque no ocurren en un mismo escenario geográfico ni en un mismo horizonte temporal, debido a que la errante imaginación del narrador deambula por todos esos escenarios, recorriéndolos a través de sus propias retrospecciones y ficciones.

La primera de las narraciones, por ejemplo, ocurre en el poblado de Sucre que antiguamente era conocido como "El Huauco" y que actualmente es uno de los distritos de la provincia de Celendín. La historia de Mariquita, que se narra en "Clarinete... señor cura", ocurre en fecha indeterminada que corresponde a la época en que don Manuel Prado fue presidente de la república, porque hace referencia a que ella presume que el cambio de nombre de Huauco por Sucre, se debió a la influencia política que llegó a tener don Nazario Chávez Aliaga, notable huauqueño, que llegó a ser secretario del Presidente Prado y que nos legó una serie de libros sobre Cajamarca, de gran calidad histórica.

En "El Pishgo Citadino" en  cambio,  si  bien 

el tiempo no está explícitamente definido, se ubica en una época en la que el manantial de Chontapaccha era utilizado por la población de Cajamarca, para lavar allí su ropa y después secarla al sol, tendiéndola sobre las pencas azules que existían a ambos lados de la carretera afirmada a Hualgayoc. Ese tiempo es de presumir que corresponde a los años comprendidos entre las décadas del 50 al 70 del Siglo XX, ya pasado.

Siguiendo con su travesía y bajando por la gradiente natural que forma el río Jequetepeque desde San Juan hasta su desembocadura en el mar en la provincia de Pacasmayo, el autor llega al pueblito de Monte Grande, en el cual escucha de sus alumnos mil y una historias. La que corresponde a "El alma en pena del sifón de Monte Grande" es una de "ánimas y aparecidos", con la sorpresa de que si bien el hecho del suicidio fue real, porque la muerte ocurrió allí en los rieles del vagón que hacía servicio de Pacasmayo a Chilete, los lamentos del "almita en pena" que se escuchaban eran los de un lobito de río.

En "El Bautizo del Moro", al igual que en el cuento "Con Garantía para Piadoso", el autor perfila la imagen y personalidad del R.P. Lorenzo Vigo, ya fallecido pero de grata recordación para los feligreses del barrio de San Pedro en Cajamarca. Sin embargo el bautizado es un personaje que viene a Cajamarca desde la Selva, otra vez por gradientes y travesías.

En el "Gato Marañoso" la anécdota ocurre en la ciudad de Lima, pero termina en Tarapoto. Ni qué decir de "El Tumbao de Cholol Alto", en el cual, la acción transcurre en Tembladera, "pero bajando y subiendo desde ese lugar hasta Cholol Alto".

Cajamarca es otra vez el escenario para "El Viejo y el Toro", pero de allí hay que trasladarse a la provincia de San Marcos para degustar "Los Cadillos de Huayobamba", luego deambular nuevamente hasta la selva de Moyobamba y sorprenderse con una mantona que se traga a una persona entera en "Para desquitar la sal" y... terminar más sosegados después de tanta gradiente y travesía con "Un temo de chasqui para el Doctor" en Trujillo.

El autor.

N.R. Felicitamos al escritor Prof. Wilson Izquierdo González por editar esta nueva joya literaria cajamarquina y agradecemos su gentileza por obsequiarnos un volumen para incrementar la Biblioteca de CaSu.

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Grafiti de jilgueros en el Capulí de tus sueños. 1ra. Ed., Junio 2011. Fondo Editorial de la Municipalidad Provincial de Cajamarca, Cuervo Blanco Editores. 100 Pág. 15.5 x 20.8 cm.

PROEMIO

Ríos de tinta han sido gastados sobre el tema de la poesía, sin embargo, ésta sigue siendo un concepto mercurial que escapa de una definición precisa y, por eso, estoy de acuerdo con el poeta inglés A. E. Housman que dijo: "La poesía me será difícil definirla como sería para un perro sabueso “definir una rata"[1]. Podemos referirnos al vocablo griego para creación como el origen de nuestra palabra poesía, y tiene razón aquel conferencista que dijo en el Ateneo de Madrid en 1921: "La poesía es el lenguaje de la creación"[2]. Crear es la tarea de todo literato y el valor de esta tarea es ilustrado ampliamente por el Dr. Mario Vargas Llosa en su Conferencia Nobel, "El Elogio de la

Lectura y la Ficción". El pensador George Steiner insiste que creación  es  más  profunda que invención, porque lo que es creado "abre un campo nuevo"[3] . Pero, enseguida, surge la pregunta: ¿crear qué? ¿Crear algo en consonancia con, o en contra de, la razón? Pregunto esto porque se ha dicho que "la poesía es un desafío a la razón"[4]. La buena poesía no es demasiada explícita, más bien es implícita, y su uso del lenguaje se aleja del lenguaje común. El lenguaje común es razonable y, a la vez, explica lo que se ve. Se mantiene en la superficie, o el exterior, de las cosas; entonces se puede decir que es una especie de graffiti. Este lenguaje es ajeno a lo implícito, a la intuición o a lo que en el inglés se llama insight -visión hacia lo profundo del interior-o Cuando se habla de la poesía, el insight es esencial, porque" en todas las cosas hay una palabra interna, una palabra latente, que está debajo de la palabra que las designa. Esa es la palabra que debe descubrir el poeta"[5]. O, como ha dicho otro autor: "La poesía es y será siempre una iluminación interior, una videncia, un transporte exaltado que eleve el alma a la región de lo esencial"[6]. Y he aquí mi problema como escritor: veo, describo, e intuyo algo de la tarea del poeta -pero siento que no logro aquella profunda penetración creativa que la poesía requiere-o Me quedo en la superficie, en el exterior; por eso, siempre me he desistido de llamarme poeta y considero que más que poesía, mis escritos son graffiti.

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[1]  Rev. "Orfeo". Nº.I,Oct.1963.Sanliago de Chile. Chile.

[2]  Internet-Poesía- (No se menciona el nombre del conferencista).

[3]  Steiner. Grammars of Creation. Pág. 14. Faber & Faber, 2001, Londres. R. U.

[4]  Internet, Ibid.

[5]  Ibid.

[6]  Manuel Moreno Jimeno. Rev. "Esparavel". Nº 28, Nov. 1969, Bogotá, Colombia.

 

N.R. Felicitamos al Prof. Manuel Rodríguez Gutiérrez por editar esta nueva e importante antología cajamarquina y agradecemos su gentileza por obsequiarnos un volumen para incrementar la Biblioteca de CaSu.

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GOICOCHEA CRUZADO, Antonio. Teluria y ensueños. 1ra. Ed., Diciembre 2010. Fondo Editorial de la Municipalidad Provincial de San Miguel, Ornitorrinco Editores. 184 Pág. 14.6 x 20.4 cm.

A MANERA DE PRÓLOGO

 San Miguel

donde en los blancos inviernos

los amaneceres

tenían su enigma

¿nuestro día, hoy de lluvia

o sol será?

Antonio Goicochea

Con sus versos y narraciones Antonio Goicochea Cruzado, nos pinta la vida de los sanmiguelinos que allí viven o de los visitantes de fiesta y vacaciones. Nos pinta, dibujando con sus dedos pródigos de belleza literaria, la tierra de San Miguel. Infunde en nuestros sentidos, el olor, el sabor, la mirada, el sonido, la sensibilidad de esta andina tierra, de sus lugares llenos de señales, de sus gentes, de sus artesanos y artesanas que hilan finamente
la historia de este singular pueblo, al que Antonio Goicochea idolatra, permitiéndonos compartir ese sentimiento entre propios y extranjeros. Sentimos, leyendo la Cantata y todo lo escrito, el paisaje y la vida sanmiguelina, sembrada de hermosos versos afilando los surcos, con sus flores al viento y sus raíces presentes. Leemos de un solo golpe y pareciera que es nuestro lo escrito por describir tan bien los hechos, los personajes, los espacios, los tiempos, el sentir hondo y musical de cada poema.

Antonio Goicochea tiene la facultad de hacer colectivo, lo que individualmente escribe. Su obra nos permite una identidad avasallada de recuerdos que vuelven a ser hechos cotidianos. Vuelvo a degustar / las papas con chiche / y quesillo tierno, / carausho crocante;/ jugoso cebiche de trucha / con yuca y cancha. Nos permite la presencia de esta comida, aunque no la degustemos exactamente. y parece que viésemos tejer a la hilandera, cuya profesión se va heredando de abuelas a hijas, a nietas y, que es parte de las habilidades, donde mirar para futuras empresas de gran trascendencia: Zumba que zumba el tortero / rota que rota rotando / al guango va acabando / con hilos que son primor. Nos hace sentir la fuerza del hombre creador cuando dice: Tañido, estampido,! ritmo y compás, !fuerza y destreza al golpear,! comba y yunque dialogan! un lenguaje aceril. Exalta nuestro pensamiento, nuestro sentir, nuestras percepciones.

El lenguaje rescata la cultura milenaria de este pueblo tan antiguo, su lenguaje coloquial nos vuelve al ayer, con palabras ya casi olvidadas por los habitantes de hoy. Nos hace sentar alrededor del fogón calientito de su pecho y va describiendo como viento hacedor cada uno de sus versos proyectados hacia un futuro promisor de esta tierra.

Hace un acápite especial para damos a conocer la vida de Alfonso Barrantes Lingán, mencionando a otros personajes conocidos y de gran valía, que junto a la Cantata y sus versos forman ya, parte imprescindible de la historia de San Miguel.

Con mano emocionada nos lleva de frente a ese pueblo que arde, como lámpara votiva cada día, cada noche en su corazón, en su cuerpo y en su alma de Pisadiablo creador y maestro por sobre todas las cosas.

Socorro Barrantes Zurita

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PEREIRA CHÁVEZ, Manuel. La revolución silenciada de Cajamarca. 1ra. Ed., Fondo Editorial del Gobierno Regional de Cajamarca, C&J Impresiones EIRL. 270 Pág. 11.7 x 20.5 cm.

PROEMIO

La ficción es un constructo sine qua non que emplea el novelista para romper la realidad y reconstruirla bajo la forma del discurso narrativo. Sin la ficción, los hechos narrados o consignados son únicamente denotativos, propios del mundo real, que guardan insita correspondencia con la Historia. No obstante, según la intencionalidad del novelista, los hechos o personajes propiamente históricos, pueden ser subsumidos por la ficción novelística para hacer más atractivo y verosímil el mundo narrado. Esto es lo que advertimos en la novela "La Revolución Silenciada de Cajamarca (Clarines y Machetes) ", del escritor cajamarquino Manuel Pereira Chávez.

Los sucesos de la ficción narrativa, ocurren sobre un fondo histórico que data entre los años de 1924 y 1925, época en la que se produce la llamada "Revolución de Chota", liderada por el Dr. Arturo Osores (político chotano) y varios seguidores, entre los cuales citamos al coronel Del Alcázar y Eleodoro Benel (terrateniente y revolucionario), en contra de la dictadura de Augusto B. Leguía. La figura de Osores ha sido estudiada muy poco por la historia oficial. Lo mismo ocurre con Benel. Hay quienes lo consideran un bandolero; otros, un héroe legendario. Jorge Basadre es uno de los pocos historiadores que, con su peculiar estilo, dedica un breve espacio al levantamiento de los chotanos, liderados por Osores y Benel. Precisamente, en este turbulento escenario del ande cajamarquino, ocurren los hechos narrados por el alter ego del autor, don Manolo Perales, periodista de ideas socialistas y redactor de "El Clarín de Los Andes".

En el cronotopo de la novela discurren personajes bien elaboraos, como el Director de "El Clarín de Los Andes", Don Benedicto y su equipo de acólitos: Burgos, Escalante y el propio Manolo Perales. Don Benedicto, representa el símbolo de la insurgencia y la rebelión contra de la política autoritaria de los terratenientes y de las autoridades de turno. Otros personajes que merecen destacarse son: Matilde (Mujer de don Benedicto), Elvira Alzamora (Esposa de Manolo Perales) Marcelino Burgos (Abogado) Alfredo Peláez (escritor, periodista), Feliciano Alcántara (Subprefecto, representante del régimen), Vergel de los Ríos (Diputado), Eugenio y Julia Elena (jóvenes enamorados), etc.

El comienzo de la obra sigue la antigua técnica muy popular en la novela medieval y que se presenta también en la novela barroca, más propiamente en "El Quijote" de Cervantes. Por ejemplo, cuando el narrador, afirma haber encontrado unos manuscritos escritos por el historiador árabe Cide Hamete Benengeli, personaje ficticio creado por Cervantes para fortalecer la ficcionalidad de su obra. Cervantes utiliza este recurso técnico para dar mayor verosimilitud y plurisignificación a su novela. Y esta es la técnica utilizada por Manuel Pereira para construir una suerte de metaficción en la mente del lector.

Así tenemos que al inicio de la novela, el anciano periodista Manolo Perales aparece en un céntrico bar de Lima, platicando con un amigo suyo. Trae consigo la intención de publicar su obra narrativa, fruto de sus vivencias en la tierra cajamarquina. Cuando don Manolo sufre un ataque cardíaco y muere, se descubre en su maletín sus escritos pertenecientes al título de la novela ("La Revolución Silenciada") que serán decantados y publicados por su interlocutor amigo y también periodista.

"Después del sepelio ningunos de los colegas se opuso a que yo guardara los manuscritos que le encontramos en su maletín. Valiéndome de todo cuanto le escuchara esa noche fatídica y además de los indicados manuscritos, compuse los elementos de juicio para escribir la presente novela. ¿Hice bien o mal? El lector juzgará. "

Los títulos de los capítulos de la novela guardan una clara intertextualidad con el estilo cervantino. Veamos cómo escribe Cervantes:

Capítulo I: Que trata de la condición y ejercicio del famoso hidalgo D. Quijote de la Mancha

Capítulo III. Donde se cuenta la graciosa manera que tuvo D. Quijote en armarse caballero

Capítulo IV: De lo que le sucedió a nuestro caballero cuando salió de la venta.

Manuel Pereira no es ajeno a esta línea estilística cuando escribe:

Capítulo I. De cómo un pavo pestoso casi origina un lío

Capítulo II. Donde se ve que a veces los periodistas arriesgan las costillas

Capítulo V: Donde se narra un empastelamiento y un corazón oculto entre los rosales.

Manuel Scorza, otro gran novelista peruano, recurre también a la línea estilística cervantina para elaborar los títulos de los capítulos de "Redoble por Rancas" (1970). El primer capítulo lleva el siguiente título: "Donde el zahorí lector oirá de cierta celebérrima moneda".

Queda demostrado que no se trata de plagio alguno, sino de una antigua técnica narrativa, revivida en "La Revolución Silenciada de Cajamarca", por el talento narrativo de Manuel Pereira.

El nudo épico de la novela se presenta en los capítulos XIV, XV, XVI y XVII, donde se da cuenta las acciones del caudillo revolucionario Arturo Osores, secundado por el coronel Del Alcázar y Eleodoro Benel, frente a las tropas gobiernistas. La rebelión es sofocada y Osores es obligado a huir. De resultas, el coronel Del Alcázar es fusilado. Y Don Benedicto, por su inocultable apología a favor de la revolución, es tomado prisionero y enviado al Frontón.

La novela está escrita en un lenguaje claro, ágil, sencillo y ameno. El manejo del diálogo es adecuado y es utilizado como una técnica narrativa recurrente ("showing"). Sin embargo, el mérito fundamental de la obra se presenta en la insoslayable intención del autor: revivir las voces de nuestro pasado, construir un relato épico sobre la fallida revolución de Osores, para despertar, con la intensidad dramática de sus personajes, tanto la delectación estética cuanto la reflexión crítica del lector. Se trata -digámoslo de una vez-, de una clara provocación estética para revisar nuestra fallida historia y tomarla más cierta aún. Así, 10 advertimos al final de la obra:

¿Todos estos hechos no configuran, hablando desapasionadamente, un despertar de nuestra gente de los Andes?

Si alguien me contestara que no, pues lo desafío, desde ahora, a escribir su propia novela.

Este final abierto y provocador, otorga licencia al lector para asumir una insoslayable posición reflexiva y estética frente al mundo narrado. ¿Ocurrieron efectivamente así los hechos? ¿Es posible asumir el desafío formulado por el narrador? ¿Debemos los lectores seguir recreando los hechos? La teoría de la novela de M. Bajtin, sostiene que cuando el final del relato no es cerrado, entonces estamos, ciertamente, frente a una novela polifónica.

Ricardo Cabanillas Aguilar


PRÓLOGO

Manuel Pereira Chávez (perseo), brillante escritor y combativo periodista cajamarquino, de mediados del siglo pasado, cuya obra trasciende el tiempo y los espacios, porque habiendo nacido en Celendín -como él orgullosamente lo pregonaba- se afincó en la Ciudad del Cumbe, tierra a la que amó y donde sentó su cuartel de lucha por la justicia social.

En su novela, materia del presente Prólogo, apreciamos que con peculiar habilidad despliega su pensamiento y su pluma en diversos lugares del departamento, tales como Chota, Cutervo, Celendín, San Marcos y la centralista y lujuriosa Lima.

Pereira es un pionero de la introducción del periodismo como un arma para la defensa de los sagrados derechos sociales y económicos de esta tierra, largamente olvidada. Patriarca del periodismo, son celebres sus artículos en el diario "El Perú" y luego como director de "La Razón" y "La Hora".

"La Revolución Silenciada de Cajamarca (Clarines y Machetes)", cuya trama transcurre entre 1924 y 1925, constituye una amena y singular novela en cuyos veinte capítulos se narran escenas, personajes y motivos que van desde lo alegre a lo trágico, de lo sencillo y sereno a lo violento y dramático. Muchos de sus temas extraídos de la realidad andina, y otros que son fruto de su creativa imaginación, permiten conocer la idiosincrasia y la realidad de ese otro Perú que espera su reivindicación.

También fustiga con energía y convicción el consabido caciquismo político, personificado en el diputado Vergel de los Ríos, y alerta sobre la Espada de Damocles que siempre pende sobre la cabeza de los periodistas que buscan la justicia y la moralidad, y ponen de manifiesto los extravíos de la llamada aristocracia provinciana.

A partir de capítulo XI~ la novela adquiere un gran contenido social y de reivindicación campesina y provinciana, cuando Perseo con suma agilidad presenta las correrías de un "caudillo sin suerte", como él llama al doctor Arturo Osores, máximo dirigente ideológico del movimiento revolucionario que surgió en Chota y en otras provincias cajamarquinas en 1924, contra las ambiciones reeleccionistas y dictatoriales de Augusto B. Leguía.

Igualmente, es notable la descripción épica que hace de otro personaje central de esa insurrección armada, como es el legendario guerrillero Eleodoro Beenel, verdadero ícono de la rebeldía andina contra el abandono e injusticia de la oligarquía limeña, aliado de Avelino Vásquez, Benjamín Hoyos, Régulo Regalado, Alberto Cadenillas, y otros líderes de la zona de Chota, Cutervo y Jaén, quienes con más de 500 acaba liados pusieron en jaque a Leguía con sus correrías insurgentes, y también el trágico final del caudillo rebelde, más que por obra de las fuerzas gobiernistas, por la intriga y traición de sus compañeros subalternos.

Merecen especial mención los numerosos personajes que recrea con suma plasticidad Perseo, en la bucólica Cajamarca, mereciendo destacarse entre otros a don Benedicto, que simboliza al destacado periodista e intelectual sucreño Nazario Chávez Aliaga. Asimismo, Manolo Perales, el autor de esta novela, agradable periodista que a su sorpresiva "muerte" deja como legado los borradores que contienen parte de esta obra, según narra el mismo Perseo.

Otros personajes importantes son también el negro Escalante, Eugenio y Julia Elena, el abogado Burgos, la acaudalada Emperatriz Rodríguez de la Fuente, quienes enrumban en busca de un mejor destino. Finalmente, Don Teófilo, "El Tigre Rubio", muere en Celendín blasfemando contra los religiosos, y Don Fernando Bueno vive en paz en su fundo, mientras la novela se extingue poco a poco entre aires de mar y risueños proyectos.

David Saldaña S.

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ROJAS MEDINA, Mauro. En la mañana del remolino. 1ra. Ed., Fondo Editorial de la Municipalidad Provincial de Cajamarca, Enero, 2011.  CODIA Editores. 112 Pág. 11.4 x 20.7 cm.

En la mañana del remolino

No sé desde cuándo y tampoco sé hasta cuándo durará la mañana del remolino. Este remolino que quiere significar la agitación que vive nuestra ciudad por encontrar una especie de identidad/complicidad consigo misma; un remolino que gira de manera vertiginosa, arrastrando hacia su centro (o tratando de expulsar de su centro, que para el caso es lo mismo) una serie inagotable de propuestas generada por sus artistas y que están orientadas a la consecución de la presencia cajamarquina en el mundo cultural peruano.

La pintura tiene un sitio ganado en base al trabajo direccionado, básicamente, por la Escuela de Formación Artística "Mario Urteaga Alvarado" y de Pintores ya famosos que han hecho de la Plástica un paradigma en el norte del país. La mañana de la pintura avanza segura en este remolino que muestra en su horizonte un sol en rumbo definitivo a su cenit.

La literatura y, especialmente la poesía, han logrado ya reconocimiento a lo largo de su 

fructífero devenir. La publicación cotidiana del trabajo de los poetas muestra una esforzada dedicación con calidad y expectativa en su inserción en la poética nacional.

O es muy fácil decir lo mismo de otras artes. Aunque la presencia del cajamarquino se nota en ellas, es imprescindible que ahonde su actividad con la mira en profundizar su participación en los procesos de desarrollo del área artística que maneja. El Teatro, es una actividad que necesita de la participación de los teatristas y de aquellos que gozan con él, para generar su avance en el universo cultural peruano.

En este sentido, la escuela juega un papel sumamente importante dentro de esta perspectiva.

Esta razón me obliga a presentar este pequeño volumen con "obritas" dirigidas especialmente a la primaria y secundaria. Por esta razón, también, quiero llegar al Profesor de Arte de los colegios, para proporcionarles una pequeña ayuda en su labor.

He incluido en el presente, algunos guiones para hacer Cine Escolar. Ya la aventura teatral es, de por sí, fascinante y sobrecoged ora. ¿y la del Cine? Bueno, el Cine tiene lo suyo, pero por muy fascinante o sobrecogedora que resulten ambas experiencias, el reto debe ser asumido; sé que no basta una cámara de vídeo para hacer Cine, pero lo más importante es la utilización que podamos darle a la camarita en cuestión. iSe logran muchas cosas!.

 

N.R. Felicitamos y agradecemos al Prof. Mauro Rojas Medina por legar a Cajamarca un libro de teatro, consideramos que permitirá salvar muchos escollos que se siempre se presentan en las Instituciones Educativas Cajamarquinas  en el desarrollo de este arte, los guiones que presenta, tanto de teatro como de cine,  son adecuados y despertará o complementarán las inquietudes  de profesores y alumnos inmersos en el arte dramático.

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