Libros de Cajamarca - 2009

 

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RODRÍGUEZ RODRÍGUEZ, Royser Omar. Los ojos del diablo. s/de.Edición 2009. 32 Pág. 20.5 x 14.8 cm.

Presentación

El joven estudiante de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad Nacional de Cajamarca, Royser Omar Rodríguez Rodríguez, me ha solicitado que escriba una breve presentación de su ensayo «Los ojos del Diablo». Como maestro universitario y abogado comprometido con la defensa de las causas justas, no puedo negarme a tan atenta solicitud y por ende cumplo con satisfacción este encargo, no sólo por alentar el esfuerzo del autor, sino porque estoy convencido que la temática que se aborda en este pequeño libro es trascendente para la vida democrática de nuestro sufrido país, el Perú, corazón clavado a martillazos, como le gustaba decir a Salazar Bondi.

«Los ojos del diablo» constituyen un alegato crítico y comprometido sobre el dramático enfrentamiento entre pobladores y policías en Bagua, ese infausto hecho que no debió suceder, pero que ocurrió por la desidia de un gobierno incapaz de atender y resolver las demandas sociales, sólo por defender la continuidad de un fracasado modelo económico y político antinacional y anti popular.

Aunque el autor prefiera llamar ensayo a su trabajo, la obra se ajusta más al género del libelo político que tan poco se cultiva en estos tiempos. El mismo que, a pesar de ser un género menor, es indispensable en cualquier comunidad política, tal como lo demostraron hace más de 25 siglos, los sofistas, esos viejos maestros de retórica, tan temidos como respetados, que consideraron que la democracia se construye y fortalece con discursos capaces de señalar los males sociales, pero capaces también de persuadir a la comunidad para encontrar soluciones.

El saldo terrible de este enfrentamiento, la muerte de decenas de policías, indígenas y pobladores, es un enorme pasivo político y moral que habrá de atribuirse al segundo gobierno de Alan García, del mismo modo como se recuerda las terribles matanzas del Frontón y de Los Molinos ocurridas en su primer y nefasto gobierno, dos casos extremos de ejecuciones extrajudiciales absolutamente injustificables.

Precisamente, «Los ojos del diablo» nos recuerdan el libro de Agustín Haya de la Torre, llamado «El retorno de la barbarie», en el que, el entonces diputado de izquierda y ahora militante aprista, demostró con tono airado, lenguaje cortante y abundante prueba documental, la intervención directa del presidente García en la matanza de los penales de 1986, denunciando, además, cómo en tan graves circunstancias nadie asumió la responsabilidad que les correspondía. Tal como viene ocurriendo, de nuevo, frente al sangriento «bagüazo».

Este manto de impunidad que se impone, no es, sin embargo, una prueba de la fortaleza del régimen, sino todo lo contrario. Se trata, más bien, de un mal ejemplo que deslegitima las instituciones democráticas y el Estado de Derecho.

Al respecto, los gobernantes actuales, en vez de repetir el fracasado discurso neoliberal y autoritario, deberían volver a leer al viejo Haya de La Torre, quien en 1927 escribió: «Los pueblos no se educan únicamente en escuelas, colegios o universidades, se educan primordialmente en el ejemplo. La moralidad gubernativa es una de las enseñanzas fundamentales que debe darse al pueblo». Y más adelante, de manera premonitoria, respondiendo a los que ahora se escandalizan porque muchos ya no creen en las instituciones y se ven tentados a tomar la justicia por su propia mano, el viejo líder aprista escribió: «Para educar es preciso tener autoridad y dar ejemplo. Cuando la juventud presencia el espectáculo de un país desorganizado, desmoralizado y vendido, la juventud no puede aprender sino la lección de la desesperanza».

Y es esto lo que está en juego en acontecimientos como los analizados en este libro. La legitimidad de la democracia, de sus instituciones, de sus representantes. La autoridad moral de un régimen que no puede combatir a la barbarie con la barbarie, la corrupción con el latrocinio, la irresponsabilidad con la impunidad.

Por eso celebro la actualidad del alegato del joven Rodríguez Rodríguez, ya que, a contracorriente de los escépticos y de los desesperados, tiene fe en la democracia y en sus valores, aun cuando en su mensaje, la Democracia y el Estado de Derecho tenga una tonalidad y sabor diferente a la descolorida e insípida democracia burguesa que agoniza, al entenderla en su sentido lozano de democracia popular y participativa, como realización profunda de justicia social y de responsabilidad política.

Royser Ornar Rodríguez Rodríguez pertenece, pues, a las nuevas generaciones, esas que no se han desmoralizado, que no han perdido su capacidad de indignarse y enfrentarse a cultores de la muerte y la mentira. Y por eso, merece ser escuchado y leído.

Cajamarca, 09 de Julio de 2009.

CÉSAR AUGUSTO ALIAGA DÍAZ

Vice Decano del Ilustre Colegio

de Abogados de Cajamarca.

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DÍAZ HERRERA, Jorge. El placer de leer a Vallejo en zapatillas. Editorial San Marcos E.I.R.I. Primera Edición. 2009. 346 Pág. 20.4 x 14.5 cm.

El placer de leer a Vallejo en Zapatillas, es la visión más desafiante que se haya escrito sobre la poesía del autor de Los heraldos negros. Rompe esa forma manida de ver en el Poeta a un ser sin alegría y le abre al lector una ventana nueva para apreciar el cuerpo poético de Vallejo en toda su extensión, más allá incluso del dolor. Jorge Díaz Herrera muestra el humor en el poeta y en su poesía, esa faceta escondida que al ser descubierta engrandece aún más en el universo vallejiano.

La lectura de este libro ampliará o cambiará en mucho la manera de apreciar al poeta, no obstante que él seguirá siendo el mismo.

El placer de leer a Vallejo en Zapatillas es un libro que cautiva por su visión desconcertante y su estilo ameno, claro, fácil, sin solemnidad alguna, como una conversación con todos.

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PERALTA RAMOS, Segundo Teodoro. Versos de mi alma. Editora Gráfica del Norte, Primera Edición. Noviembre 2009. 96 Pág. 20.8 x 14.6 cm.

PRÓLOGO

''Versos de mi Alma", del autor Segundo Teodoro Peralta Ramos, son justamente eso, en todo el sentido que la frase pueda tener, tanto literalmente como en todas las connotaciones semánticas que nuestra emotividad y vinculación afectiva pudiera encontrar allí, al leer el contenido de este hermoso y muy sentido poemario. No en vano su autor ha visto el nacer de sus días, al pie de la efigie de Dios tallada en roca viva por la naturaleza. No en vano, el autor ha visto enturbiarse las aguas del Llaucano con relaves, hasta hacer desaparecer de allí a todas las formas de vida conocidas. No en vano aprendió el autor, a recitar sus primeros poemas, bajo la luminiscente calidez de su tierra natal: Bambamarca y, bajo la cruel convivencia de gamonales y pobres, en la cercana Chalamarca y otras haciendas de similar origen y naturaleza. Todas esas experiencias de vida, quizás, lograron convertir a Segundo Peralta, mejor que lo que pudiera hacerla cualquier escuela formal, en el hombre poéticamente sensible que ahora es.

Indudablemente, la aventura de leer ''Versos de mi Alna", ha de ser plenamente gratificante para todos los que decidan adentrarse en ese ámbito mágico, imaginario y poético que construye su autor, en torno al amor, a la amistad, a la certeza, a la duda y al deseo de otros motivos más, que en la pluma del autor se hacen poesía. Es indudable, igualmente, que pasar por los vetustos claustros del Colegio "San Ramón" de Cajamarca, le ha de haber impactado profundamente en el sentimiento de querer hacer de su vida, una fecunda respuesta literaria frente al mundo, y para tratar con su aporte de "granito de arena", de contribuir a hacer más grande la "tradición gloriosa" y el "vínculo de fraternidad" que une a todos los alumnos de esa formidable y centenaria institución educativa.

No menos vivificante en la vida de Segundo Peralta, tiene que haber sido, formarse profesionalmente para docente, a la sombra del Hermano Victorino Elorz Goicoechea, hombre que supo hacer de su vida, un ejemplo de probidad y entereza, frente a los retos que entraña la educación y la formación de educadores. Sin embargo, no es a su apostolado a quien canta, porque lo que escribe nos indica con luz y sentimientos propios, que él está tan enamorado del amor como de su profesión.

En "Romances", le canta al amor, por encima de todo. El amor es el hilo conductor omnipresente en todos sus poemas en esta sección de su obra y, es el sentimiento que tiñe, a veces con pena, con dolor y alegría, los versos que pareciera que están escritos con el corazón dolido y a veces con la alegría rebosante que nos llena cuando ese amor es correspondido.

En "Humanidad" el autor denuncia, casi a gritos, su inconformidad, su desazón y su dolida resignación frente al mundo que le rodea, al identificar allí con sus ojos de poeta, a la injusticia, a la desidia y al exceso, conviviendo juntos en una dolorosa simbiosis con las ganas de amar o de vivir que, de no existir como hálito espiritual que nos vivifica, nos llevaría irreversiblemente por el camino del suicidio o la "síntesis".

En "Dios Mío", el autor más fortalecido con su infinito amor a Dios, canta a la cristiandad, implora en "Qué me faltará" y en "Sufragio" reflexiona sobre este amor cuando dice: ¿Por qué Maestro Santo sublimo mi ternura / a un amor pagano que no dura?". No cabe duda que Segundo Peralta, sangra por sus cuatro costados en este poemario, pero sangra para deleitamos con sus versos dolidos y plagados de sentimiento que, a veces, se encierran voluntariamente en las rimas y las métricas de la poesía clásica convencional.

Finalmente, hay que decirlo, en "Linaje de Oro" el autor canta pletórico de dicha y entusiasmo a la juventud, que nunca acabará; a su escondido y añorado linaje, del que siempre se sentirá orgulloso; a las alboradas que ocurren cotidianamente en su tierra pero que, como ya lo hemos dicho, cada día nacen pletórico s de luz y de color; sin olvidarse de su mentor espiritual y magisterial: el Hermano Victorino Elorz Goicoechea, ni de su vetusto y centenario colegio "San Ramón" del que dice como si fuera una arenga: ¡Compañero!, nunca falles / ni en las luchas tú desmayes, / con estudio ponte regio / y da prestigio a tu Colegio. / Con fervor entona tu himno, / que del bien es Un gran signo. / Siempre en alto lleva el lema, / como lo haces con tu emblema. / Nunca olvides "SAN RAMÓN" / que eres tú, mi corazón. / A tu nombre..., ¡A tus honores! / te obsequio mil amores.

Cajamarca, noviembre de 2009

Wilson Izquierdo González

Subgerente de Educación, Cultura y Deporte de la MPC.

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BAZÁN BECERRA, Guillermo Alfonso. Diario virtual 1. Editorial Gráfica del Norte, 2009. 124 Pág. 20.5 x 13 cm.

 

INVITACIÓN

Un Diario suele ser privado y sus páginas se reservan a quien lo hace, cuando posee secretos del alma; pero éste debo compartido porque de lo contrario perdería su razón de ser, pues mucho de su contenido aflora como planta silvestre en el jardín literario y -por qué no- como desvarío de la fiebre o de las pesadillas.

Resulta reconfortante para quien, como yo, disfruta dejando constancia de cada jornada, hacer partícipes de ella a todos cuantos busquen hermanarse a través de estas páginas. Ingresa, pues, por esta pequeña puerta y en alguna referencia quizá encuentres algún enlace con tus vivencias, recuerdos, sueños o algún fragmento del tiempo que pensaste habías perdido...

Algunos de estos contenidos ya circulan a través de Internet, como diapositivas con música: allí nació el nombre de Diario virtual, que ahora se vuelca al formato impreso. Gracias por permitirme acompañar tu camino.

Lo dedico a la memoria de mi hermano Wálter Enri-

que Bazán y la de aquellos amigos que me honraron son su afecto: Salustio y Eileen Muñoz Arana, Manuel Ibáñez Rosazza, Dolores Estela Goicochea, Fernando Silva Santisteban, Aldo Gonzáles Muro, Gi1berto Cubas A1va, Hernán Caballero Rojas, Che1ita Caballero Chávez, Fernando Serván Rocha, José Za1dívar Mas, José Tejada Goicochea, Abraham Guevara Martínez y Pedro Ortiz Silva, entre otros. También a la memoria de mis extraordinarios profesores Juan Villanueva Rodríguez, Alfonso La Torre Barrantes, Tarsicio Bazán Zegarra y Norberto Barboza Miller, cuyas buenas enseñanzas felizmente siguen frescas.

Este Diario es ofrenda especial para esas admirables mujeres que me amaron y que fueron ejemplo de integridad, cuya presencia sigue latente en mí, aunque hayan muerto: Gladys Silva Arana, Antonieta U. y Carmen Ghimy. Cada una inspiró muchos de mis escritos.

Y, como debe ser, para aquellos profesores que fueron decisivos en mi formación y desarrollo cultural y artístico, a los que me gustaría volver a abrazar como expresión de mi gratitud y cariño: Delia Sáenz Cacho Souza, Edelmira Mada1engoitia y Julio Bardales Álvarez. El ejemplo de integridad total de todos los nombrados dio riqueza a mi vida.

El autor

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CABANILLAS, Ricardo. La casita teja roja. Octubre 2009.

PRÓLOGO A LA SEGUNDA EDICIÓN DE LA CASITA TEJA ROJA

                Después de casi diecinueve años  hemos vuelto a visitar  “La Casita Teja Roja”. Y hemos sentido la misma emoción de la primera vez. Su aroma a ruralidad,  propio de la zona cajamarquina, con sus personajes y motivos ahítos de honda ternura infantil. Estos referentes contextuales coadyuvan a fortalecer el amor a la naturaleza para re-descubrir el espacio eco ambiental y espiritual del ser humano. Así,  aparecen los sentimientos de pertenencia, identidad  y convivencia que echan profundas raíces en la niñez.  Como decía Juan Ramón Jiménez: la infancia es la edad de oro del ser humano. Allí pernoctan y germinan la sensibilidad y la fantasía; allí la metáfora de la existencia es

más lúdica, emocional y afectiva que lógica, lineal  y racional. Eso es lo que da ritmo y sentido a la vida. Nos sentimos honrados, por eso, de cantar a la niñez, a los espacios excluidos por el propio ser humano, corroborando así,  que aunque pasen los años, uno nunca deja de ser niño.

Anhelamos que el lector nos acompañe siempre en esta terca aventura de creer  como Manuel Ibáñez Rosazza, que la poesía siempre abrigará el alma, tan fría, a veces, en estos difíciles tiempos. Que los niños, del campo y la ciudad, encuentren  una ronda de lectura compartida para valorar con hondo sentimiento, nuestro entorno rural andino. Que en “la casita teja Roja” siempre habrá una habitación para el solaz del espíritu y una ventana abierta para contemplar, leer y comprender el mundo.

                                                            Cajamarca, octubre de2009

Ricardo Cabanillas

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ORTIZ CHÁVEZ, Víctor Ramón. Perdón Celendín - Edición Histórica. Fondo Editorial Fundación por el Arte, Febrero 2009. 146 Pág. 21 x 20.8 cm.

PROLOGO

Con nosotros, nuevamente... El Vrocha

Para todo ser humano la infancia marca y, de algún modo, define y orienta su vida. Esta premisa se da, de manera especial, para aquellos seres sensibles que, ha partir de la utilización creadora de su pasión e intelecto, llamamos artistas.

El ambiente que rodea al creador define y moldea su personalidad y su obra; es el sello que lleva y perenniza, directa o indirectamente, en su trabajo.

Sin embargo, es la infancia la que inicia al artista en sus percepciones más sublimes e impactantes. La infancia es el cimiento de su creatividad; su hilo conductor; su nexo infinito.

El entorno familiar, la casa y su magia, el barrio y sus personajes, el pueblo y su vida propia son, además, los elementos que lo nutren y le permiten continuidad en su tarea inagotable. Así, con dedicación y gran perseverancia, es capaz de presentarnos lo que ha percibido de un modo especial. Con un aliento propio nos muestra los que, en buena y gran medida, le ha impactado.

Un verdadero artista nunca deja de ser niño. En él la infancia, como elemento indisoluble de su paso vital por el Planeta sumado a su alma noble y bienhechora, cumple un rol: el de mostrarnos seres, sucesos o ambientes, que le han impresionado y con quienes se siente plenamente identificado.

Ahora, un artista no común, genial y talentoso creador, nos presenta este magnífico libro lleno de vitalidad y expresión visual, demostrándonos que su creador es, en esencia, un ser singular por su extraordinaria capacidad de asombro. Él ve, desde lo que nos muestra, lo que muchos no ven: percibe en lo oculto, encuentra motivos y motivaciones en lo aparentemente vacío.

En este majestuoso trabajo se perenniza el creador, el hombre que no ha dejado de ser niño, el capturador de personajes a quienes respeta y presenta como un espejo para mirarnos. El artista impregna, además, con su caricatura como firma y señal de respeto, un perdón que es actitud de hermandad y valoración a los hombres simples y universales por él representados.

Como verdadero artista, El Vrocha ha hecho suyo el espíritu de la casa mayor: el barrio; y de la casa global: el pueblo. Su pueblo de anécdotas y risas continuas, de artistas por doquier, de gente noble y trabajadora. En este pueblo, El Vrocha tuvo sus primeras impresiones, allí nació su arte y creció sencillo y contundente, pues Celendín es, y seguirá siendo para nuestro artista que hoy nos acompaña, el espacio de valor único que le permite crear y mostrar su valía artística en cualquier parte del mundo. Celendín seguirá siendo para El Vrocha universal en la medida que continúe floreciendo como su espacio de desarrollo artístico.

Este maravilloso libro que El Vrocha ha trabajado con gran dedicación es la mejor muestra del amor de este notable artista por su terruño y su gente. Es la mejor prueba de las irrefutables razones para no dejar la casa paterna, la calle de personajes singulares y el barrio que siempre espera paciente su obra para reconocerse y orgulloso mostrarse abierto a su pueblo y al lector sencillo y de corazón sincero.

Hay que subrayarlo: nadie como El Vrocha para damos una idea cabal del hombre común en su entorno a partir de la caricatura, de allí su universalidad telúrica e individual. De allí también que cualquier palabra preliminar a la obra de este artista cabal sólo sea una invitación para compartir la vitalidad creadora del hombre simple que, como ente viviente, se queda en estas páginas para acompañarnos en lo eterno.

Estas breves palabras de inicio solo deben servir para abrir el telón para descubrir un mundo donde habitan, eternas y humanas, caricaturas trazadas con respeto y aliento de vida; por eso solo nos queda decir ... con nosotros, nuevamente: El Vrocha.

William Guillén Padilla

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TELLO, Olga. Pétalos de Poesía. Primera Edición, Diciembre 2009. 60 Pág. 14.4 x 21 cm.

PROLOGO

Más allá del universo de la palabra de Oiga Tello

La poesía es una comunicación que se da entre los seres que habitan el planeta Tierra, la poesía no sólo está limitada a los seres humanos ni es facultad exclusiva de determinada especie, es por eso que asume un carácter de universal cuando es lanzada en versos.

Pocas veces la poesía ha sido un ente disyuntivo, salvo en los salmos, entre el bien y el mal. La poesía es básicamente la libertad de los sentimientos hechos palomas que buscan alcanzar su vuelo y una vez libres su único objetivo es el volar y transmitir en sus líneas la explicación sincera de los sentimientos.

Hoy que el mundo se sumerge en una pérdida de valores, se ha hecho cada vez más extraño el publicar poesía y sentimientos tatuados en el papel a través de poemas, es importante revalorar la identidad de los pueblos y traslucir los sentimientos a través de la palabra.

La palabra hecha poema implica compartir una experiencia, un sentimiento y las vivencias simples de la cotidianeidad hasta la profundidad excelsa del amor y el desamor. Nada como la poesía para construir puentes entre el hombre y los seres que habitamos este mundo cada vez más deshumanizado.

La poesía de Olga Tello es un testimonio lúcido de que las palabras pueden ser el reflejo de lo vivido, idealizado y reproyectado en el futuro. Su carrerea de profesora de literatura le permite jugar con las imágenes y plantear el cambio sistemático de figuras literarias, usar neologismos en tiempos diferentes que la sumergen en una etapa y la hacen aparecer en otra distinta, (como el nado de un delfín que vuelve a su pasado sin respirar y de nuevo vuelve a su realidad a tomar bocanadas de aire puro).

El poemario, en su primera parte, está saturado de tristeza como tema de fondo, sin embargo es circundado por otros como la melancolía que evoca un tiempo en que la felicidad era recurrente.

La soledad es un punto central en medio del poemario que alimenta los elementos y los tecnicismos aplicados a la morfología de la estructura literaria. La vida es un paso breve que se repite y que se sostiene y refuerza con figuras importantes como:

“Tengo el alma enferma de distancia y de tiempos "

‘‘Juguemos a vivir entre hombres llagados de penas…

"Mis manos besan un paisaje del ayer" Son solo algunos ejemplos del manojo del versolibrismo.

La segunda parte es una paradoja con respecto a los versos de la primera. “Apacible soledad" es la continuidad de un episodio previo que si bien no ha cambiado tiene elementos de sensualidad que la engrandecen y añaden un tono impregnado a poesía moderna con figuras entremezcladas en lo real y lo irreal, con sueños más fraternalmente vividos y humanamente idealizados.

J. A. Padilla.

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MONDRAGÓN TAPIA, Edilberto. Así es Cajamarca. Tomo I. Nor Cultural, Jaén, 2010.

En la Biblioteca del Congreso figura la siguiente Ficha Bibliográfica:

R / 918.15 / M77

Mondragón Tapia, Edilberto

Así es Cajamarca / Edilberto Mondragón Tapia. -- Jaén: Nor Cultural, 2010.

t.: fot. ; 21 cm.

Contenido: Cajamarca y sus provincias. Jaén y sus distritos. Chota y sus distritos. San Ignacio y sus distritos. Cajamarca y sus distritos. San Marcos y sus distritos. San Miguel y sus distritos. Contumazá y sus distritos. Santa Cruz y sus distritos. Celendín y sus distritos. Hualgayoc y sus distritos. San Pablo y sus distritos.

[Ubicación en el Anexo]

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RODRÍGUEZ GUTIÉRREZ, Manuel. Espirales de voces en el silencio del arco iris. Cuervo Blanco Ediciones, s.e., Cajamarca, Diciembre 2009. 10.5 x 21 cm. 210 Pág.

Presentación

Construir universos figurativos sobre las bases de una realidad caóticamente existente, son una de las tantas peligrosas formas de vida por las que el escritor opta.

Que un hombre o mujer piense o escriba literariamente resulta algo simpático, admirativo y si se quiere hasta estrambótico.

Ahora que ya no uno sino un grupo de literatos piensen y escriban sobre el devenir de la vida, y encima tengan la buena voluntad de juntarse para socializar sus ideas, resulta peligroso, para un sistema en el cual las imposiciones" oficiales" y la violación de los derechos fundamentales del ser humano son el pan de cada día.

Por eso resultó peligroso y aleccionador que este grupo de escritores se hayan reunido, con un claro compromiso con la naturaleza, con las igualdades sociales, étnicas y de las diferentes formas de libertad; es decir, un compromiso real con la defensa de la vida.

En el marco del IX Encuentro de Escritores "Guillermo Torres Ruiz", aparece esta antolo-

gía que reúne las voces de hombres y mujeres peligrosos y peligrosas que vienen desde diferentes partes de nuestra angustiada realidad, para manifestarnos el fruto de sus mundos figurativos.

Por tanto, dada la diversidad de realidades y de contextos sociales donde se desenvuelven, es que hemos de encontrar variedades en cuanto a la temática, estilos, recursos y mensajes que al fin y al cabo construyen la individualidad y la personalidad de cada uno de los escritores.

Estamos seguros que si esta obra ve la luz por segunda vez, es porque se tiene claro que la literatura sirve para entretenernos, enriquecernos espiritualmente, cuestionamos y sensibilizamos y a través de ella buscar el respeto de los derechos humanos, de la naturaleza y, en suma, de la vida misma.

Manuel Rodríguez Gutiérrez

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PEREYRA, TERRONES, Jorge. Valle de Sueños Verdes. Cajamarca, 2009.

PRÓLOGO

Valle de Sueños Verdes es el poemario del poeta cajamarquino Jorge Pereyra Terrones que confirma no sólo su conciencia del oficio de poetizar, sino su acrisolado sentimiento de amor partido en dos mitades: la mujer amada y la tierra natal.

Con estos ingredientes, Jorge Pereyra consagra su vocación romántica, y en su reencuentro con la mujer y el lar nativo, vuelve al tema común de los románticos: el amor, para desde allí producir la más vigorosa eclosión de sus originales imágenes poéticas.

Su inspiración vuela hacia la pintoresca e histórica ciudad de Cajamarca, su lugar de nacimiento, insinuando a veces notas sensuales. Abril es la personificación del amor que va al sur del continente americano como un horizonte de esperanza:

 Cuando venga abril,

subirán por mi barba los duendes de la lluvia.

Y se dormirá el trigo en las alas de los pájaros

En Cajamarca,

mi tierra,

abril salpicará su amor sobre los patios,

los portales coloniales

los caminos empedrados

y las estatuas de los parques.

A las muchachas que suspiran por el novio ausente,

Abril les morderá los senos,

les moldeará el vientre

y las tumbará ebrio de placer sobre la hierba

hasta que se abran como una flor.

 

Abril llegará en abril

cuando todos miremos hacia el sur.

 

Sin dificultad se advierte el retorno y el reencuentro con el ser amado; el poeta vuelve desde aquella inmensidad azul, el mar. El despliegue de imágenes poéticas fluye cual un torrente nerudiano, cargado de lirismo sugerente, como en el poema “Araña de fuego”, donde el amor se extingue a pesar del intento por reconstruirlo piel a piel. La distancia del suelo natal provoca la nostalgia y la añoranza del poeta. El anhelo del retorno abre la esperanza del rencuentro con los espacios y vivencias de la infancia. Y el citado poema termina así:

 

Regresaré nuevamente

como un viento caliente para soplar entre los árboles

las húmedas astillas de mi voz

 

La imagen inolvidable de la mujer hermosa, de aquella dama de rostro níveo y de mirada azul –lo intuimos-, se evoca en el sueño poético del autor: Bellita, / esta tarde tú me llegas / desde adentro/.

Así, pues, en el delicado lirismo de Jorge Pereyra, vuelven a intensificarse los conocidos ingredientes románticos: el paisaje, el recuerdo, la añoranza… En la evocación, el poeta se denuncia a sí mismo, la emoción poética se plasma en la palabra florecida. Las repeticiones o anáforas del poema “Confesión a mí mismo” es una manera caleidoscópica de su confidencia.

El prístino amor del poeta, sin duda, está en Cajamarca. Los sentimientos de amor y de la naturaleza se conjugan en la floración de la palabra para revelar a veces los eróticos anhelos:

Búscame a tientas,

si es posible,

cholita cajamarquina,

en los pliegues tibios

de tu amor sin sábanas.

 

Ábrete a la vida,

cholita,

como se entregan las retamas al sol

y así convertiremos nuestro amor en semilla.

 

El lirismo de Jorge Pereyra se encumbra y asciende al nivel cenital de su creación en el poema “Doña Marujita”, nombre sin duda de su madre, a quien la recuerda con merecido amor y ternura. Pues, el poeta que canta a su madre, canta a todas las madres del mundo; de allí la universalización de sus sentimientos personales:

 

Pero yo sé, Madre,

que algún día regresarás en pañales

como vienen las cosas que aún se quieren,

para que nos arropes

y nos despiertes por las mañanas.

 

Ese día será puntual el sol,

brillarán los flecos desvanecidos del arco iris

y un florecimiento de geranios

enternecerá las palmas de tus pequeñas manos.

 

El manejo del recurso poético facilita la entrega del mensaje. En el poema “Estrella apagada”, la reiteración del primer verso de cada estrofa revela el tema eje de la composición como una convicción del poeta acerca de su destino final:

 

El día que muera

escribiré estos versos con las manos del recuerdo

en una pared de arena.

 

El día que muera

alguien seguirá soñándote cada noche

y cerraré mis ojos para volverte a ver.

 

Y otra vez en “Fui Feliz” el estro se eleva para ubicar a gran altura imágenes poéticas de gran factura como éstas:

 

Erige un tiempo nuevo

de azafranes frescos

y la lluvia bajará temblando por tus muslos

como una bandera desgarrada.

 

Tienes algo de montaña

por el agua limpia que baja de tus ojos

y remoja mi estatua con su voz decapitada.

 

Búscame

como a un zapato extraviado

y toda la vida seré

el sillón que sonríe a tus espaldas.

 

La tristeza invade el espíritu del poeta y otra vez la añoranza por la tierra natal se anida en su corazón convirtiéndose en tema recurrente del poemario. Claramente aparece el poeta transido de ausencias y lejanías, típicos signos de su manifiesto romanticismo. Recuerdos y añoranzas de Cajamarca palpitan en su cantera sentimental; distante de su tierra, vuelve a ella con su palabra fresca y renovada:

 

Allá,

donde mi Cajamarca empieza

debajo de un sauce huérfano.

 

Como hemos dicho ya, es un romanticismo en el que se funden la impresión del paisaje y la vivencia íntima. Los asuntos familiares se convierten en intensos motivos poéticos que alcanzan notable altura artística. Entre anhelos y añoranzas acuden a sus recuerdos la casa familiar, la callecita empedrada, la infancia feliz, el amor juvenil y la bella naturaleza con sus variados elementos. El poeta vuelve a ser niño y la evocación se rinde ante la tierra querida: Cajamarca. Éste es uno de los hilos conductores de la poesía de Jorge Pereyra. Es un entrañable canto lírico a la tierra del Cumbe; pero también es un canto tierno a la mujer amada. El poeta, inevitablemente, está atado a dos fuerzas centrípetas: la amada y la tierra natal. Lacerado por el amor y acaso sumido en sombras, el vate se libera del infortunio y su corazón herido renace en la alegría del reencuentro con el ser que ama:

y al final

nos abrazaremos muy heridos

para que florezca sin espinas nuestro amor.

 

Es un romanticismo contenido que no se desborda en extremosidades eróticas ni en exageraciones lacrimosas o melodramáticas en el que a menudo han caído muchos vates románticos en ciernes.

Jorge Pereyra encuentra en el verso la formalización poética para definir con marcado lirismo lo que es el amor. Es una manera original no sólo de concebir el amor, sino de expresarlo en imágenes poéticas de singular belleza verbal:

 

El amor

se detiene en los puentes

para interrogar al agua.

 

El amor

es la sencilla desnudez de los eucaliptos cajamarquinos

que cantan en coro.

 

El amor

permite que vuelen juntos

dos corazones alados.

 

Finalmente diremos que Valle de Sueños Verdes es un hermoso poemario que fluye natural como un torrente sin cauce para juntar sus aguas en el mar inmenso que baña el amor y la tierra añorada de Jorge Pereyra, estancias imborrables de su edad juvenil.

 

                                                                       Luzmán Salas Salas

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PEREYRA, TERRONES, Jorge. La Otra Mitad del Amor. CUERVO BLANCO EDICIONES, Cajamarca, 2009.

PRÓLOGO

     Ampliamente reconocido como periodista de fuste y como el original narrador del libro de cuentos “La Lengua del Silencio”, Jorge Pereyra en esta grata oportunidad nos entrega un precioso ramillete de poemas amorosos con su más reciente poemario “La Otra Mitad del Amor”,.

No se sabe qué admirar más en ellos, si la precisa y sabia arquitectura que los sustenta –y que confiere a cada composición su admirable unidad- o el lenguaje intensamente connotativo, pródigo en felices hallazgos verbales y rico en sugerencias alusivas al mundo de la naturaleza.

Fácil nos resulta advertir que el autor ha pergeñado, en mayor o menor medida, sus quintaesenciadas composiciones a la luz de las nuevas fórmulas estéticas que han abierto nuevos horizontes al arte.

Nuestra imaginación resulta herida, aquí y allá, por impresiones fugaces a veces, vivencias de honda repercusión emocional, sensaciones vibrantes de color y de luz.

No en vano ha dicho Paul Valéry: “La Literatura es y no puede ser otra cosa que una especie de extensión y de aplicación de ciertas propiedades del Lenguaje”.

Y el gran poeta francés, más adelante añade: “¿Y no es acaso el Lenguaje la obra maestra de las obras maestras literarias, ya que toda creación literaria se reduce a la combinación de las potencias de un vocabulario determinado?”

La filosofía, más de una vez se nos ha dicho, tiene afinidades con la poesía y las dos tratan de expresar el sentido final de la vida. La creatividad poética de Pereyra alcanza este sublime y elevado propósito con la mejor elección de palabras, en el mejor orden, y eso es la perfección.

Cientos de pormenores de orden circunstancial o verbal componen un libro; Jorge Pereyra los ha imaginado y combinado con singular maestría.  Una vez adentrados en la lectura, nuestro interés es vivo y creciente.

Porque en los versos de Jorge Pereyra ya no vemos sólo un canto de amor.  Vemos al hombre refractario ante el ciego destino, que anuncia su ventura y, como el espectro de la balada germánica, no busca los árboles secos sino las rosas de primavera.

Poeta al fin, y poeta de amor; porque la desazón incluso, poéticamente expresada no es más que la espina que se clava por amor a la rosa.

Este maravilloso ramillete lírico –es preciso decirlo de una vez- sonríe a la sonrisa de la Vida y de su entraña se desprende la nieve de glaciales estrellas. A la vez que un canto al amor es la apoteosis de las espigas, es un árbol cuajado de insectos y de flores.

Hay  libros  que  nos  tocan  físicamente,  como  la  cercanía  del  mar  o  de  la  mañana.   Éste -para mí- es uno de ellos.

                                                                     Alfredo Jimeno Mora

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GUILLÉN PADILLA, William. Actos y Relatos. Universidad Alas Peruanas, Cajamarca, 2009.

LOS ACTOS Y RELATOS DE WILLIAM GUILLÉN PADILLA O UNA ELOCUENTE INVITACIÓN A LA LECTURA

Luis Enrique Plasencia

Soy cajamarquino de nacimiento y de experiencias primigenias. Y una de esas experiencias siempre fue el círculo alrededor de la abuela, a la hora de las historias justo antes de las buenas noches. En algunas de esas historias, aparecía siempre el mítico túnel incaico que transportaba, directo y sin escalas, de Cuzco a Cajamarca.

En esas noches idas, tampoco eran pocas las historias en las que algún valiente jovenzuelo se atrevía a robarse a la mujer de su vida y a huir con ella mientras el indignado futuro suegro iniciaba la inútil cruzada, con bala incluida, de traer de vuelta a su sitio a la joya sustraída tan repentinamente.

Y, de paso, siempre andábamos pendientes de los personajes acuchillados, de los bandoleros invero-

símiles, de las inefables matanzas al por mayor y de brujas, duendes y aparecidos. O de las jocosas experiencias de algunos dicharacheros.

Será por eso que no he podido hacer menos que conmoverme, carcajearme y hasta sonrojarme mientras recorría las páginas de “Actos y Relatos”, libro de quince cuentos de mi paisano William Guillén Padilla, que llegó a mis manos gracias a la generosidad de Bethoven Medina, el gran poeta de Expediente para un nuevo juicio.

Y es que Guillén es uno de esos narradores que han llevado a la plenitud a la palabra justa, a la extensión precisa y al clímax perfecto. Esto es precisamente lo que nos transporta al universo de la catarsis absoluta y al sentido práctico de la lectura.

El humor negro es una constante en cada uno de los cuentos. La ironía, el sin sentido y la nostalgia también ocupan un espacio imprescindible en la estructura narrativa. Todo esto combinado perfectamente con un innegable acercamiento telúrico y una subyacente ternura que atraviesa silenciosa pero tenazmente cada una de las páginas del libro.

No es complicado acercar a Guillén a la genialidad de Rulfo o a la irónica parsimonia de Maupassant. Los personajes de Actos y Relatos casi siempre están sumidos en un éxtasis del presente sin percatarse que su propia existencia está fuera ya de su control y no les queda sino descubrir que ese presente sólo es una sombra posada sobre la existencia del personaje, para bien o para mal.

Asimismo, el libro se convierte en una especie de crítica histórica respecto a temas tan trascendentales como la conquista española o como la explotación minera. En ambas, Cajamarca siempre ha sido y sigue siendo un escenario propicio y casi predestinado. Ahí mismo se combina la leyenda y la realidad y el sentimiento de pertenencia a una cultura apabullada desde hace medio milenio, pero que sigue existiendo y tratando de ser feliz a pesar de la injusticia y el desengaño.

Supongo que el libro ha recorrido mucho camino antes de convertirse en tal. Es raro encontrar en nuestro medio trabajos que combinen la calidad formal con la calidad de fondo.  En nuestro caso, la pulcra presentación de este siamés (pegado a Planetario Astral, por la espalda) viene acompañada de un buen manejo de la técnica narrativa, siempre asociado a un lenguaje sencillo y envolvente que, repito, nos acerca a la posibilidad de compartir con el autor, la esencia de la lectura: conocer juntos el mundo que nos es común como seres humanos y que nos hermana eternamente, como una madre que sabe perdonar las marcadas diferencias entre sus hijos para convertirlas en el punto de partida de la fraternidad eterna.

El Plan Lector tiene, desde este viernes 12 de marzo en que será presentado en Trujillo (Casa de la Emancipación), una nueva justificación para que alumnos y maestros se encuentren en el siempre fascinante mundo de la lectura.

Estamos invitados, pues, a recorrer las páginas de Actos y relatos, cuantas veces sea necesario.

Cajamarca, 12 de marzo del 2010.

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OLIVAS WESTON, Marcela. Cajamarca. El sabor del mestizaje, Lima. Edición: Universidad de San Martín de Porres, diciembre 2009, 230 p. a todo color.

El aporte de Cajamarca a la revolución gastronómica peruana de las últimas décadas resulta enorme, no solo por el obvio factor alimenticio sino por su componente ritual. El volumen, que incluye un vasto recetario, describe en extenso la cocina popular cajamarquina, que se debate en medio de una fricción continua entre el impulso de preservar la tradición y las innovaciones gastronómicas modernas.

La cocina cajamarquina es de leña, de humo, de lenta y pacienzuda cocción, de cucharas de madera, ollas de barro y batán.

Vive en íntima relación con los ciclos de producción agrícola y  con lo que se ha ido incorporando de otras zonas.

Hay que darse el tiempo para disfrutarla en sus verdes campos y bajo el azul de sus cielos.

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PEREYRA TERRONES, Jorge, 101 Razones por las que estoy orgullosos de ser cajamarquino, Cajamarca, Perú. 1ra Edición, noviembre 2009.

PRÓLOGO

Jorge Pereyra Terrones, cajamarquino de buena cepa, entinta esta vez su pluma para entregarnos páginas elocuentes en torno al rico patrimonio tangible e intangible de Cajamarca, bajo el título sugerente de 101 razones por las que estoy orgulloso de ser cajamarquino.

Son párrafos numerados del 1 al 101 manteniendo la secuencia cronológica de los hechos trascendentes. En estilo ágil y conciso –de factura periodística-, el autor presenta con objetividad y de manera incontrovertible la enorme valía de Cajamarca encarnada en los singulares acontecimientos históricos, el encantador escenario andino, los paradigmáticos perfiles humanos de figuras prominentes, la particular idiosincrasia antropológica de la gente, los admirables monumentos históricos, el envidiable potencial económico de los recursos naturales, las originales manifestaciones costumbristas  y  folkló-

ricas, la semblanza humana de personajes ejemplares, etc.

Cabe advertir que dentro de aquella objetividad demostrativa palpita en la entraña de cada párrafo la emoción y el sentimiento cajamarquinista del autor. Sus motivaciones íntimas están impulsadas por el reencuentro con la tierra que lo vio nacer y crecer, y que hoy vuelve a acunarlo luego de permanecer por varios años fuera del lar nativo. Y es que en la lejanía de la patria y la provincia la añoranza es fragua que enciende la decisión de volver a la querencia. Los deslumbrantes avances tecnológicos de Norteamérica no lograron encadenar a Jorge Pereyra. Más poder tuvieron las maravillas de su Cajamarca para dar lugar al ansiado retorno del autor y dedicarse a exaltar las excelencias de nuestra tierra.

En esencia, “101 razones…” es un testimonio de identidad, un signo de autoconciencia, un autorreconocimiento no sólo de la  mismidad individual, sino también de la mismidad colectiva. En esa línea, Jorge Pereyra ha entendido que recordar nuestra historia y revalorar las acciones de sus protagonistas es una de las mejores formas de forjar la identidad de los cajamarquinos. Pues, bien decía la argentina Marta Freytes de Vilanova: “La identidad es la parte biográfica de un pueblo, la narración interna de su vida; es la versión cálida y palpitante del hombre común, de sus sueños y sus luchas, sus aspiraciones y conquistas. Tiene algo de patrimonio y tradición, brota del más hondo pasado y se proyecta al porvenir. Es como una red que se va tejiendo desde la diversidad para converger en el encuentro, y mientras modela en profundidad el alma de cada uno, cincela el alma de la comunidad” (Marta Freytes de Vilanova. Villa General de Belgrano).

Jorge Pereyra conoce la cultura cajamarquina, por eso su identidad personal está sólidamente cimentada, y se proyecta hacia los otros para el reconocimiento colectivo de las peculiaridades y singularidades que ostenta Cajamarca.

No cabe duda de que existen más de 101 razones para sentirse orgullosos de Cajamarca. Pero Jorge Pereyra sólo presenta 101 razones –que por cierto son temas medulares, importantes y trascendentes- para revelar su acendrado cajamarquinismo. Son respetables sus selecciones y adhesiones porque representan sus preferencias personales. Y hay que reconocer que se trata de una valiosa e interesante contribución orientada a difundir la riqueza material y espiritual de Cajamarca, justamente en el momento en que la globalización con sus grandes transformaciones sociales tiende a desarraigar las genuinas identidades de nuestros pueblos.

Conocer y amar es el sentido implícito que anima al autor en sus 101 razones. Más allá del dato histórico debemos ir, a través de la atenta lectura, al encuentro del cautivante espíritu de la letra que encierra cada razón de Jorge Pereyra Terrones.

Luzmán Salas Salas

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CUERVO BLANCO EDICIONES, Literatura de Cajamarca Nº 4., Jesús, Cajamarca, Perú. 1ra Edición, agosto 2009. 110 p. 20.5 x 14.7 cm

Quienes conocemos a Manuel Rodríguez, no sabemos qué elogiar más de él: su grande y sufrido empeño por el quehacer cultural de Cajamarca o su innegable talento como poeta, cada día más hondo y maduro o, finalmente, su extraordinaria capacidad como promotor cultural.

Ahora, siempre, en esta línea nos sorprende con una muestra de "gavilanes poetas" que están dejando logrados vuelos estéticos, dignos de la historia literaria peruana.

Este libro posee la virtud de decirle: - ¡no a la exclusión de los jóvenes poetas!, dándoles el espacio necesario para que mañana emprendan el vuelo definitivo.

Sólo debo agregar mi deseo de que este libro llegue a vuestros hogares como una luz de vida espiritual.

Santiago Aguilar Aguilar.

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GOICOCHEA CRUZADO, Antonio. Cantata a San Miguel. 3ra Edición, Cajamarca-Perú 2009. Crear´t S.R.L. 52 p. 15 x 10.5 cm.

"Con sus versos y narraciones Antonio Goicochea Cruzado, nos pinta la vida de los sanmiguelinos que allí viven o de los visitantes de fiesta y vacaciones. Nos pinta, dibujando con sus dedos pródigos de belleza literaria, la tierra de San Miguel. Infunde en nuestros sentidos, el olor, el sabor, la mirada, el sonido, la sensibilidad de esta andina tierra, de sus lugares llenos de señales, de sus gentes, de sus artesanos y artesanas que hilan finamente la historia de este singular pueblo, al que Antonio Goicochea idolatra, permitiéndonos compartir ese sentimiento entre propios y extranjeros".*

Contiene: A manera de prólogo / Palabras de Santiago Aguilar / Vuelvo a tu fiesta / Cantata a San Miguel / Cánticos I, II, III, IV, V y Final / Niepos de los Celajes / Hilandera / Tejedora Ancestral / Herrero Grande / La miradita / Todos juntos / Corazón desdeñoso / Bobachón / Alfonso Barrantes Lingán / Retornando a San Miguel.

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*Del prólogo, por: Socorro Barrantes Zurita.

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MIRES ORTIZ, Alfredo. Los ojos de Gabi. 3ra. Edición, 2009.

“Gli occhi di Gabi” que en buen castellano se traduce “Los ojos de Gabi” es el nombre de un testimonio escrito por Alfredo Mires (miembro fundador y asesor de la Red) desde la mirada de Gabi, una niña campesina con parálisis cerebral infantil.

Yo no soy una «minusválida» ni una «discapacitada» –dice Gabi, y se pregunta–: “¿Quién será más «minusválido», uno que no puede entender a tantos o tantos que no saben entender a uno?; ¿Quién será más «discapacitado», uno que no hace porque no puede o uno que no hace aunque pueda?”

La primera edición bilingüe español-alemán del texto apareció en febrero del año 2007, y diez meses después la segunda edición. Ahora, Michele Sini, compañero de la Red, ha hecho la traducción al italiano y acaba de ser publicada.

El libro está completamente ilustrado con imágenes de antiguas pinturas rupestres, petroglifos, litoesculturas y cerámicas de Cajamarca. N.R.: Tomado del BlogSpot: Bibliotecasruralescajamarca.

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GALLARDO, Fransiles. Alrcoiris de Magdalena. 1ra Edición, Lima - Perú, 2009. Grupo Editorial Arteide. 120 p. 20.5 x 15 cm.

Es inminente que cuando uno viaja por las miríficas páginas de “Arco iris de Magdalena” de Fransiles Gallardo, un abrasante encuentro humano entre poesía e ingeniería se da de mil maneras, es una ósmosis entre literatura de sentimientos y matemática exacta de palabras que vacacionan por las querencias silvestres de esta Magdalena en Cajamarca. Allí uno fácilmente encumbra lo que Alberto Hidalgo llamó la química del espíritu, ese juego lúdico de sus “poemas propios” que hacen de este poeta un serio romántico y un visionario a la manera de William Wordsworth en sus ¨Atisbos de la inmortalidad en los recuerdos de la primera infancia.

En estas “odas” a la inmortalidad de las cosas se registra en Fransiles Gallardo una intuición pagana y campesina de la existencia de una vida interior y anterior al nacimiento de uno mismo, vida que se va

campesina de la existencia de una vida interior y anterior al nacimiento de uno mismo, vida que se va aniquilando dialécticamente en este mundo de la materia, pero que puede “recuperarse” en algunos momentos afortunados, ante la observación de la naturaleza misma. Ante “el resplandor del césped” del “Camposanto en el sur de Escocia” o ante el “esplendor del ichu serrano” del “Rainbow of Magdalena”, no hay ninguna diferencia, es casi lo mismo, uno tiene la impresión de estar leyendo a un poeta universal cuando estamos ante la poética de Fransiles Gallardo, o simplemente ante las imágenes brillantes y románticas tomadas de Wordsworth.

Ya quisiéramos muchos de nosotros escribir como Fransiles Gallardo con una impecable soledad, con un impertérrito compromiso hacia el terruño. Sus poemas están ordenados en una morfología gramatical notable y con gran limpieza del lenguaje. Son versos de juventud escritos con ímpetu, en donde la naturaleza y la palabra del poeta se unen y se bifurcan espontáneamente, la contemplación y la soledad del poeta se unen y se bifurcan en senderos de tiempos distintos, expresan la estética del mensaje romántico. Vive su poesía en un tiempo dulce y rumoroso.

 Armando Arteaga

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LOMBARDI, Carmen., Algo mío para ti - Desde el zaguán de mis recuerdos. 1ra Edición, Cajamarca, junio 2009. Martínez Compañón Editores S.R.L. 130 p. 20.9 x 14.8 cm

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CUERVO BLANCO EDICIONES, Literatura de Cajamarca Nº 3., Jesús, Cajamarca, Perú. 1ra Edición, 2009. 110 p. 20.5 x 14.7 cm

 

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QUIROZ ASCURRA, Nelson. Albor Cajamarquino. 1ra. ed. Cajamarca: Pardys Imprenta & Servicios, Febrero, 2009. 40 p. 20.4 x 14.8 cm.

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QUIROZ CISNEROS, Esteban. Pizarra de Aire. 2da. ed. Lima: Lago Sagrado Editores, 2009. 96 p. 16.2 x 12.1 cm.

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CUERVO BLANCO EDICIONES, Literatura de Cajamarca Nº 2., Jesús, Cajamarca, Perú. 1ra Edición, 2009. 110 p. 20.5 x 14.7 cm

 

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CORCUERA OSORES, Daniel Arturo. Carnaval de Coplas Cajamarquinas. Antología y Comentario. 1ra. ed. Lima: Antares, Artes y Letras, 2009. 116 p. 14.5 x 22.5 cm.

“Carnaval de Coplas Cajamarquinas / Antología y Comentarios” excelente libro de Arturo Corcuera que contiene una muestra antológica de las coplas más relevantes del Carnaval de Cajamarca, "en las que se conjugan el humor, la sátira, la malicia popular y la burla. El despecho, la ironía, el doble sentido de los ingredientes que le dan sabor y la gracia a las cuartillas que a menudo se valen del contrapunto, un duelo que puede ser entre hombres y mujeres, en forma individual o en pandilla”. Está dividido en Canto y cuento del Ño Carnavalón, Coplas tiernas, amorosas y pícaras, Coplas atrevidas del desamor y el desengaño, Coplas después de copas, descaradas y salsa roja, Coplas del abandono, de la lisonja y del despecho. Ha sido editado con los auspicios de la compañía de Minas Buenaventura. Antares, Artes y Letras.[02/04/2009]

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GUTIÉRREZ SISNIEGAS, Sara Rosa. Caminando en Silencio. Cajamarca, Marzo 2009. Fondo Editorial de la Municipalidad Provincial de Cajamarca. s/e. 28 p. 20.5 x 15 cm.

Caminando en Silencio” es el primer libro de poemas que la gran poetisa cajamarquina Sara Gutiérrez le entrega a Cajamarca, recordando la presentación oficial, el ‘maestro de ceremonias’, en esta ocasión, Guillermo Bazán Becerra ‘definió’ a la poetisa con los tres últimos versos de su poema Linaje Andino: Yo soy Cajamarca siempre / una historia hecha poesía / una poesía hecha mujer y con ello sintetizan el gran amor y cariño que la autora siente y vive por Cajamarca.

Como es de esperar, la temática de sus poemas es netamente cajamarquina y en los versos que componen sus poemas, que son muy expresivos y fluidos, utiliza vocablos muy ‘cajachos’ como: shiprar, ashuturado, joijona, caty, pullo, etc., que armoniosamente combinados proporcionan mensajes de “hondos pensamientos andinos”, como lo expresó en la noche de la presentación las fuentes de su motivación son las cuatro cosas que le regaló la vida “su familia, sus maestras, sus amigas y su Cajamarca” que tanto añora.

Iniciando el prólogo de “Caminando en Silencio” el Rvdo. Padre Miguel Garnett, escritor muy experimentado en estos avatares literarios expresa: "César Vallejo dijo que 'toda voz genial viene del pueblo y va hacia él’ y podemos añadir que todo pueblo tiene su tierra que inspira aquella voz. En el caso de la poetisa Sara Gutiérrez esta tierra es Cajamarca, bellamente retratada aquí en sus versos y también en su prosa”.

El libro ha sido auspiciado y editado por el Fondo Editorial de la Municipalidad Provincial de Cajamarca, contiene 16 grandes poemas entre los que sobresalen: Niña Campesina, Linaje Andino, Caty hoy estoy alegre, Hermanos del Universo, poema por la Paz y por supuesto “Mi Barrio” compuesto en prosa y galardonado con el Primer Premio en el concurso del Adulto Mayor en el año 2003.

En la Caratula se aprecia un precioso paisaje pintado especialmente para este libro por el talentoso artista cajamarquino Pepe Chávez "que marcan las huellas de la vida caminando en silencio".

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TORRES RUIZ, Guillermo Manuel. Estaciones de Amor. Cajamarca, Enero 2009. Ediciones y composición: Talleres Gráficos Colegio Pre Universitario "Segundo Cabrera Muñoz". s/e. 26 p. 21 x 14.3 cm.

Guillermo M. Torres Ruiz empieza el 2009 brindándonos "Estaciones de Amor" un gran libro de poemas, llenos de romanticismo, que fue presentado oficialmente ayer por la noche en las instalaciones del Hospital de Varones del Complejo Monumental de Belén a cargo del Ing. Horacio Urteaga Becerra ante un nutrido grupo de poetas y escritores de Cajamarca que se congregaron para la ceremonia inaugural del II Encuentro - Exposición de poemas y cartas de amor, en honor al día del amor, “Día de San Valentín” .

El poeta y profesor Manuel Rodríguez Gutiérrez explica "Este nuevo libro tiene unidad temática, y va desarrollando la historia y cada estación de sensaciones que le tocó vivir al poeta". [15/02/2009]

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